La calle de la esperanza

22 octubre, 2009 por ricardo Publicado en Noticias | 5 Comentarios »

Plan b

Lydia Cacho

Una mujer del Estado de México detectó a un sujeto que estacionaba su auto frente a su casa en una calle con muy poca circulación. Días después observó que se drogaba en el vehículo y que otros jóvenes se le acercaban, aparentemente a comprar tachas. La señora pensó en llamar a la policía, pero tomó una decisión increíble: competir con el probable narcomenudista. Limpió su garage y con su pequeño hijo fue a rentar unas películas. Llamaron a los amigos, hicieron palomitas y en un par de semanas el cine en su casa tuvo tal éxito entre los chavitos que la mujer decidió, unida ya a sus vecinos, cerrar la calle por la tarde. Improvisaron una pantalla con sábanas, otro vecino trajo un aparato de sonido y las y los jóvenes decidieron crear un grupo de debate sobre las películas.
El cineclub vecinal se convirtió en un éxito. Ante la falta de espacios públicos adecuados para que se reúnan, jueguen, se diviertan y aprendan a vivir en comunidad niños, niñas y adolescentes, la solución fue la determinación creativa de una mujer que se negó a reaccionar desde el enojo. En lugar de esperar decidió actuar y el resultado es magnífico. El hombre que se drogaba en el auto se fue y nadie lo ha visto en esa zona.
Una tarde, con la calle llena de feliz auditorio la policía intentó arrestar a la dueña de las sábanas y el videoproyector. A pesar de explicarle a la autoridad que ese no es un negocio sino un proyecto social vecinal, una alternativa para las y los jóvenes; la policía insistió. Otra vez la mujer le dio la vuelta al problema. Se sumaron un grupo de artistas con un plan de alcance estatal que incluye acciones concretas de prevención de adiciones y violencia a través del teatro y el cine. Unido al plan hay un experto en seguridad que prepara un proyecto de prevención proactiva de adicción y violencia similar al que se implementó en Londres con éxito. En muchos rincones de México hay gente sembrando ideas y acciones para transformarlo. Hoy celebro este ejemplo inspirador.

5 Respuestas a “La calle de la esperanza”

  1. La proactividad no es sino el esfuerzo humano puesto al servicio del mayor bienestar posible. Y esa energía positiva es tan poderosa sólo porque se la canaliza adecuadamente. Un ejemplo como ese, puede inspirar a muchas personas.

    ¿Y el dinero? ¡No fue un problema! Una solución simple, efectiva… ¡perfecta!

    Saludos, abrazos y besos desde Puebla ;)

    –Arminius Advocatus Insanitatis.

  2. Pedro Ramos dice:

    Lydia, ¿Por qué “Los y Las”, o su [email protected] la leo iempre pero me da usted un gancho al hígado cuando me topo con sus expresiones Foxianas

  3. José Alfredo Rodríguez Hernández dice:

    Hola Lydia, espero te este yendo genial, eres mi ídolo, de verdad que como tu, no hay dos. Me encantaría conocerte, ya he leido mas del 50% de tus libros, incluyendo Muérdele el Corazón. Solo me falta Con mi Hij@ No. Sería magnifico que hicieras una firma de autografos en el D.F, sería de los primero en estar ahí, admiro mucho tu trabajo, de hecho ya te habia escrito ocasiones anteriores, espero respondas un mail. Tu me hiciste ver la realidad, de como viven las mujeres en mi país. Bueno Lydia espero si me respondas a mi mail, sería un honor y más aún si puedo colaborar contigo, me encanta todo el activismo que realizas. Ah por cierto ya hace falta otro libro, tus palabras tienen magia y eso hace que la lectura sea mas rica y provechosa. Hasta pronto…
    P.D: No te des por vencida, por que si lo haces, ¿¿¿quién toamará las riendas de nuestro México???
    ¿¿Quién será la nueva Cacho Ribeiro?? Así que no te detengas por favor…

  4. ana imelda dice:

    Este artìculo na saliò en el periòdico local, asi que no sabìa de èl, tratarè de reenviarlo a mis amistades, creo que es excelente

  5. El mundo es mundo, cuando muere una esperanza nace otra. Después de ver las fotos del cádaver del poderoso e infortunado “jefe de jefes” recorde el pasaje de la Ilíada donde Aquiles arrastra el cuerpo de un enemigo vencido al rededor de las puertas de Troya.

    En el poema, al tiempo el padre va a ofrecer un presente por la devolución del hijo, en la historia de México tenemos a cien papagayos obtusos y miopes del poder que cantan alabanzas a la violencia y profesan en ella su fe, como si fuera una solución.

    Gracias por recordarnos cuantas semillas caen del árbol de la humanidad

Deja un comentario

Libros

Twitter