Archivo del agosto, 2010

PERIODISMO COMO FLECHA

13 agosto, 2010 por ricardo

Por: CÉSAR CASAL

Si quieren leer periodismo del que tira con flecha, apuesten por el último libro de Lydia Cacho, la mexicana que dignifica este oficio. Se titula Esclavas del poder y su subtítulo no puede ser más claro: «Un viaje al corazón de la trata de mujeres y niñas en el mundo». Mi compañero Julio Á. Fariñas hizo la crítica en el suplemento Culturas de La Voz y recuperó estos datos alucinantes: «En España, las mafias del sexo controlan 4.000 burdeles, con una facturación anual estimada de 18.000 millones de euros». Casi nada. Desde los bares de carretera hasta los pisos, todo un submundo de violencia y humillación en el que se trata a las mujeres como cajas registradoras. Demoledora la frase de un preso mexicano en una cárcel de Estados Unidos: «Un día descubrí que podía vender una bolsa de cocaína una sola vez, mientras que a una niña la podía vender quince veces». El crimen mueve el mundo. Y Lydia Cacho, que ya había denunciado la pederastia en su país, se movió por el mundo para contarlo. Recorrió burdeles desde México a España, de Inglaterra a la India, de Camboya a Tailandia. Y una de las escenas más dramáticas que cuenta sucedió en el 2005, anteayer. En un hotel de un país que es destino de turismo sexual para pederastas se ofrecían niñas en pequeñas vitrinas, como si fuesen mascotas. Cada una tenía su número para que el cliente seleccionase cuál quería. La realidad hiede y siempre golea a la ficción.

Publicado en La Voz de Galicia/España

VER ENTREVISTA CON CARMEN ARISTEGUI CNN: LYDIA CACHO ESCLAVAS DEL PODER

http://www.youtube.com/watch?v=OBcvX8edbmQ

ESCLAVAS DEL PODER:Trata sexual

03 agosto, 2010 por ricardo

Reseña del libro de Lydia Cacho “Esclavas del poder:un viaje al corazón de la trata sexual de mujeres y niñas en el mundo”

Por Eduardo Suárez

Portada del libro Esclavas del poder

Puede ser buena la violencia?

Esta pregunta la hice a varias personas, durante mi lectura del libro de Lydia Cacho, Esclavas del Poder. Todas a las que pregunté titubearon; meditaron un momento para, casi siempre, decir que dependía del caso.

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