El arte de vivir la verdad

21 octubre, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro Publicado en Artículos, Noticias | 10 Comentarios »

PLAN B

Lydia Cacho

Elena Poniatowska y Carmen Aristegui nos recuerdan lo que significa vivir para contar la historia  de nuestro país y hacerlo con ética, responsabilidad y profesionalismo. Este fin de semana estas dos mexicanas fueron homenajeadas por su trabajo profesional.

Elena comenzó su carrera periodística en el antiguo Excélsior y desde 1954 ha publicado más de 14 libros y cientos de ensayos y artículos. Recibió, varias preseas, el Premio Alfaguara de novela, el Nacional de Periodismo, la Orden de la Legión de Honor del gobierno francés y el premio Rómulo Gallegos, entre otros. Es una reconocida intelectual que a sus 75 años no pierde ni la memoria, ni la pasión, ni la alegría de vivir. Elena sonríe, abraza y celebra la vida. Esta mujer sabia acepta todas las invitaciones de universidades  para charlar con estudiantes. Presenciar un encuentro con jóvenes y la escritora de Hasta no verte Jesús mío, es recordar la importancia de vivir comprometida con la esperanza, con la cultura. Esta vez fue homenajeada por la Cátedra Alfonso Reyes durante la feria del libro de Monterrey.

Carmen Aristegui no ha cumplido los 45 años, pero su trayectoria mereció este fin de semana el premio más célebre del periodismo de habla hispana, el Maria Moors Cabot, otorgado por la Universidad de Columbia en Nueva York. Carmen se convirtió en una de las voces más importantes de la radio mexicana con su noticiero en W radio. Televisa la  censuró al desparecer su noticiero de la señal de Sky, a raíz de que la periodista cubriera el debate sobre la llamada “Ley televisa” que protege el monopolio televisivo en México. Más tarde fue despedida de manera subrepticia de W radio y durante meses se especuló sobre las presiones del gobierno federal para acallar su noticiero. Ya no es especulación. Un representante de la ONU me confirmó personalmente que efectivamente el propio presidente Felipe Calderón intentó desactivar una importante entrevista con un alto funcionario de las Naciones Unidas que había sido concedida a Carmen Aristegui para CNN. Censurar desde el poder político y empresarial a quien ejerce el periodismo, es arrebatar a la sociedad su derecho a conocer las diversas versiones de la realidad.

Carmen es todo menos una mujer silenciada. Tímida y dueña de una sonrisa de niña despreocupada, se transforma cuando debate, sus reflexiones son profundas, informadas, inteligentes y respetuosas de la diversidad. Su mirada castaña refleja la solidez y la ternura. La he visto correr descalza al lado de su hijo volando un papalote con forma de dragón, mientras los adultos hablan de un mundo que ella se dedica a cambiar. Sabe cuando detenerse, escucha a la gente y se conmueve con sus historias. Se acuerda de los nombres y de las caras de medio mundo. Lee tantos libros como la vida le permite y siempre encuentra tiempo para beberse un tequila con las amigas y estar a su lado cuando es preciso. Carmen Aristegui sabe cuál es el precio de la honestidad, y está dispuesta a pagarlo.

Este lunes celebro la intrepidez de estas mujeres, deseosas de mostrar los acontecimientos de su patria con la esperanza de comprenderla. Ellas nos recuerdan que no hay manera de construir el futuro si no entendemos el presente. Por eso dedican su vida al arte de sobrevivir la realidad y darle voz.

10 Respuestas a “El arte de vivir la verdad”

  1. Miry dice:

    No cabe duda que estas 2 mujeres, junto contigo, son un ejemplo para el resto e nosotras. Gracias por darnos voz, gracias por todo loque hacen en nuestro nombre y los derechos humanos.

    Un abrazo y mis felicitaciones. Con ustedes estamos millones, directa e indirectamente… no están solas.

    Gracias.

  2. Eugene dice:

    Nice article. Thanks. :) Eugene

  3. Yann dice:

    Esta es una consecuencia de la estocasticidad temporal de este continuum, de la vida. Una consecuencia que nos hace creer afortunados, o simple expectadores de una coincidencia. Y es que existiendo (uds) a la vez, puedo – leer – tu percepción, tus significados de vivir para contar-la (historia), de referir con palabras a estas periodistas que nos dejan en claro que – nadie tiene derecho a rendirse -. Y es que a los 20´s quiero creer que el fracaso no es una opción.

    Fortuna por leer (te) a aquellos hombres y mujeres que replantean el arte de vivir la verdad y así, obturar los huecos de indecisiones…

    Algo más que felicidades por la fundación LyCch.

    Gracias.

  4. DoctorBombay dice:

    Me adhiero a la felicitación y quiero además de a la Maestra Poniatowska, a nuestra querida Carmen añadir a la autora de éste blog, Lydia Cacho como otro ejemplo para nuestra deteriorada sociedad de cómo la verdad puede prevalecer y convertirse en un valor vigente y de cuyo estandarte muchos podemos colgarnos. Gracias

  5. estefania dice:

    Estimada Lydia,

    Desde España, te ofrezco mi colaboración como periodista para la fundación que acabais de crear y que lleva tu nombre. Por favor, escríbeme un correo diciéndome cómo podría hacerlo.

    Mil gracias,

    Estefanía.

  6. María Alejandra Calderón dice:

    Hola Soy estudiante de comunicacion en Bogotá(Colombia) y estoy haciendo una investigacion sobre el caso de Lydia Cacho y su labor en defensa al maltrato a la mujer y los niños. Quisiera tener un contacto con quienes elaboran esta página y tiene relacion alguna con la periodista Mexicana.
    Gracias
    María Alejandra C.

  7. Txema dice:

    Felicidades por el nacimiento de la Fundación que merecidamente llevará tu nombre y felicidades también por convertirte en icono de la libertad de expresión tras hacer una labor periodística que fue fundamental.

  8. […] La primera acción de la fundación será costear los abogados y gastos en tribubales de la mencionada periodista que da nombre a la organización. En la escuela de los plumillas siempre se advierte que no solamente está el reto en encontrar y publicar la noticia, el seguimiento de la misma es igual o más importante. Cacho decidió seguir una noticia hasta sus últimas consecuencias y levantó una manta de corrupción con los ingredientes más desagradables: pederastia, corrupción, política, empresarios, insultos, amenazas, cárcel…y ahora la luz. La luz que brilla en el halo de honor que ha dejado su forma de actuar. La Fundación Lydia Cacho lo reconoce y por esto la eleva como inspiración. […]

  9. Excelente forma de decirlo Lydia!

    Ellas: Carmen y Elena, y Tú y Sanjuana Martínez son grandes ejemplos de mujeres no silenciadas, a quienes México, los mexicanos les debemos mucho; y las víctimas de quienes -ustedes- han denunciado,
    solo en ustedes han encontrado voz y denuncia.
    G racias a las cuatro.
    Saludos

  10. Víctor Manuel Rubio Sánchez dice:

    Saludos Lidya Cacho… ni un paso atrás, como siempre!!! SUPERWOMAN.

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