El amor no mata

28 septiembre, 2010 por ricardo Publicado en PLAN B | 3 Comentarios »

Alí Desirée cumplió 24 años el 20 de septiembre, estaba a punto de graduarse en Letras Clásicas de la UNAM, emocionada con la idea de convertirse en escritora (ya había publicado algunos poemas), esta campeona ajedrecista, hija de madre mexicana y padre panameño, celebró su vigésimo cuarto cumpleaños con Osvaldo Morgan Colón, su ex novio, con quien había terminado dos semanas antes. Osvaldo le pidió que siguieran siendo amigos, ella aceptó. Luego de la fiesta, Osvaldo asesinó a Alí de 25 puñaladas y, asustado, buscó a un amigo para confesarle el crimen.

 

Aunque el hermano del joven asesino, Humberto Morgan (ex diputado de la Asamblea Legislativa y actual funcionario de la Secretaría de Educación) ha intentado que se exonere a Osvaldo, luego de un año de juicio, el Poder Judicial del DF impuso una sentencia de 42 años de prisión por homicidio calificado con saña (crueldad) y alteración voluntaria (presencia residual de drogas en la sangre).

 

Su hermano no es el único que le justifica; algunos amigos han dicho que era “celoso, pero normal”, “controlador, pero lo normal”, “quería que Alí le obedeciera, como es normal”, “un muchacho tranquilo, pero con arranques de ira (normales)”. Lo cierto es que, según amigas de la joven asesinada, Alí terminó la relación porque él tenía “ataques de celos incontrolables”. Durante la relación, las alarmas de la violencia salieron a la luz y nadie lo tomó en serio. Incluso después de muerta, la familia de él la culpó de haber “provocado la discusión que lo hizo enojar”.

 

Curiosamente, este caso, como la mayoría de feminicidios, es definido por la gente como “anormal”; pero las cifras demuestran lo contrario. Solamente en el Estado de México, cada dos días una mujer es asesinada. Más del 80% de los feminicidios los perpetra un novio, esposo, ex esposo o conocido de la víctima, mientras que la mayoría de muertes violentas de hombres son perpetradas en las calles por otros hombres, no por razones relacionadas con el género o los afectos.

 

La muerte de Alí ha despertado un gran interés en hombres jóvenes por entender las razones por las cuales la violencia en el noviazgo aumenta en México (Informe SEP 2009). La organización de hombres contra la violencia: http://www.gendes.org.mx/www.gendes.org.mx, trabaja en ello bajo el principio de que los valores y comportamientos asumidos desde la identidad masculina tradicional, son producto de una construcción social que normaliza esos comportamientos e incluso los celebra o minimiza. Estos expertos aseguran que todo hombre que decida cambiar sus patrones de conducta respecto a las mujeres puede lograrlo, y su trabajo con hombres lo demuestra claramente.

 

Alí era una joven feminista, defendía los derechos de las mujeres y niñas. Era amorosa y confiaba en que los hombres, como las mujeres, eligen ejercer violencia o evitarla. Osvaldo eligió asesinarla. Ella había escrito un poema que dice: “En mi jardín en mi quietud/la mirada imantada llama,/el silencio se mueve entre las alas/escúchalo/como si todas las flores hablaran/y el cielo abriera su único ojo (el sol)/no temas a aquel cíclope enorme/mira fijamente pero dice la verdad”. Su legado para los estudiantes de la UNAM podría ser trabajar contra la violencia en el noviazgo y crear un movimiento de nueva masculinidad. Porque el verdadero amor, dice el Facebook de las amigas de Alí, no es violento. A estas nuevas generaciones les toca reinventar el amor y la equidad.

 

Lydia Cacho
Publicado en El Universal:
http://www.eluniversal.com.mx/columnas/86049.htm

3 Respuestas a “El amor no mata”

  1. Hace como un año, me enteré de este caso a través de un correo-e que lo difundía. Por supuesto que me estremeció y durante algunos días estuve pensando mucho en Alí, en cómo quedó suspendido en el tiempo, en alguna dimensión no accesible, todo lo que Alí tendría que haber vivido después de su muerte y que, obviamente, ya no vivió.

    Yo no sé si con esta cultura punitiva lograremos contener los extravíos morales típicos de la especie (¿cómo sería el mundo sin cárceles y castigos?, ¿peor?, ¿mejor?, ¿qué es peor, qué es mejor?); pero sí creo que el enseñarnos a amarnos puede ayudar a reducir mucho del sufrimiento humano. Si un joven desde chico ve con normalidad el maltrato a la mujer, es altamente proclive a repetir el mismo patrón durante su madurez. Si, en cambio, se le enseña a respetarla plenamente, a amarla desde que es pequeño, muy seguramente también la amará de grande.

    El amor y los valores humanos, pugno por una vuelta a su regreso.

    Estupendo artículo.

    Eleutheria L.

  2. BETY V. dice:

    Tengo un hijo de tres años al que adoro, tristemente al estar en contacto con más padres veo que la mayoria estan más preocupados por la situación económica ya sea por no tener una solvencia o en otros casos solo por darle mas importancia a la economia que al expresarse su amor entre familia, en cualquiera de los dos casos creo que si vemos como se encuentra nuestro pais actualmente con tanta violencia e intolerancia, si nos detenemos un momento a valorar lo que realmente necesitamos, nos dariamos cuenta que el dinero si es importante, pero tambien y con urgencia el afecto a manos llenas.

    Bety V.

  3. Luis G. dice:

    Es necesario replantear la relación entre mujeres y hombres, la humanidad a avanzado enormenente en el campo tecnológico, pero no ha avanzado en la misma medida en lo social.
    La forma actual no da los mejores resultados en la convivenvia diaria, yo como varias mujeres y hombres sólo queremos convivir en paz y armonía, con todas las personas con las que nos relacionamos.

Deja un comentario

Libros

Twitter