Máscara contra cabellera

24 octubre, 2009 por ricardo Publicado en Noticias | 3 Comentarios »

Lydia Cacho
Mi madre además de ser psicóloga y extraordinaria cocinera era una fanática experta en lucha libre. Escribía los textos de las historietas del Santo. A ella, y no a la Virgen de Guadalupe, le debo mi conocimiento sobre el Pancracio. De dos cosas estoy segura en esta vida: México sigue siendo insuperable a nivel mundial en la lucha profesional, y lo único que no está arreglado en este país es la lucha libre clásica (eso decía la abuelita de mi amiga Alicia)
Tenía doce años cuando Mamá me llevó a la Arena México, el olor a humanidad se adueñó de mí, las escaleras, las gradas derramando gentío. Madres, abuelos, padres, amantes, tamarindos (los policías colados). Me parecía que todo México estaba allí. Y en el centro de ese  excitante mundo, el cuadrilátero de 6 x 6; mi fascinación era mayúscula, me debatía entre elegir la máscara del Santo o la de Blue Demon ¡las mayas, las botas, la agilidad, guauuuu!
Esto es un deporte de técnica depurada, mira las acrobacias y el llaveo a ras de lona, dijo mi madre. Las reglas aquí se respetan.
Gracias a  ella descubrí que la lucha libre es como la religión, debes orientar tu fe en un luchador, o luchadora y serle fiel, porque una vez que eliges quedas ligada por tu deseo de que gane, que se luzca, que jamás pierda la máscara, porque es símbolo de su honor. Cuando le miras haciendo una quebradora, o sometiendo con la de a caballo, se entrecorta tu respiración y sabes qué el siente tu energía, tu admiración; no importa que seas una niña flaca de doce años.
Después de ese día mamá me enseñó sus llaves favoritas, como lo hizo luego con mis sobrinos. Cantaba las reglas y abría espacio en la sala donde teníamos la televisión; la dulce psicóloga se convertía en La pantera, luchadora técnica insuperable. Me vi todas las pelis del Santo, de Blue Demon y de Wolf Rubinskis con mi hermano Alfredo. Cuando descubrí la cavernaria, llave prohijada por el Cavernario Galindo, supe que había vida en otro planeta.
Sé que los americanos arruinaron la lucha libre haciéndola violenta, escandalosa y ridícula; sin embargo la tradicional sigue vigente. A ojos inexpertos parece sólo un espectáculo, pero es un deporte complejo que no admite abusos ni distracciones. No me importa que Fox sports pase un risible show de pseudo-luchadores atascados de esteroides anabólicos, yo vuelvo a las pelis de mis héroes de la infancia, muchas de ellas en blanco y negro.
Muchas veces  me soñé tomando el micrófono y con voz enérgica ante el respetable público gritaba “Damas y caballeros en esta esquinaaa, fuuuulanito, en la otra, meeeenganito. Máscara contra cabellera a dos de tres caídas sin límite de tiempo ¡No golpes bajos, no martinetes!”
Un día ya de adulta, durante un curso de defensa personal le hice una Nelson a nuestro entrenador, éste  me miró azorado mientras lo tenía sometido y golpeaba con la palma de la mano que lo soltara. Yo sonreí y le dije dulcemente al oído: todo se lo debo al Santo y a mi madre, que era una luchadora social.

3 Respuestas a “Máscara contra cabellera”

  1. ernesto dice:

    le voy a recomendar este artículo a mi hija.

  2. ana imelda dice:

    Señora: no encuentro còmo entrar a mandarle una carta entera, la envii con copia a Germàn Dehesa y Sergio Sarmiento, pero se me regresaron las dos de ustedes, porque no son direcciòn de internet, sino blogs, quisiera saber si se la puedo hacer llegar de otra manera.
    Gracias

  3. francisco dice:

    jeejjeejeje esta bueno el articulo me trajo recuerdos cuando mi papa me llevaba a las luchas de pequeño y como me seguía la corriente, por cierto mi enmascarado favorito es el Demon pero en las peliculas siempre favorecían al santo… pero grandes los 2!!

    saludos.

Deja un comentario

Libros

Twitter