MUERE ESTHER CHAVEZ CANO

26 diciembre, 2009 por ricardo Publicado en Comunicados | 9 Comentarios »

Diciembre 25 de 2009

¿Quién mató a Esther Chávez Cano?

Lydia Cacho

A Esther la conocí en Ciudad Juárez, Chihuahua en 1994 durante un encuentro de mujeres. De inmediato comenzamos a hablar sobre qué hacer para defender los derechos de las mujeres; yo como buena reportera tomé mi libreta y escribí sus respuestas, ella con su mano sutilmente detenía mi pluma y me pedía que la mirara a los ojos. “Mira Lydia ustedes que están jóvenes tienen que saber cómo van a dar la batalla, apenas estamos intentando abrir la cloaca y cuando comiencen a salir las ratas tendremos que saber qué hacer, cómo hacerlo y quién nos protegerá”. Su voz era dulce y firme a la vez. Esto sucedió hace casi dieciséis años.

Esta mujer menuda y recia, nacida en  la ciudad de chihuahua el 2 de junio de 1933 había convocado en 1992, junto con otras once organizaciones, a la formación de un grupo para defender a las mujeres de la violencia en los hogares y en las calles. El nombre que eligieron fue 8 de marzo, como símbolo de que algún día se realizara el sueño de ese colectivo de norteñas que no pedían permiso para saberse ciudadanas de México y el mundo, para defender a las mujeres y niñas del corredor fronterizo con los Estados Unidos.

Esther tenía una mente matemática, su experiencia como contable le preparó para convertirse en la primera mexicana que llevo el registro y contabilizó, de forma empírica pero impecable y detallada, todos y cada uno de los asesinatos de niñas y mujeres en su estado. Fue ella quien nos señaló el camino, fue Esther quien intuyó que las cloacas simbólicas no eran subterráneos callejeros sino instituciones del Estado mexicano y colectivos de hombres capaces de asesinar por placer y por poder. Fue ella quien apuntó en su primera libreta los detalles de cómo aparecían las víctimas, de quienes lo reportaban y qué autoridades hacían o dejaban de hacer. Muy pronto ya no era una libreta sino varias. Esther no estaba sola, sino acompañada de un grupo de extraordinarias activistas, todas ellas dispuestas a aprender y a elaborar estrategias para prevenir la violencia contra las mujeres y niñas. Fue por ello que en 1999 fundó Casa Amiga, un centro de atención de crisis en el cual las mujeres tienen un espacio de seguridad luego e huir de la violencia en casa, o cuando luego de una violación no reciben más que malos tratos de las autoridades y una mezcla de miedo y desprecio de su comunidad.

Aunque desde 1993 este colectivo advirtió que existían patrones criminales en los homicidios de mujeres, los más poderosos empresarios de Chihuahua eligieron descalificar y acallar las denuncias. Muchos medios locales despreciaron las advertencias y el análisis prospectivo que desde entonces se hacía sobre la descomposición de Chihuahua y de Ciudad Juárez en particular. Ahora, a fines de 2009 esos mismos empresarios, periodistas y autoridades que descalificaron a Esther, han huido de México y viven en el otro lado de la frontera bajo el amparo de las leyes norteamericanas. A esos Esther les llamaba “los cómplices voluntarios”. Como una contable decidida a no perder la cuenta de las ignominias y sus autores, Esther escribió los nombres de aquellos que, teniendo poder para proteger la vida de las mujeres y niñas, elegían ignorar sus asesinatos; aquellos que teniendo el poder económico, político y social para cambiar a México, elegían no hacerlo. Esther los señaló con la mano firme y la palabra justa y verdadera.

El 17 de diciembre de hace cuatro años, la tarde que salí de la prisión a la que me llevaron los protectores de las redes de trata de mujeres aliados al gobernador Mario Marín, Esther Chávez Cano me llamó. “Tienes que ser fuerte –me dijo sin quebrarse- es la hora de la batalla, sacaste sus nombres a luz y te acompañamos para señalarlos, siempre lo haremos, pero tú eres el blanco y  ésta es una batalla solitaria”. Esther siempre supo en qué momentos debía abrazarnos como una madre nutricia y amorosa y cuándo debía señalar la ruta y la estrategia para seguir adelante.

A lo largo de estos quince años Esther fue un faro internacional para que el mundo encontrara el camino hacia Chihuahua, para que las y los mexicanos que elegimos escuchar y hacer eco de la realidad, pudiésemos narrar -que no  entender- el fenómeno del feminicidio mexicano. Ella vio la muerte de cerca muchas veces, pero pasó la mayor parte de su existencia haciendo honor a la vida, a la suya, a la de las otras mujeres y niñas y niños. Cada día reivindicaba el derecho de las y los mexicanos a vivir con dignidad, a perseguir el sueño de un país libre de violencia. Insistía en que para la reparación de México precisábamos mostrarlo tal cual es, diagnosticar su enfermedad y comenzar su tratamiento desde las raíces.

Cuando yo decidí abrir un refugio para mujeres maltratadas en Cancún le mostré el proyecto a Esther, con esa sonrisa que iluminaba su rostro pequeñito como el de un águila respiró profundo y me dijo que le emocionaba que por todo el país se fueran abriendo espacios para que las mujeres se sintieran protegidas y fueran capaces de reinventarse para luego reconstruir a este país adolorido y machista. En la última década se han abierto medio centenar de centros similares en la república mexicana.

Esther ya había recibido el diagnóstico de Cáncer cuando la vi en Ciudad Juárez; esa tarde tuve ganas de tomarla en mis brazos como si fuera una niña dulce, la sentí cansada y triste. Se dejó acariñar como sólo a veces lo hacía, cuando bajaba la guardia y hablaba de sí misma y no del país ni del dolor de las otras. Se dio permiso para hablar del miedo y las dos nos preguntamos porqué tantas mujeres que han dedicado su vida a trabajar por las y los demás, mueren de cáncer. Hablamos de Cecilia Loría, otra querida  guía del movimiento de mujeres que en ese entonces enfrentaba el sufrimiento de las radiaciones; Esther dijo que este país mataba a las mujeres y a los hombres buenos, que esperaba que algún día México protegiera y amara más la vida que la muerte. Entonces decidió que ella daría la batalla por su vida. Todas las que la conocimos sabíamos que la maestra Esther moriría de pie, que la amiga moriría pensando en lo que faltaba por hacer, que la hermana estaba cansada y en el fondo sabía que había hecho más que suficiente por su patria y su gente. Todas sabíamos que Esther moriría pronto, es cierto, pero no estábamos preparadas para perderla. Este 24 de diciembre la mujer de cuerpo pequeño y espíritu inconmensurable se fue rodeada de las valientes que eligieron estar a su lado, que se convirtieron en sus alumnas y maestras, en sus hermanas y  cuidadoras. Esther dio el último suspiro y sólo espero que en esos momentos finales haya tenido la certeza de que gracias a ella miles de niñas y mujeres, vivas y muertas, fueron reconocidas y vistas por el mundo gracias a su voz, a su entereza, a su entrega, a sus inquebrantables convicciones.

No sé si fue el cáncer, o el dolor y el miedo acumulados, no sé si fue la angustia de ver su terruño tomado por soldados y  narcotraficantes y bañado de sangre; no sé si fue saber que ella le dio la vuelta al mundo para pedir ayuda y nos advirtió hace quince años que un país que ignora el asesinato selectivo de sus niñas y mujeres luego verá la muerte sistemática de sus hombres y niños. No lo sé.

La última vez que hablé con ella, Esther me dijo que a mi generación le toca seguir con la tarea y ver los frutos de la paz en México. No tengo la certeza de que lo veremos, pero sí la convicción de que algo debe cambiar para que este país no quede impasible ante el deceso de sus mejores hombres y mujeres que trabajan desde la luz y la congruencia para construir la paz. Ya hemos visto demasiada muerte, tenderemos que buscar las herramientas para hacerle honor a la vida, a la dignidad y a la libertad que se merecen –que nos merecemos- todas y todos los mexicanos. Vaya por Esther Chávez Cano, por su vida, por las lecciones aprendidas. Por ella y por todas, que después del llanto encontremos el camino a la esperanza.

9 Respuestas a “MUERE ESTHER CHAVEZ CANO”

  1. Cesar Nuñez dice:

    Gracias por exponer el gran valor de Esther.

  2. Ana L. Perez dice:

    conocer a Esther fue una fortuna, recordarla y seguir la lucha que inicio sera un compromiso para un dia cumplir su suño “El fomento de una cultura sin violencia basa en la equidad y respeto”. Gracias por recordarla

  3. elizabeth coronel dice:

    … conocer a Esther a través de uds. Mujeres de Lucha es gratificante ya que muchas de nosotras estamos con Uds. y seguiremos con lo que esta Mujer tan Ejemplar nos ha dejado que sigamos con esta labor titanica… claro que podemos no la dejemos sola porque donde quiera que este, al igual que todas las Mujeres que estan con ella, estoy segura que siguen dando batalla … viva Esther y todas las Mujeres de Juàrez .

  4. Lourdes Peñaranda Morante dice:

    Desde Bolivia supe de Esther Chavez, pero no a profundidad, supe que fue pionera en la batalla contra el feminicidio, gracias por tanta informaci{on sobre Esther.

    Siento tanto la muerte de ella, pero el mejor homenaje será seguir su ejemplo.

  5. Freya dice:

    Yo escuche de Esther en Holanda por otra mujer maravillosa, Arséne van Nierop, que la apoyaba y habia iniciado la lucha en contra de la violencia contra las mujeres después de perder su hija Hester en Ciudad Juarez. Estas mujeres junto a Lydia en el congreso internacional juventud y violencia de género en Madrid me habeis inspirado a no solo absorber la información y las noticias pero hacer algo, escribir sobre el tema, hacer saber, luchar.

  6. martha monzon flores dice:

    conoci muy bien a la tan querida mujer de lucha, de esas que mexico y el mundo necesitan para cambiarlo
    fui su antropologa preferida como ella me decia conversamos largo cuando iba a ver a mis padres a juarez mi madre fue su compañera de escuela en la primaria
    que decir mujer-ejemplo mujer bella por dentro pero tambien por fuera
    profunda de comentarios breves pero con mucho contenido
    pero su corazon no tuvo parangon ese estoy segura sigue vivo en el alma y el corazon de todas las mujeres del mundo y en especial en el de las de juarez
    ahi etsuve y la acompañe hasta el final
    vive esther vive tu lucha y tu ejemplo
    vive esta mujer dueña de un corazon de cinco estrellas como diria sabina

  7. Flor María Vargas dice:

    Lydia:

    Te felicito. Me siento gratamente sorprendida por la profundidad de tu reflexión y la semejanza de tus ideas con las de las mujeres chihuahuenses que hemos abordado el problema de la violencia de género en nuestra entidad, que con tristeza advertimos que nuestro clamor no fue escuchado nunca y que de muy poco han servido los reclamos y las denuncias. Hoy en día la violencia se ha posicionado de un modo antes inconcebible. Te doy las gracias, además, por haber escrito uno de los más bellos textos acerca de nuestra amiga Esther, nuestra querida y admirada Esther. Lo he imprimido para guardarlo cerca de mi corazón.

  8. veronica dice:

    la verdad me emociono muchusimo tus palabras tan llenas de sentimintos y de amor todas las personas que luchan y que entregan su vida a una causa justa aveces la vida nos sorprende qietandoles la vida de forma prematura para su lucha si desde ese punto se lo analiza pero esther y todas las personas que luchan, hay alguien que nos va a escuchar, una vez escuche a una persona mayor decir que dios se habia retirado de juarez se habia olvidado! pero en realidad pienso que no es asi dios habeces pone cosas en nuestro camino que resultan inexplicables para el razonamiento humano; pero estoy segura completamente segura que se va apagar por todos estos crimenes; esta impunidad algún dia tiene que acabar, las personas como voz y esther me hacen seguir creyendo que todo puede mejorar aunque sea un poquito, hacer algo en este mundo perverso por más pequeño que sea ayuda!!!…

  9. Armando Mendoza dice:

    Mil gracias por compartir esto, es un gran ejempolo que todos tenemos que llevar en nuestro corazon, el apoyo a una clase de activista que lucho por una de las causas mas nobles en el planeta. Invito a compartir esta pagina, con cada uno de nuestros contactos y en todas las paginas sociales. Un gran ejemplo a seguir. Descanse en Paz.

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