Archivo del diciembre, 2009

Obama la paz y la guerra

12 diciembre, 2009 por ricardo

Lydia Cacho

Sí. Sabemos que el mundo espera demasiado de Obama, más de lo que cualquier persona puede dar en realidad. Cualquiera diría que sustituir a Bush sería más fácil.

Sí. No cabe duda de que el suplente de Bush nos hizo soñar con que la policía del mundo se miraría a si misma antes de seguir dando lata a los demás países.

No. Hoy no me gusta nada la mirada de Barak Obama, recibiendo el Premio Nobel de la PAZ y defendiendo la guerra.

Cancún y el narco

08 diciembre, 2009 por ricardo

Lydia Cacho

Si en algún lugar del país se puede hablar de Estado fallido es en Cancún, el polo turístico erigido hace 40 años que hoy está en manos de las mafias del narcotráfico. Los cárteles se disputan la plaza ante la parálisis de las autoridades y la complicidad pasiva, en algunos casos activa, de empresarios. Cancún anticipó lo que sucedería en muchas ciudades, que hasta hace poco no estaban “contaminadas” por el crimen organizado. Pero en Quintana Roo, a diferencia de otras entidades, el narco no “llegó”, sino fue prohijado conscientemente desde el poder.

Mario Villanueva gobernó el estado de 1993 a 1999. Es el paradigma del gobernador priísta que abrió las puertas a los narcos colombianos y colaboró en la construcción y fortalecimiento de grupos que desangran hoy a México. Desde entonces hablábamos de las pistas donde aterrizaban avionetas con cocaína, de los millones para permitir su libre paso. Directores de medios le temían, censuraban a sus colaboradores y reporteras para evitar la ira de Mario. Cuando La Crónica de Cancún, un diario local, se atrevió a reportar los vínculos de Villanueva con el narco, el gobernador llamó a los dueños y les sentó junto a Fernando Martí entonces director. Con amenazas y dinero se apropió del diario dando una lección a las y los reporteros que en aquellos tiempos ante las evidencias, intuían el daño que le haría al país  el libre paso de los cárteles.

Hoteleros mexicanos y extranjeros le entregaban sumas multimillonarias para recibir su aval en la destrucción del ambiente y se sometían al desprecio de su reconocido talante agrio. Escuchamos historias sobre supuestos asesinatos y vimos cómo hoteleros, políticos y policías tejían redes de complicidad y silencio. Toda persona que revelara la realidad era acallada, amenazada y aislada. Los más ricos y poderosos empresarios de Cancún y Cozumel departían con Villanueva a sabiendas de su narcoalianza; se creían en el círculo dorado de los intocables (como los empresarios cómplices de Tijuana, Durango y Chihuahua) y ahora a ellos también les tocan las extorsiones, las amenazas y los secuestros.

El 4 de junio de 2008 el ex gobernador Mario Villanueva fue sentenciado a 36 años y 9 meses de prisión por su complicidad con el trasiego de drogas de Colombia a los EU. El gobierno estadounidense lo considera responsable de abrir las puertas a la globalización del narcotráfico con el Cártel de Juárez cuando Amado Carrillo El señor de los cielos era el jefe criminal en mi ciudad. A pesar de la clara evidencia cientos de personas de todos los estratos sociales le defienden; hoteleros y empresarios, políticos y gente común consideran que “fue un buen gobernador”.

La extradición despierta viejos fantasmas. Aunque Villanueva purgue una pena merecida por gestar el monstruo de la impunidad y el fortalecimiento de los cárteles, quedan cientos de hombres de poder que fueron cómplices silenciosos, que callaron cuando debieron hablar, que festejaron la corrupción, que compraron su entrada con dinero sucio; esos que aún gobiernan Quintana Roo y controlan parte de su economía.

Ahora Los Zetas controlan la cárcel y mantienen enormes galerones en la salida a la carretera a Mérida con productos piratas que distribuyen en el sureste. Los Beltrán Leyva pelean el control del tráfico de drogas con El Chapo Guzmán que ahora tiene más poder que nunca en el Sureste mexicano. Durante 2007 hubo 34 ejecuciones en Cancún y en aras de proteger el turismo el gobierno gasta millones en acallar a la prensa.

Mario Villanueva es quien es y su herencia pervive aunque sea extraditado. La sociedad entera paga las consecuencias.

Genocidio: recientemente en España hablé sobre la responsabilidad del Estado en los casos de feminicidios (tipo penal aceptado en la Ley federal). Además hablé de la posible limpieza social por 15 mil asesinatos impunes. Alguien en el camino decidió acusarme de hablar de genocidio, haciendo una falsa interpretación de mi análisis sobre la violencia en México.

ENTRE PERROS

06 diciembre, 2009 por ricardo

Entre perros te veas

Lydia Cacho

Es un reportero joven que durante años ha entrevistando a malos y a no tan malos, investigando las historias que a muchos les parecen de novela. Es uno de los mejores nuevos periodistas del país y por seguir honesto, por no avergonzarse de su éxito y  de sus múltiples premios, en su vida personal ha perdido de todo, amores y amistades; porque en este país para hacer buen periodismo sobre crimen organizado y mantenerse impoluto e incorrupto hay que jugársela y Alejandro Almazán se la ha jugado.

En cinco años tejió las vidas de personajes que descubrieron en el mal una forma de vida. Escribió el mapa de una raza que incrementa su pasión por la violencia, la envidia y el desamor, que deja solos a quienes se atreven, que venera las armas y la guerra, que les canta y les reza a los narcos. Así nació entre perros, la primera novela de Almazán.

Yo, como la mayoría de mexicanas estoy harta de la nota roja, pero me rehúso a ser partícipe del silencio que es el mejor cómplice de la mentira. Por esa misma razón me parece que su primera novela debe ser leída en todas partes, dentro y fuera de México. Entre su méritos está el padrinazgo del  estupendo escritor Elmer Mendoza, quien acompañó al autor en la experiencia de novelar con un cabal manejo del lenguaje, un ritmo  implacable y una impresionante habilidad para detallar las minucias que manifiestan la esencia de la corrupción mexicana en todas sus facetas, particularmente la corrupción del espíritu humano, la de la vida que poco importa, la del dinero que lo es todo, la del poder que  destruye y se crece ante el miedo de los otros.

Hay periodistas amenazados que emigran para salvarse, Alejandro Almazán decidió escribir ficción como catarsis de sus miedos, de sus pérdidas, de su divorcio, de sus angustias por la realidad.

Él narra el mal pero no lo disfruta, lo revela, lo desnuda y nos ayuda a pensar con Entre perros que México necesita reconstruirse de manera celular, vital, individual y sólo entonces podrá haber una transformación colectiva.

Leerlo me recordó que mientras más se intente ocultar la descomposición social, más se nutre el descontento y se contagia la pasión por la aniquilación de las y los otros. Alejandro Almazán es el Roberto Saviano mexicano. En este libro retrata a México tal como es, sin pedir perdón ni permiso y eso lo hace profundamente valioso como literatura, como acto de congruencia de un periodista que tuvo que recurrir a la novela para contar toda la verdad, que lo hizo bien y que ayudará  a propios y extraños a entender la psicología del narco y de una buena parte de la población que abdica cada día de su responsabilidad social y destruye sin medida ante la mirada cómplice o amedrentada de otros. Lealo y usted dirá lo publica Mondadori literatura y se vende en librerías.

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