Nuestro derecho a reclamar
Abril 21, 2008 7:00 am PLAN B
PLAN B
Derecho a reclamar
Lydia Cacho
A Silvia Otero
“Ayer apareció muerto un periodista de La opinión. Se llamaba Jorge Money. Tenía los dedos quemados y las uñas arrancadas. En la redacción de la revista, Villar Araujo me pregunta, masticando la pipa: -¿Y? ¿Cuándo nos toca a nosotros? Nos reímos. Villar estaba investigando la corrupción de las trasnacionales que manejaban el petróleo en su país. Unos días después de esta conversación, secuestraron a Villar para torturarlo”. Esta es una anécdota contada por el periodista Eduardo Galeano en 1975, cuando la derecha comenzaba a reprimir los movimientos sociales y al periodismo en Latinoamérica. Las cúpulas decidieron que ya estaba bueno con el sentimiento democratizador. Que el pueblo era útil para votar y luego debía callar porque no sabía nada de política. Pero allí estuvieron las y los periodistas para consignar la historia.
En el Distrito Federal la reportera Silvia Otero sale a trabajar como todos los días y el abogado de un narcotraficante la amenaza de muerte. En Oaxaca asesinan a dos jóvenes que hacen radio comunitaria en lengua indígena. Un reportero de Tv Azteca trabaja, por su cuenta, en una pieza sobre trata de mujeres en Nuevo León; desaparece y la televisora apenas lo recuerda. El fiscal para delitos contra periodistas asegura que harán lo que esté en sus manos. Pero se sabe que en manos de ese fiscal, y de los anteriores, no hay más que ineptitud estratégica ante la desaparición y asesinato de periodistas.
Cuando los monopolios televisivos escriben el guión de la historia intencionalmente sesgada, cuando algunos periódicos toman posturas ideológicas sin contraste, la radio se convierte en el espacio vital para que la sociedad se entere de lo que sucede en su comunidad. En ese contexto, ni a las radios comunitarias, ni a personajes como Carmen Aristegui y Ricardo Rocha les va bien con los poderes fácticos.
El crimen organizado amenaza abiertamente a periodistas, porque sabe que sus cómplices son las mafias políticas que representan “lo institucional”. Los funcionarios se escudan en una élite empresarial que hace de la política un instrumento de sus ambiciones personales. Esa élite es capaz de encarcelar periodistas que les muestran tal cual son. Es capaz de amedrentar a la sociedad con la imagen del fascismo para distraer la atención de lo fundamental: hay millones de personas que se movilizan en México. Personas con derechos civiles y políticos para exigir un diálogo de 365 días al año; diálogo sobre violencia, petróleo, pobreza, salud, aborto o corrupción. El buen periodismo pone en peligro a las mafias; una sociedad informada y movilizada pone en peligro al monopolio del poder.
Lo grave para México es que quienes compran y venden la justicia, hagan de inmaculados patriotas. Peligrosa es la información sesgada. Peligrosos quienes legislan en lo oscurito. Peligro que quienes cuestionan, sea cual sea su método, sean poco a poco eliminados por el sistema. La sociedad debe hacerse presente, rebelarse, opinar y trasformarse. Y mientras esto suceda, habrá siempre periodistas responsables para dar cuenta de todas las realidades que conforman un país que sueña con la democracia.
Abril 21st, 2008 at 11:41 pm
Lydia, eres inspiración para aquellos que a pesar de los pesares aún creemos que no todo está perdido y tenemos el compromiso de luchar por hacer de nuestro país el hogar que deseamos. Gracias.
Abril 23rd, 2008 at 1:16 am
GRACIAS LYDIA POR TUS ESCRITOS, SON UN ALIMENTO PARA QUE LA LUCHA CONTINUE. CUIDATE MUCHO!!
Abril 23rd, 2008 at 3:45 pm
Hola Lydia, le declaro mi respeto y admiración, esperado algún día haya justicia en este pobre país, que dios no la cuide. felicidades, es una de las pocas personas que luchan por cambiar este país.
Abril 29th, 2008 at 6:25 pm
No sabes que reconfortante, es encontrarte cuando uno piensa en estas y en otras tantas cosas… en sobre cómo fuímos conformados culturalmente a ser incongruentes… a permitir que pasen cosas como las de arriba, y repudiarlas en sentir, así como si fueran el PAN de cada día, así como si no pudiéramos hacer nada, con tanto coraje en las entrañas… y en todo el cuerpo.
Tal vez ese fue el error y ahí me perdí, en encontrar una gasolina más allá del coraje… y entonces te encontré a ti.
Un abrazo muy fuerte, uno que te llegue al alma y te mande la fuerza, para seguir viviendo que con eso, ya nos ayudas mucho…
Felices tus días Lydia
Millones de buenos deseos pa ti
Mayo 2nd, 2008 at 9:25 am
Lydia mis respetos para tu trabajo. Que orgullo que nuestro pais tenga una persona como tu, que lucha por los derechos de los demas y que seguira luchando hasta el fin por la justicia, a pesar de todo. Eres el ejemplo para muchos periodistas.
Te declaro toda mi admiracion y mes respetos por tu labor periodistica, por tu lado humano y por tu lucha constante contra esos malditos monstruos politicos con los que tendras que luchar. Ya no vivo en Mexico desde hace 6 anos y me da tanto orgullo ver a una persona como tu por todo lo que estas haciendo.
Que lastima que la gente en el gobierno sea una porqueria y basura; ya que nuestro pais tiene todo. Los mexicanos somos gente trabajadora y que lucha; nuestro unico defecto: los politicos de nuestro pais.
Mayo 7th, 2008 at 2:50 pm
Hola Lydia:
¿Que està sucediendo? En Mèxico tenemos que hacer que la ètica inspire nuestros actos y no la conveniencia partidista o de grupos. El Movimiento Nacional Sinarquista ha rechazado en multiples formas a la polìtica corrupta del PAN, a la hipocresia y perversidad de Emilio Glez. El Movimiento Sinarquista, ademàs, ha defendido tu causa y en sus medios impresos, en internet y en donde se ha podido.
Creo que en minima consideracion, se debe dejar constancia de ello y no involucrar al sinarquismo con grupos que al contrario, han pretendido destruir al sinarquismo. Basta ver su site oficial:
Mayo 7th, 2008 at 7:52 pm
Personas valientes como la señora Cacho, le reconcilian a uno con la humanidad. Espero que siga con su actividad que está entre las más dignas que pueda emprender una persona. Estoy con usted.
José Neira Ecuador