Mayo 26, 2008
PLAN B
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Publicado el lunes 26 de mayo, 2008 en El Universal y otros diarios.
Una familia en Tamaulipas perdió a su hijo adolescente en una balacera entre narcotraficantes y policías locales. En Sinaloa una pareja con tres hijas se envía mensajes sms cada vez que salen de algún sitio; su barrio se ha convertido en territorio narco. En Chihuahua, Baja California, Michoacán, Guerrero y Quintana Roo, los gobernadores piden al gobierno federal que el Ejército se haga cargo de las batallas entre narcos y policías corruptos.
Cada vez más familias viven en carne propia el sentido de la palabra “guerra” contra el narco. Como en todas las guerras, la sociedad civil queda al margen y se convierte en rehén de las dos partes: el enemigo a vencer y el ejército aliado a policías de dudosa reputación. Las guerras son escenarios idóneos para violar todos los derechos humanos.
Se dice que criticar la presencia del Ejército o la violencia generada por esta batalla, equivale a favorecer al crimen organizado. Reducir el debate de los derechos humanos a un “conmigo o con el diablo” es tanto como asegurarnos de que en aras de librarnos de la terrible violencia que el crimen organizado ha sembrado en nuestras comunidades, debamos someternos a sus efectos secundarios sin chistar.
Queremos, claro está, que el crimen organizado sea reducido por las autoridades. Pero hemos visto cómo el Ejército oculta los abusos de poder y delitos contra la sociedad cuando está bajo las “presiones de la guerra”.
La ONU argumenta que el menosprecio de los derechos humanos ha originado actos de barbarie ultrajantes para la humanidad. Carlos Castresana Fernández, coordinador de la Oficina de las Naciones Unidas sobre las Drogas y el Crimen (ONUDC), señaló en 2007 el peligro de una guerra contra el narco en que no hubiese mecanismos de protección de derechos humanos. Señaló los vínculos de corrupción entre gobiernos y criminales y fue requerido por Felipe Calderón e informado que su presencia era “accesoria”. Días después la ONU trasladó a Castresana a Guatemala. Recientemente Amerigo Incalcaterra, representante de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, insistió en el peligro de la militarización en México y la ausencia de justicia y seguridad para las mayorías. El Ejecutivo le invitó a un par de reuniones para revisar sus observaciones. El experto en derechos humanos se va del país. La diplomacia impide a ambos declarar toda la verdad sobre su salida.
Sí, es cierto que estamos en peligro en manos del crimen organizado, y que corresponde al Estado asegurarnos un país libre de violencia. Pero no pueden arrebatarnos el derecho a evidenciar los abusos que se cometan en nombre de esa lucha. Mentir sobre la expulsión de estos personajes no nos dejará en paz. El país, lo dijo Calderón, está en guerra, y aumentará la violencia. ¿Qué pasará si la violencia que aumenta es en contra de toda la sociedad? ¿Qué significan los derechos humanos para el gobierno federal en una situación de guerra? Les debemos a Incalcaterra y a Castresana su profesionalismo y compromiso con México.
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Mayo 19, 2008
Noticias, PLAN B
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Columna de Lydia Cacho publicada en El Universal y varios diarios nacionales.
Lydia Cacho
Cuando era niña mi madre nos advertía que nunca hiciéramos caso a desconocidos que quisieran regalarnos dulces o llevarnos a algún lugar. En la colonia Mixcoac, donde crecimos, rondaba una vieja apodada “la robachicos”. Una niña de 5 años desapareció. Luego se supo que había una gran banda que les vendía para prostituirles. La idea además de espeluznante nos parecía irreal. Ahora las autoridades hablan de la Trata de menores y personas adultas como “la esclavitud del Siglo XXI”.
En 1990 la ONU determinó que deben combatirse los diversos tipos de Trata: de mujeres, de menores, de hombres; para explotación laboral, sexual, servitud doméstica y adopción ilegal. México por sus altísimos niveles de corrupción e impunidad, es un país en el cual se incrementa la trata interna e internacional.
Millones de niñas indígenas son vendidas a familias ricas y de clase media alta. Las dueñas de la casa las explotan doce horas diarias, les permiten salir unas horas el domingo y les arrebatan el derecho a al educación y a la libertad. Argumentan que les dan de comer y deberían agradecer la buena cama y el techo. Kamel Nacif trae a cientos jóvenes chinos para su maquiladora, al pedir los permisos de internación al Instituto Nacional de Migración, le asegura al Agente que no deben preocuparse de que los chinos escapen, él los tendrá encerrados en las galeras de su maquiladora, porque le cuesta 5 mil dólares traer a cada uno y no les dejará ir hasta que recupere la inversión y la triplique al menos. Un hotelero español de la Riviera Maya quiere construir su hotel en un tiempo récord. Un sujeto le ofrece traer a 400 albañiles de Chiapas que trabajarán día y noche sin pedir nada más que un salario mínimo, tacos de frijol y un petate. Trae camiones e implementa galeras en las que los jóvenes tzotziles y tzeltales viven con techo de lámina, a 40 grados centígrados, en piso de tierra, sin servicios y sin derechos. Argumentan que les dan a los indios la oportunidad de su vida. Un argentino ex militar abre un Puticlub en al zona hotelera de Cancún, trae mujeres de Cuba, Argentina, Brasil y Venezuela. Les coopta sus papeles y las explota. Su clientela es la más poderosa del polo turístico. Consigue que un juez le ampare para que ni el gobernador pueda sacar el prostíbulo de la zona de lujo. La Trata no sería tan buen negocio si no estuviera insertada en la estructura empresarial y gubernamental, con protección policiaca y cuentas bancarias localizables.
En tanto el gobierno mexicano no revise cómo se inserta la Trata en los regimenes migratorios, en el fortalecimiento de la industria maquiladora basada en el cohecho; en el servicio doméstico, o en el castigo de la prostituta y no del consumidor, poco podrá hacer. Mientras tanto miles de niñas, niños y personas adultas serán vendidas. Y encima la justicia culpabilizará a las madres por distraerse, y a los indígenas y a las mujeres por caer en el engaño y la esclavitud. www.lydiacaho.net
Abril 28, 2008
Artículos, PLAN B
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Cuando creímos que México había visto todas las formas cinismo y chabacanería revelados a través de la política, llega el PAN para demostrarnos que siempre hay nuevas maneras de abusar del poder y de celebrar ese abuso. El gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, insultó con un muy cristiano “Chinguen a su madre” a quienes le han criticados por su connivencia con el Cardenal Sandoval Iñiguez y la derecha doblemoralina.
Todo parece indicar que el gobernador de Jalisco nunca se enteró de la división entre Iglesia y Estado, y ha decidido, donando sumas multimillonarias de recursos públicos, convertir a la curia jalisciense en su muy personal secretaría de desarrollo social y a Televisa en su Secretaría de Turismo. Donó noventa millones para la construcción del Santuario de los Mártires Cristeros; y cuando se le pidió opinar sobre las 5 mil quejas interpuestas por jaliscienses ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, respondió que cuando vayan unas 3 millones de quejas empiecen a preocuparse, pues hay 6 millones de católicos en Jalisco. Germán Martínez, el joven presidente de Acción Nacional, ha defendido al jalisciense, al asegurar que no es ilegal dar recursos públicos a la iglesia. Ambos dejan claro para quién gobierna su partido.
Nadie debería de sorprenderse de la doble moral e hipocresía de este gobernador que además protege a un Procurador pederasta. Emilio González ha sido vinculado al sinarquismo, un movimiento que ha definido a la democracia como sinónimo de demagogia y libertinaje. Son anticomunistas y sus orígenes son pro-fascistas. La Base, corazón del Sinarquismo, fue presidida en los años cuarenta por Antonio Santacruz, un miembro eminente de la élite empresarial mexicana que mantenía lazos con el episcopado, los católicos americanos y el grupo Monterrey. El sinarquismo es heredero de los cristeros, para quienes ahora el Gober Piadoso construye un santuario con recursos públicos.
Pese a los problemas de salud, pobreza, transporte público y violencia que vive el estado de Jalisco, el gobernador ha elegido invertir dinero público en Televisa para la filmación de la telenovela “Las tontas no van al cielo” en Jalisco. Antes había pagado 67 millones de pesos para el evento juvenil de la televisora.
El gobernador parece decir: mientras Televisa y Dios estén conmigo, la sociedad que votó por mí, me vale madre.
Lo cierto es que el PAN está más cerca del PRI de lo que quisiera. Uno tiene a su “Gober Precioso”, el otro a su “Gober Piadoso”. Alguien debería de decirle al mandatario de Jalisco que los fascistas no van al cielo.
Hace unos días refiriéndose a las candidaturas ciudadanas del PAN, Felipe Calderón recomendó a su partido que no fuera a dar candidaturas a personeros del narcotráfico. Curiosamente no voltea su mirada a los gobernadores que lo han rebasado desde la extrema derecha, y han llegado al poder con todos los trucos y discursos populistas. Bien dicen que la política es como un violín: se toma con la izquierda, pero se ejecuta con la derecha. Y Televisa está presente (por una módica suma) para transmitir el concierto de autoridades. www.lydiacacho.net
Abril 21, 2008
PLAN B
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PLAN B
Derecho a reclamar
Lydia Cacho
A Silvia Otero
“Ayer apareció muerto un periodista de La opinión. Se llamaba Jorge Money. Tenía los dedos quemados y las uñas arrancadas. En la redacción de la revista, Villar Araujo me pregunta, masticando la pipa: -¿Y? ¿Cuándo nos toca a nosotros? Nos reímos. Villar estaba investigando la corrupción de las trasnacionales que manejaban el petróleo en su país. Unos días después de esta conversación, secuestraron a Villar para torturarlo”. Esta es una anécdota contada por el periodista Eduardo Galeano en 1975, cuando la derecha comenzaba a reprimir los movimientos sociales y al periodismo en Latinoamérica. Las cúpulas decidieron que ya estaba bueno con el sentimiento democratizador. Que el pueblo era útil para votar y luego debía callar porque no sabía nada de política. Pero allí estuvieron las y los periodistas para consignar la historia.
En el Distrito Federal la reportera Silvia Otero sale a trabajar como todos los días y el abogado de un narcotraficante la amenaza de muerte. En Oaxaca asesinan a dos jóvenes que hacen radio comunitaria en lengua indígena. Un reportero de Tv Azteca trabaja, por su cuenta, en una pieza sobre trata de mujeres en Nuevo León; desaparece y la televisora apenas lo recuerda. El fiscal para delitos contra periodistas asegura que harán lo que esté en sus manos. Pero se sabe que en manos de ese fiscal, y de los anteriores, no hay más que ineptitud estratégica ante la desaparición y asesinato de periodistas.
Cuando los monopolios televisivos escriben el guión de la historia intencionalmente sesgada, cuando algunos periódicos toman posturas ideológicas sin contraste, la radio se convierte en el espacio vital para que la sociedad se entere de lo que sucede en su comunidad. En ese contexto, ni a las radios comunitarias, ni a personajes como Carmen Aristegui y Ricardo Rocha les va bien con los poderes fácticos.
El crimen organizado amenaza abiertamente a periodistas, porque sabe que sus cómplices son las mafias políticas que representan “lo institucional”. Los funcionarios se escudan en una élite empresarial que hace de la política un instrumento de sus ambiciones personales. Esa élite es capaz de encarcelar periodistas que les muestran tal cual son. Es capaz de amedrentar a la sociedad con la imagen del fascismo para distraer la atención de lo fundamental: hay millones de personas que se movilizan en México. Personas con derechos civiles y políticos para exigir un diálogo de 365 días al año; diálogo sobre violencia, petróleo, pobreza, salud, aborto o corrupción. El buen periodismo pone en peligro a las mafias; una sociedad informada y movilizada pone en peligro al monopolio del poder.
Lo grave para México es que quienes compran y venden la justicia, hagan de inmaculados patriotas. Peligrosa es la información sesgada. Peligrosos quienes legislan en lo oscurito. Peligro que quienes cuestionan, sea cual sea su método, sean poco a poco eliminados por el sistema. La sociedad debe hacerse presente, rebelarse, opinar y trasformarse. Y mientras esto suceda, habrá siempre periodistas responsables para dar cuenta de todas las realidades que conforman un país que sueña con la democracia.
Abril 7, 2008
PLAN B
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Publicado en El Universal y otros diarios el día 7 de abril 2008
Tenemos en las manos el periódico, antes nuestros ojos un despliegue de desesperanza: Militares que en aras de abatir el narcotráfico asesinan a civiles y, acompañados de agentes de Migración violan a mujeres centroamericanas. Multimillonarios y banqueros coludidos con políticos compran los parques nacionales de Tulúm y Puerto Morelos sin empachos de generar una crisis del ecosistema en Quintana Roo. Los diputados y senadores que propusieron la Ley antitabaco fuman dentro del recinto legislativo. Un ala poderosa de la iglesia católica defiende a los narcos porque les otorga diezmos multimillonarios, y rezan antes de entregar el dinero ensangrentado. El líder de la organización de gasolineras entrega pruebas de cómo se ha favorecido a la familia de Mouriño, el Secretario de Gobernación, con permisos expres para sus gasolineras. Parece que lo mejor que muestran los diarios son los nuevos libros, la moda primavera verano y la ropa inteligente para bebés.
Un hombre se deprime por el desamor y el abandono. Una mujer llora porque ha perdido el trabajo; pero unos días después él saldrá con nuevos bríos a buscar a otra pareja, y ella a pedir un nuevo empleo. Sin embargo ¿qué hace una sociedad que se percibe abandonada y traicionada por quienes determinan su destino? El PAN avala el tráfico de influencias, esconde bajo su manto a los Bribiesca y negocia los Derechos Humanos. El PRI protege a sus gobernantes asesinos y aliados del crimen organizado. El PRD se entrampa en un auto-fraude electoral, mientras Alternativa muestra cómo el poder corrompe a mujeres y hombres por igual. Todos arrebatan a la gente la posibilidad de creer en líderes morales.
La depresión colectiva no es cosa menor, y nunca debe subestimarse. La bancarrota moral en la que se encuentra México genera cotidianamente sentimientos de inseguridad, desasosiego e indefensión. Cuando la gente se sabe abandonada por sus líderes, cuando le teme a la policía y al ejército todopoderoso, no tiene mas que comprar doble cerradura para su puerta, y rezar para que las autoridades federales y el ejército no le asesinen a mansalva por una confusión.
Cuando no hay sentimiento de colectividad, las y los individuos tienen a justificar su egoísmo, el aislamiento favorece y alimenta la doble moral. Para mí la justicia, aunque sea comprada, para mi prójimo la cárcel aunque no la merezca, parecen decir millones de personas incrédulas del sistema. Está claro que la esperanza se nutre de una vida amorosa y de un desarrollo espiritual individual; pero no podemos ignorar el impacto que la mala política tiene en nuestra vida cotidiana. La corrupción del poder público pone a prueba la entereza de cada persona. Las noticias ponen a prueba nuestra capacidad para el optimismo, es decir, para hacer lo óptimo y enseñar a las próximas generaciones a desarrollar otras formas de ejercer el poder. La única salida es vigilar, exigir, protestar ante la injusticia, solidarizarnos con las víctimas y señalar a los victimarios. El espacio privado es un refugio, pero un falso refugio, porque eventualmente la descomposición del espacio público terminará irrumpiendo en nuestras vidas privadas. www.lydiacacho.net
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