Deseos Navideños. Por Denise Dresser

26 diciembre, 2006 por Lydia Cacho Ribeiro Publicado en Textos de [email protected] [email protected] | 3 Comentarios »

Publicado en revista Proceso
Paz. Felicidad. Fe. Hermandad. Concordia. Buena Voluntad. Esperanza. Aspiraciones de estos días, a las cuales esta columna se suma con entusiasmo, deseándole a una lista selecta de personajes públicos de la vida del país todo lo que se merecen. Porque, ¿qué sería México sin ellos? ¿Sin los escándalos que desatan, los obstáculos que colocan, la riqueza desmedida que acumulan, las leyes que violan, los conflictos de interés que producen, la consolidación democrática que obstaculizan, el progreso que inhiben? Sin duda, las personalidades singularísimas a quienes hoy enviamos un reconocimiento navideño, contribuyen a que como México no haya dos.

Para el gobernador Mario Marín: poco cognac y muchas sanciones. En el 2007 le deseamos que finalmente el destino lo alcance y lo colme con todos los castigos que hasta el momento ha logrado eludir. Ojalá que entre las cajas de licor que reciba en Casa Puebla esta Navidad, se encuentren también múltiples denuncias, múltiples quejas, múltiples muestras de rechazo por parte de ciudadanos de Puebla y del país. Ojalá que ésta sea la nueva época en que la Suprema Corte falle contra él y lo destituya por violar las garantías de Lydia Cacho. Ojalá que entre los regalos que le traigan los Reyes Magos se encuentre una guía describiendo esas garantías, para que comprenda cómo las ha atropellado. Ojalá que el gober ignominioso no ingrese a la larga lista de los políticos impunes, de los criminales sin castigo, de los poderosos que secuestran las instituciones y las desacreditan. Ojalá que el año próximo Mario Marín no sea un nombre más entre aquellos que han abusado de su puesto pero continúan en él.

Para el Ministro Mariano Azuela: pocos desafueros y muchas minifaldas. Y ojalá que debajo de su árbol de Navidad busque algún tipo de instructivo sobre el papel de los Ministros de la Suprema Corte, que incluya lo que no deben hacer: obsesionarse con candidatos presidenciales de izquierda y presionar al andamiaje judicial para sacarlos de la contienda; tomarse la foto al lado de gobernadores –como Mario Marín– que están siendo investigados por la Corte; escribir Manuales de Ética del Poder Judicial de la Federación más preocupados por los escotes de las secretarias que por la corrupción de los tribunales; comportarse como inquisidores parciales en lugar de jueces imparciales; oponerse a la participación de la Corte en asuntos definitorios para la vida democrática del país; transformar las animadversiones personales en causas judiciales; convertir a la Corte en un lugar que protege a los intereses creados por encima de los derechos ciudadanos.

Para los partidos políticos: el recorte presupuestal que han resistido y que la sociedad debería exigir. El 20 por ciento menos de lo que el Estado les da, iniciativa presentada por el Partido Alternativa y congelada por los legisladores. El 20 por ciento menos de los 500 millones de dólares desembolsados el año pasado a organizaciones que extraen sin representar, que gastan sin explicar, que compiten para llenar puestos públicos y después no rinden cuentas al arribar a ellos. El 20 por ciento menos del costo exorbitante de la democracia mexicana, descontado a quienes dicen trabajar en nombre de los contribuyentes pero –con demasiada frecuencia– les dan la espalda. La reducción del monto monumental con el cual los partidos ordeñan a la ciudadanía, para después ignorarla.

Para Bernardo Gómez: el exilio indefinido en San Diego. Porque le ha hecho daño a México y a la compañía para la cual trabaja, aunque otros directivos de Televisa aún no lo entiendan así. Porque con negocios poco transparentes ha abierto demasiados frentes. Porque con maniobras políticas arbitrarias ha querido erigirse en el Gran Elector, y ahora el presidente al cual chantajeó cuando era candidato, se lo está cobrando. Porque ha colocado a la empresa en una posición de vulnerabilidad vis-à-vis a sus accionistas estadunidenses, que algún día detectarán la probable violación de la ley Sarbanes-Oxley, dado que Televisa no ha incluido en su contabilidad oficial las transacciones de compañías como TV Promo. Porque llegó la hora de frenar conductas abusivas de la televisora con resultados negativos para el país. El decretazo y las concesiones de los casinos y la Ley Televisa y la venta de espacios en los noticiarios y la construcción de un suprapoder bajo la tutela de una persona que le corta el cuello a un gallo, para demostrar lo que le sucede a quienes lo contravienen. Merece, por ello, un descanso obligatorio y a la distancia en el año venidero. Y lo disfrutará sin duda, en un lugar donde hay muchas más opciones de televisión abierta. Ojalá desde allí piense en la gran empresa que Televisa podría ser si enfrentara la competencia y adoptara las mejores prácticas del gobierno corporativo –corporate governance– en vez de doblarlas.

Para Elba Esther Gordillo: menos casas y más evaluaciones. Menos propiedades multimillonarias en Polanco y más niños mejor educados en la República. Menos condominios en San Diego y más aulas en San Juanico. Menos yernos colocados y más profesores especializados. Menos viajes sindicales a Hawai y más viajes sindicales a cursos de actualización. Menos prebendas para los subalternos leales y más recursos para los alumnos reales. Menos privilegios para la alcurnia del SNTE y más disposición para acotarlos. Menos resistencias a la modernización educativa y más colaboración para promoverla. Menos presión al gobierno de Felipe Calderón para la provisión de puestos, y más voluntad para usarlos eficazmente. Menos protagonismo para preservar lo peor del viejo sistema y más compromiso para remodelarlo.

Para Ricardo Salinas Pliego: el fin de su concesión o el establecimiento de límites en torno a ella. Porque el país ya no puede tolerar que un espacio público –la televisión– sea usado, una y otra vez, para librar guerras privadas. Para denostar a enemigos y para chantajear a funcionarios públicos y para desacreditar a la competencia y para destruir la reputación de quienes quieren fomentarla. Que el 2007 sea el año en que el gobierno revise los términos de la concesión de TV Azteca y, de ser necesario, la revoque. Que el 2007 sea el año en que empiece una discusión pública amplia, honesta, necesaria sobre quién es el señor Salinas Pliego y la larga lista de ilegalidades que arrastra tras de sí. La compra de TV Azteca con un préstamo de Raúl Salinas de Gortari, la transacción Codisco-Unefon, la investigación de las autoridades regulatorias estadunidenses, la cruzada contra el exsecretario de Hacienda Francisco Gil, la toma del Chiquihuite, el ataque al Grupo Saba, la denostación de Alejandro Junco del Grupo Reforma. Que el 2007 sea el año en que el gobierno coloque un cerco alrededor de alguien que abusa de un bien público y se ha enriquecido –violando las reglas– con él.

Para Emilio Gamboa: una cura contra la hipocresía. Una cura contra la tendencia reiterada a ofrecer una cosa y entregar otra. Una cura contra la propensión del PRI a sabotear en vez de pactar. Una cura contra las peores prácticas del priismo rapaz, que equipara la tarea del gobernar con el derecho personal a hacer negocios con el puesto. Y en el mismo espíritu, un deseo parecido para Arturo Montiel: una investigación a fondo que no lo exonere. Unos fiscales independientes dispuestos a destapar la cloaca en lugar de cerrarla para siempre. Una camarilla política que comprenda los costos de defender a un personaje indefendible. Un gobernador del Estado de México capaz de entender que no sobrevivirá electoralmente en el 2012 si continúa protegiendo a su mentor en vez de condenarlo.

Para la clase política y empresarial: una seria llamada de atención. Una alarma altisonante. Un semáforo amarillo. Un aviso encendido ante la imposibilidad de seguir gobernando al país como siempre; de seguir expoliando al país como siempre; de seguir engañando al país como siempre. El año que termina –inclemente e intempestivo– lo reveló: México necesita más y no sólo más de lo mismo. Y por ello, el mensaje urgente para los malos y los que deben dejar de serlo, para los corruptos y quienes se doblegan ante ellos, los cobardes y los que aún pueden recobrar un cacho del corazón en el camino. Deseos navideños para que sirvan al país en lugar de servirse pedazos de él. ?

3 Respuestas a “Deseos Navideños. Por Denise Dresser”

  1. Alejanra dice:

    quien mejor que de Denise Dresser para enriquecer el ambiente que requiere este blog.

  2. Ernesto Lopez dice:

    Lydia eres una mujer admirable, definitivamente admiro el valor que tuviste despues de lo que pasaste. Yo soy del DF pero llevo 10 años viviendo en Puebla, increible la manera en que sacudiste esta ciudad.

    Por favor no pares con todo esta labor social que llevas acabo.

  3. Lydia, Hola¡¡ en estos dìas tengo una Exposiciòn “Fèminas” en el Museo de Arte Moderno del Edo. de Mèxico, es un Homenaje a la mujer Mexicana y una de las esculturas lleva tu nombre, porque haz sido ejemplo de lo que debemos de hacer para mejorar nuestro paìs, de còmo debemos levantar la voz y ser concientes de que todo depende de que cada uno de nosotros haga lo que sabe hacer y asì ponga su granito de arena , dejando de esperar que el gobierno cambie la situaciòn en la que vivimos. Me parece importante comunicartelo, ya que no he podido conseguir tu correo para invitarte a la inauguraciòn. Todavìa no tengo una foto muy buena de tu escultura, espero mandartela pròximamente.
    Muchas gracias por tu trabajo, tu valor e integridad ¡¡¡
    Saludos. Georgina Calzada

Deja un comentario

Libros

Twitter