EL MILAGRO DE CHAPULTEPEC

27 junio, 2011 por ricardo Publicado en Artículos | 7 Comentarios »

Plan b

Lydia Cacho

La mujer de sesenta años tomó tres camiones y caminó 8 kilómetros en el vía crucis de las víctimas de la guerra. Su hijo de 24 años le pidió que no fuera a ver a Don Sicilia, pues ya lo iba a recibir el lugarteniente 23 de los zetas que tiene el listado de desaparecidos de Durango, Tamaulipas y Coahuila. La madre tomó su rosario y fue a pedirle al poeta que le llevara su caso al presidente Calderón.

Después de tres años de suplicar ante el ministerio público (MP), de rogar al alcalde y de antesala con el gobernador, la madre de los dos jóvenes desaparecidos pensó que ahora si tendría suerte de ser la señaladas por la magnánima mano presidencial para resolver uno de los miles de casos de desapariciones ¿por qué no un milagro?. La negociación con el hijo fue clara: si no nos recibe el presidente pues le seguimos con los otros, pero que alguien nos ayude a encontrarlos.

 

Cuarenta mil personas asesinadas, cientos de desapariciones forzadas (llevadas a cabo por alguna autoridad) y miles de secuestros sin investigar, sin resolver. Y las marchas convocadas por Javier Sicilia unificaron el clamor de un país que ante la imposibilidad de obtener justicia se somete al espejismo del milagro. A la esperanza de que por alguna razón políticamente inexplicable, el Presidente Calderón haría un acto de contrición y pediría perdón a México y allí mismo, movido por un escapulario y por las lágrimas de las madres, anunciaría el retiro de las tropas y la acción efectiva del MP para investigar los miles de casos rezagados o ignorados por las procuradurías locales y federal en los últimos cinco años (por sólo hablar de los de la guerra).

 

Además de ser reportera, durante diez años he dirigido un refugio de alta seguridad para víctimas de violencia en el que he aprendido que por más que se trabaje en la defensa de las víctimas, sólo el 4.5% de los casos concluye en investigación  y de esos apenas el 2 por ciento llegan a un juez.

 

En 2004 (antes de la guerra y los 40 mil muertos) de los 11 millones novecientos mil delitos cometidos, sólo 1 millón y medio fueron reconocidos por el MP para ser investigados. Disculpe usted que me repita, de los casi doce millones de familias que acuden a  la autoridad a pedir “ayuda” para resolver los delitos, diez millones recibirán un portazo en las narices. Ahora súmele la guerra.

 

Pero más allá de los actos públicos, una tercera parte de las y los denunciantes en México dicen que luego de dos años no sucedió nada con su caso.  Los Mps a su vez, dicen que tienen rezago de 24 meses en los estados del norte. Según la SSP federal hay  426,600 policías en el país y sólo 36,600 dedicados a la investigación. Diez mil van al ejército y la marina; quedan 20,600 investigadores para todo México. Haga sus cuentas. El INACIPE dice que casi dos terceras partes de los casos se pierden en tribunales porque los MPs no saben redactar y el contenido de las denuncias es incomprensible para los jueces.

 

Las familias buscan a los gobernadores o al presidente porque por ley es el Ejecutivo quien legalmente tiene el control de los dos brazos operativos más importantes del sistema de persecución penal: el ministerio público y la procuraduría sólo obedecen al gobernador y al presidente.

 

Es práctica común de los gobernantes elegir a víctimas que desarrollan liderazgos sociales para convertirlas en aliadas, en merecedoras del dialogo patriarcal, en “asesoras”; para neutralizar su poder de movilización y su fuerza moral. No es casualidad que Calderón, en su encuentro con Sicilia, abrazara a la madre que suplicó y no a la que habló desde la dignidad y la igualdad. Buscar el diálogo es importante, reconocer la carga política e histórica que dichos encuentros lo es también. Pero sería grave que concluyan en actos de intervención presidencial caso por caso, y no en cambios estructurales para los 12 millones de personas rechazadas por la justicia.

 

Lo cierto es que cada quién tiene su agenda, las madres y los padres vuelven a sus tierras desoladas, donde la autoridad paralela les espera ofreciéndoles resolver lo que el Sistema no puede. Es eso lo que nos recuerda que los discursos sobre reconstruir el tejido social deben ir de la mano de la clarificación de nuevas estrategias de Estado que faciliten y transparenten la impartición de justicia, porque mientras la sociedad, toda, no logre sentirse segura y saber que debe obedecer la ley porque la ley le protege, buscará otros caminos que seguirán debilitando al país entero.

Mientras no seamos capaces, junto al Estado, de exigir que se implemente y practique la igualdad, porque beneficia a todos y todas, y saber que la sociedad debe y puede educarse para vivir libre, sana y sin violencia, no avanzaremos. Por eso vale la pena discutir sin miedo lo que la guerra ocasiona, pero también lo que la guerra oculta. De otra manera los creyentes seguirán rezando por un milagro que nunca llegará.

 

www.lydiacacho.net Twitter: @lydiacachosi



7 Respuestas a “EL MILAGRO DE CHAPULTEPEC”

  1. Mi respeto y admiración a su trabajo de muchos años atendiendo casos desgarradores, tormentosos y dolorosos siguen siendo interminables por eso es que tiene en mi la atención y el apoyo que pudiera servir para aliviar en algo el trabajo que usted incansablemente no ha dejado de hacer.
    Mi espacio en el facebook lo tiene como el de las 148 entre personas y grupos que tengo en conexión para que la información, junto con el apoyo en firmas que necesitara por favor cuente conmigo para enviárselos y ayudar al asunto-problema que pudiera necesitar.
    Y siga adelante que en eso nos ayuda a otros a motivarnos en nuestra tarea, que aunque no se acerca a lo que usted hace, en algo le puede o mejor dicho, nos puede ayudar a todos.
    Gracias por su atención y perdón por extenderme.
    Mi nombre es Gerardo Luis Martin Conde y estoy con usted.

  2. Joel dice:

    Ante este escenario tan desolador, ante esta ignominia, creo que los ciudadanos debemos manifestar nuestro desacuerdo constante y abiertamente en contra de la corrupciòn, ser un poco mas valientes (como Lydia), dejar a un lado la indiferencia. Ser congruentes con respecto a lo que pensamos, decimos y hacemos. Todos estamos involucrados, debemos de actuar.

  3. MAGNIFICO TU ARTICULO COMO LOS ANTERIORES QUE TE HE LEIDO Y MUCHAS FELICIDADES A DIA SIETE Y A TI LIDIA CACHO POR TODO LO QUE HAS HECHO Y LO QUE ESTAS HACIENDO GRACIAS DE TODO CORAZON EN NOMBRE DE TODAS LAS PERSONAS TOCADAS POR LA VIOLENCIA.

  4. Siga incorruptible y valiente como hasta ahora por favor, es lo que necesitamos en este país. Yo por mi parte espero hacer bién mi parte.
    Me siento identificada con usted a pesar de no haber sido secuestrada y trasladada de un estado a otro para encerrarla, y seguramente de haber sufrido muchos insultos y amenazas.
    En mi caso, yo soy Maestra en Ciencias, investigadora del Instituto Politécnico Nacional (actualmente de permiso sin goce de sueldo), logre hacer un descubrimiento muy importante para la fabricación de un aceite de orbital (ojos) de atún con 30 a 46% de DHA (un tipo de omega-3) y en este momento me siento terriblemente triste porque uno de mis exalumnos que luego fue mi trabajador en una pequeña empresa que monté, se fue a vender el Secreto Industrial (que el firmó) a una empresa poderosísima, quje aún sabiendo que era robado se lo compró y hasta ya se anadan asociando. A mí me llevó 13 años de estudio y a ellos apenas unos meses para revelar el secreto y comenzar ya la producción.
    En fin, mil disculpas ya me desahogué con usted.

  5. Santiago dice:

    Muy buenos sus comentarios, por eso es usted periodista y tiene razón en todo, pero le hace falta involucrarse mas a fondo en sus investigaciones, la violencia e inseguridad, narcotrafico no es de unos cuantos años, son de decadas Sra. Cacho, cuando los gobernantes se hacian de la vista gorda. y como desde mi punto de vista es el que se opone propone, ¿Usted que propone? escriba propuestas y no solamente quejas y vera que encontraremos varias soluciones entre todos los mexicanos.

  6. Adriana Ramos dice:

    Otro punto sería ver cuando la mujer se siente discriminada pero a veces ella misma tiene una actitud donde dice yo no puedo porque soy mujer o eso le corresponde a él, habia escuchado el tema relacionandolo con la caballerosidad.

    Y me gustan sus articulos y escritos, el problema es la letra es muy pequeña y tiende a pegarse ese tipo de letra, en el caso de este escrito en específico le faltan un poco de espacios, parrafos o sangrias para que el lector no se pierda, sólo sugerencia.

  7. ricardo dice:

    Hola Adriana: Muchas gracias, tomaré en cuentas tus suferencias.
    Lydia Cacho

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