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Las carcajadas de los narcos

13 julio, 2009 por Lydia Cacho Ribeiro

Columna publicada en El Universal y otros 20 diarios del país
Foto: “El Mayo” Zambada
Plan b
Lydia Cacho
El IMSS pagó más de 800 mil dólares en subsidios a la guardería de la familia del narcotraficante El Mayo Zambada. En Washington ahora se preguntan cómo diablos le harán para que los congresistas estadounidenses aprueben futuras partidas de Plan Mérida para México, que podrían terminar en los bolsillos de los cárteles.
No, no fue en la era del PRI, esa a la que culpa Calderón cada vez que cuestionamos la guerra y la corrupción. Fue Molinar Horcasitas cuando era director del IMSS; un panista que ha vivido de dar lecciones de ética y buen gobierno. Firmó el convenio para que la familia del narcotraficante maneje una guardería pública en Sinaloa.
No hay excusa ni pretexto; cualquier persona puede entrar en Internet, teclear el nombre de la representante legal y encontrarse, desde antes de firmar el contrato, con el listado de los negocios para lavar dinero de El Mayo Zambada.
El aviso en la dirección electrónica http://www.treas.gov/offices/enforcement/ofac/actions/20070517.shtml está allí justamente en aras de la trasparencia y para que nadie, ni de México ni de Estados Unidos, cometa el error de vincularse con el narcotraficante.
Como si no fuera suficiente la falta de profesionalismo y pericia del director y Consejo Técnico del IMSS, también el gobierno de EU, que ya conocía esta asociación, hizo ojo de hormiga. Cuando la cooperación estadounidense entrega donativos a las asociaciones civiles, les hace firmar medio centenar de documentos de responsabilidad jurídica, revisa las facturas y gastos, exige transparencia total por 10 mil dólares; sin embargo, a sabiendas de que el gobierno federal no sólo es incapaz de dar seguimiento a uno de capos más buscados, sino que se asocia con su familia con recursos públicos, aprobó la entrega de 400 millones de dólares para la narcobatalla. Algo no cuadra; el Departamento de Estado ha dicho que esta es una guerra fallida. Si lo es, ¿para qué invierten en ella? ¿Qué estará cediendo Calderón a cambio de esa ayuda?
Las y los legisladores estadounidenses que aprobaron el Plan Mérida conocen las debilidades del gobierno calderonista. Conocen la corrupción de altos mandos policíacos, saben de la falta de equipo y recursos para trabajo de campo de inteligencia del Cisen.
Luego de un gasto multimillonario y de la estela de daños “colaterales” (como Calderón llama a las violaciones a los derechos humanos) que dejan 10 mil soldados en Chihuahua, sabemos que fue inútil ese despliegue militar y que lo que se necesitaba era invertir en servicios de inteligencia para aislar y detener a los narcotraficantes y sus redes sociales; justo lo que hace un año la Sedena y expertos independientes en inteligencia y seguridad le dijeron a Calderón.

Si no son capaces de darse cuenta de que el IMSS está subrogando guarderías al narco, algo que podrían descubrir con una búsqueda simple en Google, qué podemos esperar de esta ineficaz guerra si no más violencia, más muertes, menos derechos humanos para la sociedad inocente, y claro, las carcajadas de los narcotraficantes.
(Para leer más sobre el efecto de la militarización en México lea:

http://www.eluniversal.com.mx/nacion/169676.html)

Carta a los secuestradores

08 julio, 2009 por Lydia Cacho Ribeiro


Plan b

Lydia Cacho

Cada vez que uno de ustedes asesina a una persona, se hace más pequeño ante sí mismo y ante los demás. No, no son grandes, ni valientes, ni fuertes ni malos profesionales. Su vida carece de sentido y por eso consideran que secuestrar, torturar y cobrar por ello les hace grandes y poderosos. El poder que tienen en realidad es minúsculo, no depende tanto de ustedes como de la incapacidad, ignorancia y debilidad de quien debiera ser su adversario: las autoridades mexicanas.

Ustedes son un puñado regado por todo el país; hay millones de hombres y mujeres que no les temen, que no se arrepienten, que no se venden ni venden a sus familiares a cambio de que ustedes les perdonen, magnánimamente, la vida.

El dinero tampoco los hace mejores; ni sus camionetas y autos de lujo, ni las armas de alto calibre, ni la mirada ruda que finge no sentir nada, porque ustedes, la mayoría deben beber o drogarse para soportar la vida. Duermen con miedo aunque lo nieguen, miedo de la traición de su pareja, de sus compas, de sus cómplices policiacos. Este país, México no es tan suyo como imaginan, aunque vean en los periódicos las portadas con sus fechorías, y celebren a escondidas que otro medio les dio ocho columnas, que la tele los hace cada vez más malos ante la mirada de la sociedad; es un espejismo, cada vez que matan a alguien, ustedes empequeñecen.

Hace una semana una mujer murió en manos de un secuestrador que debió suicidarse sin saber qué hacer. Antier, asesinaron a Benjamín Le Barón, pero su comunidad no está asustada, está indignada y les rebasa en número y en fuerza moral.  Ustedes cuentan con la cobardía y avaricia de algunos gobernadores, procuradores y jueces, eso está claro. Sin embargo no crean todo lo que ven, todo lo que leen. Este país no vivirá secuestrado por el miedo. Cada vez hay más gente que les señala, que les reconoce, que logrará, como hizo Benjamín Le Baron, que otra veintena pague por sus delitos. Ustedes, en realidad, son poca cosa, su camino es el equivocado, y este país aun es nuestro. www.lydiacacho.net

¡Digamos basta! voto nulo

01 julio, 2009 por Lydia Cacho Ribeiro

Lydia Cacho

Yo no se usted, pero yo estoy cansada de encender la televisión y ver a Emilio Gamboa, líder de las mafias del PRI preconizar sobre la justicia. Indignada de ver a Germán Martínez como una hiena golosa disfrutando los puntos electorales que gana el PAN con las criaturas asesinados en una bodega-guardería de Sonora. Harta de López Obrador actuando como desquiciado manipulando candidatos como su fuera una boda de kermes. Ese AMLO que hace dos años inspiró al hablar de la necesidad de elecciones transparentes y de candidatos patriotas. Estoy harta de saber que la hija de Salinas Pliego sea quien decida si se aprueban o no las leyes de las que ha abusado sistemáticamente la empresa de su padre. Indignada de que Calderón siga explotando la guerra para amedrentar a sus opositores y para manipular las elecciones (como hizo Bush jr). O que de esté en manos del PRI en el Congreso la posibilidad de proteger a las y los periodistas por investigar actos de corrupción. Me parece inaceptable que desde las cúpulas partidarias se proteja a bandas de pedófilos, y que Televisa controle una parte del Congreso y las elecciones con noticieros esquizofrénicos. Harta de que el PRD haya elegido a una cantante- pastor cristiano para alcalde de Cancún; un necio que se niega a escuchar a la sociedad y sus necesidades. Harta de que  el priísta Jorge Polanco, ex asistente personal de Mario Villanueva (preso por vínculos con el narcotráfico) ahora sea el gestor económico del PT, y a falta de candidatos ponga, con un cinismo sin parangón, a su hija como candidata a diputada. Harta de una priísta prostituida como Laura Fernández, quien hizo su carrera aludiendo a los derechos de las mujeres (IQM) y  operó, de la mano del Obispo, una regresión a 50 años en la salud sexual y reproductiva de las quintanarroenses.
Sabemos que los partidos compran votos y no podemos evitarlo hasta que la gente deje de corromperse. Nos queda claro que  las candidaturas no representan a las mayorías; que son negocio de un puñado de corruptos, apátridas que buscan hacerse de más terrenos, de más fortuna, de más influencia.

El voto nulo es un paso trascendental en todo el país, en Quintana Roo también. No, no cambiará nada en tres años, pero los partidos sabrán que no representan a nada ni a nadie, los recursos asignados a los partidos serán revisados por el IFE ante el fracaso de las elecciones. Las guerras se ganan batalla por batalla; con principios, valores y estrategias.
Ya hubo un movimiento electoral al que algunos tacharon de desquiciado. Era 1880 y la mexicanas que crearon Violetas del Anahuac juraron que algún día las mujeres de este país podrían votar e ir a la Universidad. En 1935 se agruparon y en 1946 las mujeres votaron; en 1953 pudieron ser electas en todo el país. Sin su perseverancia ni yo podría ser periodista, ni muchas más podrían ser libres, y este país sería un símil de reducto Talibán. Las transformaciones sociales y políticas son lentas, se necesita perseverancia y congruencia para inducirlas. Para renovar hay que desarticular. La esperanza no acepta cobardía.
A pesar de la frustración que sentimos millones de personas, estoy segura de que el país puede y va a cambiar. Por eso sostengo que anular mi voto con una cruz  es mi aportación ciudadana. Creo que votar por el menos peor nos mantendrá esclavizadas. Estoy segura de que los próximos años serán difíciles y que el cambio no vendrá pronto; pero llegará con transformaciones de fondo, no con sometimiento a la corrupción. Anular el voto es decirles a los herederos de la ignominia que no se merecen nuestra confianza y que cada vez que tomen una decisión equivocada la sociedad saldrá a las calles, a señalar a los redentores corruptos y mentirosos, a las hijas de la corrupción, a los traidores de la democracia. www.lydiacacho.net

Plan b

15 marzo, 2009 por Lydia Cacho Ribeiro

Entre Evita y Martha Sahagún

Lydia Cacho

Mientras el Instituto Federal Electoral y sus equivalentes en todos los estados están ocupados monitoreando medios y analizando las trampas que los partidos desarrollan para llevar a cabo actos proselitistas fuera del marco de la Ley, nadie mira a la caja chica de las y los gobernantes en todo el país, es decir, el DIF (Sistema de Desarrollo Integral de la Familia)

El DIF en sus modalidades de institución federal, estatal y municipal es tal vez, uno de los organismos públicos descentralizados más opacos del país y con mayor elasticidad para que las y los alcaldes y gobernadores los utilicen para fines electorales.

Desde 1977 cuando  por Decreto Presidencial se creó el DIF, se fue gestando un engendro polimorfo cuyo discurso caritativo dio lugar a que las esposas de los gobernantes se hicieran cargo de la asistencia social. Entregar el manejo de esta institución a las primeras damas es una estrategia política aberrante, que no ha sido cuestionada por la sociedad.

La falta de transparencia operativa, así como la desarticulada creación de programas a gusto de la primera dama en turno, cuyas credenciales “profesionales” nadie exige, abre la puerta a un manejo ineficaz de la política social, en el mejor de los casos, y electorera en el peor.

Y no hablamos de poca cosa: el DIF de Zapopan Jalisco tiene un presupuesto de 127 millones de pesos al año, más los jugosos donativos de empresas. El de Tijuana maneja 280 millones y el de Culiacán cuenta con  132 millones anuales. El gasto se ejerce con gran discrecionalidad. El DIF de Nuevo León gastó en un baile de Gala para festejar a los abuelitos cien mil pesos; en la posada para mujeres 55 mil y para el área de atención psicosocial para menores invirtió sólo 126 mil pesos. En las fiestas las primeras damas entregan regalos y sus maridos son, a ojos de las y los convidados, quienes invierten en su bienestar y felicidad.

En los actuales tiempos preelectorales varios gobernadores y alcaldes que suspiran por otros puestos políticos, acompañaron a sus esposas a entregar cobertores, chocolate caliente y galletas casa por casa. En Cancún se gastaron casi un millón de pesos y en Nuevo León 880 mil en cobijas y chocolatotes preelectorales.

Este organismo que supuestamente tiene como finalidad hacer efectivas las políticas públicas de desarrollo social, está atrapado en la mayoría de los estados en un entramado de vicios del poder e ineficacia administrativa y operativa. Lo mismo atiende, con cuestionable profesionalismo, a la infancia y adolescencia, que a las personas de la tercera edad, entrega desayunos, da asistencia jurídica, atiende víctimas de delitos, se encarga de las adopciones,  de la “integración de la familia”, y de todo lo que la dirección en turno considere población vulnerable.

Durante huracanes, temblores e incendios, los DIFs hacen acopio de bienes cuyo manejo se mantiene en la opacidad. Un vistazo a la hemeroteca de los 32 estados permite ver el reiterado uso de dichas ayudas para fines electorales y partidistas.

Sin duda algunas de estas primeras damas han hecho un esfuerzo de buena voluntad, pero los recursos públicos no son para jugar a la casita. Pueden creerse Evita y terminar como Marta Sahagún.

El IFE y San Lázaro tienen que poner su mirada en el DIF, que es un lobo con piel de oveja. www.lydiacacho.net

Construir otro México

08 marzo, 2009 por Lydia Cacho Ribeiro


Plan b

He aprendido mucho desde que soy bloguera. Me fascina el  ciberespacio para “hacer comunidad”, para compartir ideales, debatir ideas y descubrir perspectivas  sobre lo que nos ocupa y preocupa. Y para construir movimientos sociales.

Con los años me he topado de todo. Los que navegan buscando los pequeños errores para descalificar, los que insultan o amenazan, los pesimistas endémicos, los asesinos en potencia que recomiendan aniquilar políticos. Los que critican lo que no dijimos y no lo que sí se planteó. O quienes creen que opinar sobre un caso es generalizar sobre todos. Están las angustiadas solidarias que preguntan qué hacer y cómo ayudar en tal o cual causa. Están quienes siempre aportan algo más a los textos y nos ayudan a aprender más. Y quienes se comprometen a partir de estos debates.

Durante veinticinco años he sido parte de un movimiento social de mujeres que ha logrado transformar efectivamente la manera en que percibimos la violencia contra mujeres, niños y niñas. Abrimos un albergue para personas con VIH-SIDA, hartas de sentir la angustia de saber que cientos de jóvenes en nuestra comunidad morían en el abandono médico y emocional. Años después  fundé, con unas amigas, un refugio para mujeres maltratadas. Donde reconstruyen su vida con sus hijos e hijas. Es el trabajo más luminoso que he hecho en mi vida.

Nunca dejé de trabajar como periodista. Eso no me hace especial, ni heroica; simplemente tomé una decisión de vida, decidí ser parte de una sociedad civil profesional. Decidí trabajar por una vida digna para mi y mi comunidad.

Sé que las transformaciones sociales tienen  que ver con estrategias, no con sacrificios. Establecer una agenda concreta, como la erradicación de la violencia, implica crear mensajes precisos y  actuar en congruencia con ellos; dejar de reaccionar  ante el conflicto y enfocarnos en atención y prevención directa. Prevenir no es decirle a la gente lo que está mal, sino enseñarle a desarrollar herramientas para  enfrentar y salir de esas dinámicas.

Necesitamos encontrar un discurso común sobre qué significa la violencia y qué significa la paz. Si para lograr la paz exigimos la participación del ejército, la contradicción conceptual genera más conflictos que soluciones. Evidentemente no es fácil, porque la transformación social precisa de evolución individual. Para trabajar contra la violencia, necesitamos admitir la violencia que ejercemos todos los días en pequeña o gran escala.

La cultura nos nutre de mitos que dificultan la acción social positiva. La gente repite que la violencia es “connatural al hombre”, que la prostitución es “el negocio más antiguo de la humanidad” y que la corrupción política “es inevitable”. Pero sabemos que ejercer violencia es una decisión, que la explotación sexual es parte de una industria formal multimillonaria, y que los políticos deben rendir cuentas y la sociedad puede, si quiere, transformar a sus gobiernos. La fuerza de la sociedad civil no está solamente en señalar lo que está mal, sino en sus estrategias para transformarlo.

Es un trabajo colectivo, y la manera de reaccionar determina nuestro papel para construir la paz o para nutrir la violencia. Cambiar el discurso sería el principio. Por ejemplo, sólo por comenzar podemos plantear algunas ideas-base: México no es un país corrupto, muchos mexicanos eligen serlo. Los golpeadores eligen maltratar a las mujeres. La guerra-circo contra el narco no hacía falta (hay más muertos que en la guerra en Irak este año y los verdaderos líderes siguen libres y operando) Para acotar a los criminales se necesita, paralelamente enjuiciar a los gobernadores, empresarios y banqueros cómplices del narcotráfico, no negociar con ellos.

Hace unos días entrevistando a un agente especial -de origen mexicano- del FBI me dijo “yo no trabajo en el tema de narcotráfico, porque es un negocio político, no un asunto de justicia” por eso decidió trabajar en casos que tienen que ver con explotación sexual de niños y niñas. Lo cierto es que la estrategia militar contra el narco genera tanta muerte y violencia que asunta a la gente. Ante ello lo que mucha gente hace es mirar hacia otro lado, por miedo, porque se activa el discurso de la normalización de la violencia y de que este es un asunto que sólo la policía puede acotar.

¿Ustedes creen que la sociedad norteamericana es moralmente superior a la mexicana? Claro que no. Sin embargo una buena parte de los políticos corruptos, cuando se les evidencia, deben renunciar o incluso son enjuiciados gracias los niveles de transparencia y exigencia de la sociedad.A que eventualmente lograron tener un sistema de justicia funcional. Todos los países tienen problemas, y en aquellos en que la sociedad civil es fuerte, se van encontrando soluciones a los problemas.

Creo que no sólo se trata de qué asuntos discutimos, sino de preguntarnos si al discutirlos entendemos el fondo de la cuestión, y cuestionamos el contenido y el origen del discurso.

Construir la paz no es un sueño, sino una estrategia ¿o no?

 

 

 

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