Los demonios de Cancún

21 mayo, 2007 por Lydia Cacho Ribeiro Publicado en Textos de [email protected] [email protected] | 3 Comentarios »

Nota del periodista Adalberto Carbajal del sitio Ecos de la Costa de Colima

Como la historia detrás de Los demonios del Edén, “el poder que protege a la pornografía infantil”, es material como para otro reportaje extenso, el contenido del libro que convirtió a Lydia Cacho en una celebridad internacional pasó a segundo plano ante el escándalo de la ilegal detención que sufrió la periodista y activista de los derechos humanos en Quintana Roo.
Siguiendo órdenes directas del gobernador Mario Marín, la Procuraduría de Justicia del estado de Puebla se puso al servicio del empresario textilero Camel Nacif. Debido a la filtración de una llamada telefónica entre “el gober precioso” y el “rey de la mezclilla”, los nombres de estos personajes se convirtieron en sinónimo de abuso de poder y tráfico de influencias, pero en Los demonios del Edén (Grijalbo, segunda edición revisada y actualizada; México, 2007) ni siquiera se menciona a Marín aunque sí se habla mucho y muy mal de Nacif.
Oriundo del mismo pueblo de Líbano donde nació Jean Succar Kuri, Camel Nacif fue el hombre que en 1975 pagó la fianza de su paisano cuando a éste lo detuvieron por ser residente ilegal. Además de ayudarlo a regularizar su estatus migratorio, todo indica que Nacif usó a Kuri como su prestanombres en millonarios negocios que, por alguna razón, quería esconder el propietario de Tarrant Apparel Group (emporio del vestir que tiene plantas maquiladoras en México, Estados Unidos y Hong Kong).
La demanda por daño moral que Nacif entabló en contra de Lydia Cacho se funda en la descripción que hizo la autora de Los demonios del Edén como el poderoso empresario que pone sus contactos políticos y de negocios al servicio de un degenerado que gustaba de tener relaciones sexuales con niñas y jovencitas. De acuerdo con Lydia Cacho, Nacif no sólo sabía de la pederastia de su socio sino que disfrutó en más de una ocasión de las criaturas a las que Kuri había convertido en esclavas sexuales.
A raíz de la arbitraria detención de la periodista (policías poblanos la esposaron en Cancún en cumplimiento de una supuesta orden de aprehensión y la llevaron en automóvil a Puebla, sin avisar a las autoridades judiciales de Quintan Roo), y por la manera en que el “gober precioso” quiso hacer justicia por su propia mano ordenando que la detenida fuera violada por otras presas (lo que fue impedido de última hora por una diputada local que se enteró de la irregular reclusión de Cacho), Mario Marín se convirtió en protagonista de este escándalo.
Sin embargo, en el libro aparecen otros políticos que sí trataron a Jean Succar Kuri y lo protegieron a pesar de sus perversiones sexuales o, precisamente, por eso: el veracruzano Miguel Ángel Yunes Linares y el defeño Emilio Gamboa Patrón. Yunes fue diputado federal en la bancada priísta que controlaba Elba Esther Gordillo, luego subsecretario de Seguridad Pública y Prevención del Delito en el gobierno de Vicente Fox y director del ISSSTE en la administración de Felipe Calderón. Gamboa Patrón, por su parte, fue secretario particular del presidente Miguel de la Madrid, director del ISSSTE, del IMSS y Fonatur y hoy líder de la diputación federal del PRI.
A pesar de su habilidad para mantenerse vigentes en la política nacional, sea el gobierno del partido que sea, los vínculos con Kuri dejan mal parados a estos personajes no sólo por el tema de la explotación sexual de menores de edad sino por las sospechas de que el pederasta haya estado involucrado en operaciones de lavado de dinero fruto del narcotráfico o la evasión fiscal.
Los intereses económicos y políticos con los que Kuri estaba relacionado explican por qué fue tan difícil para las activistas del Centro Integral de Atención a las Mujeres lograr que las autoridades de Quintana Roo lo investigaran. El poder de sus amigos también explicarían por qué la causa judicial fue tan mal llevada: empezaron por exhibir a las víctimas, continuaron permitiendo que el sospechoso huyera del país (fue detenido en Estados Unidos y se espera su deportación) y acabaron reduciendo todo el asunto a un caso de prostitución infantil, grave para el gobierno sólo porque se trataba de menores de edad pero no por lo que entraña: tráfico de personas.
Lydia Cacho toma la biografía criminal de Kuri como punto de partida para hacer una reflexión sobre la misoginia y el sexismo que han permitido el florecimiento de varias industrias: la pornografía, la prostitución y el turismo sexual, entre otras. El Estado, de origen patriarcal, tolera estas actividades y las regula para que en ellas no participen infantes, pero las acepta como parte de la normalidad cuando en realidad son formas de la violencia.
La inclusión de las mujeres en este negocio difícilmente se da de manera voluntaria. Muchas fueron inicialmente víctimas de lo que todavía se tipifica como trata de blancas, una modalidad de la esclavitud: raptadas o vendidas por sus familias; otras fueron empujadas por las circunstancias.
Cacho dedica muchas páginas a denunciar cómo algunos funcionarios judiciales y sectores de la opinión pública validaban los argumentos dados por la defensa de Kuri: las niñas y los niños que visitaban la casa del pederasta habían sido llevados por otros chicos. Y a todos, el pederasta daba regalos y dinero, pagaba la colegiatura o mandaba reparar sus casas.
Aunque se prostituyeran y, víctimas del síndrome de Estocolmo, hasta lo defendieran, Kuri abusó de ellos y los corrompió al obligarlos a tener relaciones con otras niñas y con otros niños, incluso, entre hermanos; los prestó como objetos sexuales a sus amigos y los filmó no sólo para chantajearlos sino porque sus videos, difundidos en páginas de Internet que armaba su esposa Gloria, en Los Ángeles, le reportaban grandes ganancias.

3 Respuestas a “Los demonios de Cancún”

  1. Ricardo Manuel Hernandez Pelcastre dice:

    Mando un cordial saludo a la señora Cacho, para comentar que el dia 26 de marzo vi un documental del proceso que se dio en contra del pederasta, por lo que me gustaria saber si es posible obtener una copia de la misma. El documental fue televisado por canal 22

  2. Nancy González López dice:

    Te envio una copia de mi trabajo deinvestigación que estoy realizando con motivo de la maestria en Política Criminal “La investigación Ministerial del Abuso sexual Infantil” Felicidades, eres una inspiración, gracias por tú valor

  3. marcella cardenas dice:

    creo que ees usted un gran ejemplo de vida señora cacho la admiro muchisimo

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