Archivo del diciembre, 2009

2009 en cifras

30 diciembre, 2009 por ricardo

Libertad de prensa : Informe 2009

2009 en cifras

76      periodistas asesinados (60 en 2008)
33      periodistas secuestrados
573    periodistas detenidos
1456  agredidos o amenazados
570    medios de comunicación censurados
157    periodistas han abandonado sus países
1        blogger muerto en la cárcel
151    bloggers y ciberdisidentes detenidos
61      agredidos
60      países se han visto afectados por la censura en Internet

Guerras y elecciones cuestionadas: temas de mayor peligro para los periodistas

Informe 2009 : http://www.rsf.org/IMG/pdf/Bilan_2009_ESP_BD.pdf

El año 2009 se recordará marcado por dos acontecimientos dramáticos: la mayor matanza de periodistas llevada a cabo en una sola jornada, la de los 30 profesionales de los medios masacrados por la milicia privada de un gobernador del sur de Filipinas ; y una oleada sin precedentes de detenciones y condenas de periodistas y bloggers en Irán, tras la contestada reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad.

Por otra parte, para escapar a la cárcel o la muerte, cerca de 160 periodistas de todos los continentes emprendieron el camino del exilio, a veces en condiciones muy peligrosas. Reporteros gráficos iraníes atravesando la frontera hacia Turquía para escapar a una detención, o reporteros radiofónicos somalíes huyendo a los países fronterizos para evitar una muerte segura ; una serie de profesionales que son otros tantos intermediarios informativos y a los que se intenta silenciar por todos los medios.

« Las guerras y las elecciones han sido las principales amenazas para los periodistas en 2009. Cada vez resulta más peligroso cubrir un conflicto, en la medida en que se convierte a los periodistas en objetivos y corren el peligro de ser asesinados, o de que les secuestren. Pero también puede resultar peligroso hacer este trabajo en período electoral, con el resultado de que se puede acabar en la cárcel o en el hospital. En países poco democráticos ha sido particularmente importante, en 2009, la violencia en los períodos anteriores o posteriores a las elecciones.

Otra constatación– que no representa ninguna sorpresa– es que cada vez son más numerosos los bloggers y sitios de Internet alcanzados por la censura y la represión. Hoy no existe prácticamente ningún país que escape a este fenómeno. Cada vez que Internet o los nuevos medios de comunicación (redes sociales, teléfonos móviles, etc.) juegan un papel preponderante en la difusión de informaciones, cambian las tornas a peor. Ahora los bloggers están tan vigilados como los periodistas de los medios tradicionales.

Finalmente, nuestra mayor preocupación con respecto al año 2009 es el éxodo masivo de periodistas procedentes de países represivos, como Irán o Sri Lanka. Las autoridades de esos países se han dado cuenta de que incitando a los periodistas a marcharse reducen considerablemente el pluralismo de las ideas y el grado de crítica. Se trata de una tendencia muy peligrosa y es absolutamente necesario denunciarla con toda la fuerza de que seamos capaces», ha declarado Jean-François Julliard, secretario general de Reporteros sin Fronteras, con motivo de hacer público este balance del año 2009.

Aumenta un 26% el número de periodistas asesinados

La práctica totalidad de los periodistas asesinados en 2009, excepción hecha del documentalista franco-español Christian Poveda, asesinado en El Salvador, eran nacionales. “Menos conocidos que los grandes reporteros por la opinión pública internacional, son sin embargo esos periodistas locales quienes, todos los años, pagan un precio mayor para garantizar nuestro derecho a estar informados de los conflictos, la corrupción o la destrucción del medio ambiente”, ha dicho Jean-François Julliard, secretario general de Reporteros sin Fronteras.

El año 2009 empezó muy mal con la ofensiva militar israelí en Gaza. Además de cerrar a los medios extranjeros el acceso al territorio palestino, el gobierno israelí llevó a cabo una serie de violentos raids contra edificios que albergan a los medios de comunicación, violando así el derecho internacional humanitario. En esos ataques murieron dos reporteros. En el Caúcaso ruso, periodistas y defensores de los derechos humanos han vivido el año de todos los peligros. Natalia Estemirova en Chechenia y Malik Akhmedilov en Daguestán, testigos de la guerra sucia emprendida por Moscú y sus aliados locales, fueron eliminados con la mayor impunidad.

Los grupos islamistas radicales causaron la muerte de al menos 15 periodistas en todo el mundo. En Somalia, la milicia Al-Shabaab intensificó los asesinatos y atentados suicidas. En total mataron a nueve reporteros, cuatro de los cuales trabajan en la emisora Radio Shabelle, que intenta seguir informando a pesar del caos reinante. En Pakistán, los grupos talibanes del noroeste del país cada vez tienen más la mira puesta en los periodistas.

Finalmente sigue aumentando ligeramente el número de secuestros. La mayoría de los casos se concentraron en Afganistán, México y Somalia. Si el periodista del New York Times David Rohde y su colaborador local consiguieron escapar de manos de los talibanes, en cambio al reportero afgano Sultan Munadi le mataron en el transcurso de la operación militar destinada a salvarle.

“Tres años después de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobara la resolución 1738 sobre protección de los periodistas en zonas de conflicto, los gobiernos parecen seguir siendo incapaces de garantizar la seguridad de los profesionales de los medios”, ha añadido Reporteros sin Fronteras.

En lo que se refiere a otras formas de violencia, las agresiones y amenazas aumentaron en un tercio (pasando de 929 casos en 2008 a 1456 en 2009). En el continente americano (501 casos) es donde los periodistas se encuentran más expuestos, sobre todo cuando denuncian el narcotráfico, la corrupción o a los potentados locales. Detrás viene Asia con 364 casos de este tipo, especialmente en Pakistán, Sri Lanka y Nepal. El número de medios de comunicación censurados aumenta peligrosamente, con cerca de 570 casos de periódicos, radios o televisiones a los que se prohibió difundir alguna información, o incluso se les forzó al cierre. Eso fue lo que le ocurrió a una revista satírica de Malasia, una docena de periódicos reformistas de Irán, y también a Radio France Internationale en la República Democrática del Congo y a la BBC World Service en Ruanda.

El número de periodistas detenidos (de 673 en 2008 a 573 en 2009) ha experimentado una ligera baja, que hay que adjudicar sobre todo a que se ha reducido la privación de libertad en Asia. En Oriente Medio es donde se produjo el mayor número de casos.

Violencia electoral

Los 30 periodistas asesinados en la Isla de Mindanao cubrían el intento de un opositor del potentado local de inscribirse como candidato para las elecciones regionales de 2010. Igualmente, al periodista tunecino Taoufik Ben Brik le encarcelaron en los días siguientes a la reelección del presidente Ben Alí, mientras sufría una brutal agresión su colega Slim Boukhdhir. En Gabón agredieron a varios periodistas, y a otros les amenazaron de muerte, en los días posteriores a la elección de Alí Bongo para presidir el país. Además cerraron temporalmente media docena de medios por haberse hecho eco de la violencia post electoral, y criticado a los miembros del nuevo gobierno. Finalmente, la controvertida elección de Mahmud Ahmadinejad en Irán ha sido el origen de una delirante oleada represiva contra los medios.

Las elecciones pluralistas, símbolo de democracia y libre expresión, pueden convertirse en auténticas pesadillas para los periodistas. En período electoral a los medios de comunicación estatales se les impide con frecuencia cubrir de forma equitativa las actividades de los candidatos, como ocurrió durante la controvertida elección afgana o en el simulacro electoral de Guinea Ecuatorial. Y mientras, los periodistas más comprometidos se exponen a sufrir las represalias del campo adverso. En las votaciones no siempre se respeta tampoco el derecho de acceso de los medios, como demostraron las elecciones provinciales en las zonas tamules de Sri Lanka.

Los problemas más serios suelen presentarse ante el anuncio de los resultados. Los partidarios de Mahmud Ahmadinejad, desbordados por un movimiento de oposición que tuvo un enorme eco en Internet y en la prensa afgana, se lanzaron a una represión ultraviolenta contra cientos de periodistas y bloggers, acusados de espías a sueldo del extranjero o agentes desestabilizadores.

En este año, la audacia que mostraron los periodistas en los períodos pre y post electoral se vio sancionada con detenciones, malos tratos y penas de cárcel, algunas enormemente graves. Esos repetidos escenarios represivos tras unas votaciones deben animar a la comunidad internacional a encontrar los medios para proteger mejor a la prensa una vez que se anuncian victorias, con frecuencia robadas o tergiversadas.

“En todo caso, esa oleada de violencia augura un mal año 2010, durante el cual está prevista la celebración de elecciones clave, entre otros en Costa de Marfil, Sri Lanka, Birmania, Irak y también en los Territorios Palestinos”, ha dicho, preocupada, Reporteros sin Fronteras que regularmente lleva a cabo un trabajo de seguimiento de los medios en período electoral.

Más de cien bloggers y ciberdisidentes encarcelados

Por primera vez desde la aparición de Internet Reporteros sin Fronteras ha contabilizado no menos de 108 bloggers, ciberdisidentes e internautas encarcelados en todo el mundo, por expresar sus opiniones en la Web. Una cifra que pone de manifiesto la represión que causa estragos en el Net, en una decena de países. Definitivamente varios Estados han adoptado la política de criminalizar la expresión digital, decepcionando las esperanzas de conseguir un Internet sin censura.

Internet fue el motor de la protesta democrática en Irán, China y otros lugares. Fundamentalmente por eso, los gobiernos autoritarios son tan proclives a castigar severamente a los internautas; como a esos dos bloggers de Azerbaiyán condenados a dos años de cárcel por haberse burlado de las élites políticas en un vídeo.

Si, en 2009, China ha continuado siendo el principal censor de Internet, Irán, Túnez, Tailandia, Arabia Saudí, Vietnam y Uzbekistán también recurrieron al bloqueo recurrente de sitios y blogs, y a la vigilancia de la expresión en línea. Además, el Internet turcomano sigue totalmente sometido a control estatal. En este año también han agredido, amenazado o detenido a bloggers y ciudadanos normales que se expresaban en el Net, al tiempo que la popularidad de las redes sociales y los sitios participativos conocía un enorme éxito. El egipcio Kareem Amer sigue detenido mientras que al célebre actor birmano Zarganar le quedan todavía 34 años de cárcel por cumplir. Algunos de los mascarones de proa de la defensa de la libertad de expresión en Internet, y entre ellos los chinos Hu Jia y Liu Xiaobo o los vietnamitas Nguyen Trung y Dieu Cay, forman parte del centenar de víctimas de los policías del Net. Ahora la crisis ha entrado a formar parte de los temas que pueden provocar reacciones de censura, y muy especialmente en la Red. Así, en Corea del Sur detuvieron a un blogger equivocadamente por comentar la catastrófica situación del país. En Tailandia, media docena de net-ciudadanos fueron detenidos o intimidados por referirse a la crisis en el reino. El simple hecho de relacionar la salud del rey y la caída de la Bolsa de Bangkok les convirtió en objetivos de los autoridades. Finalmente, en Dubai se impuso la censura a los medios locales cuando tuvieron que dar cuenta del hundimiento del mercado interior.

Los países democráticos tampoco se quedan a la zaga: mientras varios Estados europeos trabajan en nuevas medidas de control de la Red, en nombre de la lucha contra la pedopornografía o las descargas ilegales, Australia ya ha anunciado que tienen intención de crear un sistema obligatorio de filtro, peligroso para la libertad de expresión. La justicia turca ha aumentado aun más el número de sitios de Internet, y entre ellos YouTube, censurados porque en ellos han aparecido críticas del que fue primer presidente de la República, Mustafá Kemal Atatürk.

“De un año para otro se ha multiplicado por dos el número de países afectados por la censura en Internet. Una tendencia muy preocupante que pone de manifiesto el refuerzo del control ejercido sobre los nuevos medios de comunicación, al tiempo que millones de net-ciudadanos se movilizan cada vez más en la Red. Para denunciar mejor esta criminalización de la expresión en el Net, Reporteros sin Fronteras organizará el próximo 12 de marzo otra movilización en contra de los Enemigos de Internet”, ha asegurado Lucie Morillon, responsable de la Oficina Internet y Libertades.

Los medios en proceso

A fecha 30 de diciembre de 2009, hay al menos 167 periodistas encarcelados en todo el mundo. Habría que remontarse hasta los comienzos de los años 90 para encontrar un número tan grande de periodistas encarcelados en el mundo. A pesar de que, en varias ocasiones, el Relator Especial de Naciones Unidas para la Libertad de Expresión ha repetido que la cárcel es una pena desproporcionada en los casos de prensa, son muchos los gobiernos que mantienen esas sanciones en sus leyes, y que abusan de ellas. Las condenas dictadas para periodistas de Cuba, China, Sri Lanka o Irán son tan severas como las impuestas a autores de crímenes sangrientos, o terroristas.

Con demasiada frecuencia, la cárcel y la violencia son las únicas respuestas que ofrecen las autoridades a los profesionales de los medios. En Oriente Medio cada día se produce al menos una detención, o una agresión. En Irak, por ejemplo, en 2009 agredieron o detuvieron a más de sesenta periodistas. En los Territorios Palestinos, Hamas en Gaza y Al Fatah en Cisjordania detuvieron a más de cincuenta periodistas. Africa y Asia compiten codo con codo por el número de periodistas detenidos. En 2009 se han contabilizado más de diez casos de detenciones en Niger, Gambia y Somalia; Eritrea mantiene su rango de ser la primera cárcel de Africa para los periodistas, con 32 compañeros entre rejas. Afortunadamente en Asia disminuyó el número de detenciones, pero las fuerzas de seguridad chinas y paquistaníes siguen deteniendo a los periodistas, extranjeros o locales, cada vez que rebasan las líneas rojas que « se supone » deben respetar. En Honduras, el golpe de Estado del 28 de junio de 2009, apoyado por la prensa conservadora, dio lugar a una auténtica caza a los periodistas sospechosos de simpatías por el presidente derrocado Manuel Zelaya, y a la suspensión, e incluso el cierre, de sus redacciones. Finalmente Cuba se sigue distinguiendo este año con al menos 24 casos de arrestos y dos nuevos encarcelamiento de larga duración, elevando a 25 el número de periodistas encarcelados en la isla.

Y, cuando los poderosos no hacen que detengan a los periodistas, les acosan con denuncias en serie en los tribunales. En Argelia, el director de publicación Omar Belhouchet recibió, tan solo en este año, quince citaciones ante el juez. En Turquía o Marruecos, la prensa de oposición es el blanco de repetidas denuncias, que casi siempre acaban en condenas o cierres de medios porque los tribunales acostumbran a ponerse de parte del denunciante, y no de la prensa.

El exilio para sobrevivir

Por primera vez, Reporteros sin Fronteras incluye en su balance anual la cifra de periodistas obligados a abandonar su país, como consecuencia de haber visto amenazada su vida, o su libertad. No han sido menos de 157 los profesionales que se han visto forzados a emprender el camino del exilio, muchas veces en condiciones muy difíciles. Ha sido masivo el éxodo de periodistas y bloggers iraníes –más de medio centenar-, y el de sus colegas de Sri Lanka –no menos de 29 casos verificados en este año.

Por no hablar de Africa, con los cincuenta periodistas somalíes que huyeron del caos y la decena de reporteros eritreos obligados a marcharse del país por miedo a sufrir represalias de la peor dictadura del continente. El exilio de periodistas ha afectado igualmente a Guinea, Afganistán, Pakistán, México, Colombia y también Etiopía.

Este nuevo indicador pone de manifiesto el miedo que embarga a la profesión en determinados países. En su camino hacia el exilio, los periodistas encuentran muchas trampas y saben que tienen por delante un futuro incierto. Muchos pasarán meses, incluso años, en la esperanza de conseguir alguna forma de protección, o una hipotética reinstalación.


MUERE ESTHER CHAVEZ CANO

26 diciembre, 2009 por ricardo

Diciembre 25 de 2009

¿Quién mató a Esther Chávez Cano?

Lydia Cacho

A Esther la conocí en Ciudad Juárez, Chihuahua en 1994 durante un encuentro de mujeres. De inmediato comenzamos a hablar sobre qué hacer para defender los derechos de las mujeres; yo como buena reportera tomé mi libreta y escribí sus respuestas, ella con su mano sutilmente detenía mi pluma y me pedía que la mirara a los ojos. “Mira Lydia ustedes que están jóvenes tienen que saber cómo van a dar la batalla, apenas estamos intentando abrir la cloaca y cuando comiencen a salir las ratas tendremos que saber qué hacer, cómo hacerlo y quién nos protegerá”. Su voz era dulce y firme a la vez. Esto sucedió hace casi dieciséis años.

Esta mujer menuda y recia, nacida en  la ciudad de chihuahua el 2 de junio de 1933 había convocado en 1992, junto con otras once organizaciones, a la formación de un grupo para defender a las mujeres de la violencia en los hogares y en las calles. El nombre que eligieron fue 8 de marzo, como símbolo de que algún día se realizara el sueño de ese colectivo de norteñas que no pedían permiso para saberse ciudadanas de México y el mundo, para defender a las mujeres y niñas del corredor fronterizo con los Estados Unidos.

Esther tenía una mente matemática, su experiencia como contable le preparó para convertirse en la primera mexicana que llevo el registro y contabilizó, de forma empírica pero impecable y detallada, todos y cada uno de los asesinatos de niñas y mujeres en su estado. Fue ella quien nos señaló el camino, fue Esther quien intuyó que las cloacas simbólicas no eran subterráneos callejeros sino instituciones del Estado mexicano y colectivos de hombres capaces de asesinar por placer y por poder. Fue ella quien apuntó en su primera libreta los detalles de cómo aparecían las víctimas, de quienes lo reportaban y qué autoridades hacían o dejaban de hacer. Muy pronto ya no era una libreta sino varias. Esther no estaba sola, sino acompañada de un grupo de extraordinarias activistas, todas ellas dispuestas a aprender y a elaborar estrategias para prevenir la violencia contra las mujeres y niñas. Fue por ello que en 1999 fundó Casa Amiga, un centro de atención de crisis en el cual las mujeres tienen un espacio de seguridad luego e huir de la violencia en casa, o cuando luego de una violación no reciben más que malos tratos de las autoridades y una mezcla de miedo y desprecio de su comunidad.

Aunque desde 1993 este colectivo advirtió que existían patrones criminales en los homicidios de mujeres, los más poderosos empresarios de Chihuahua eligieron descalificar y acallar las denuncias. Muchos medios locales despreciaron las advertencias y el análisis prospectivo que desde entonces se hacía sobre la descomposición de Chihuahua y de Ciudad Juárez en particular. Ahora, a fines de 2009 esos mismos empresarios, periodistas y autoridades que descalificaron a Esther, han huido de México y viven en el otro lado de la frontera bajo el amparo de las leyes norteamericanas. A esos Esther les llamaba “los cómplices voluntarios”. Como una contable decidida a no perder la cuenta de las ignominias y sus autores, Esther escribió los nombres de aquellos que, teniendo poder para proteger la vida de las mujeres y niñas, elegían ignorar sus asesinatos; aquellos que teniendo el poder económico, político y social para cambiar a México, elegían no hacerlo. Esther los señaló con la mano firme y la palabra justa y verdadera.

El 17 de diciembre de hace cuatro años, la tarde que salí de la prisión a la que me llevaron los protectores de las redes de trata de mujeres aliados al gobernador Mario Marín, Esther Chávez Cano me llamó. “Tienes que ser fuerte –me dijo sin quebrarse- es la hora de la batalla, sacaste sus nombres a luz y te acompañamos para señalarlos, siempre lo haremos, pero tú eres el blanco y  ésta es una batalla solitaria”. Esther siempre supo en qué momentos debía abrazarnos como una madre nutricia y amorosa y cuándo debía señalar la ruta y la estrategia para seguir adelante.

A lo largo de estos quince años Esther fue un faro internacional para que el mundo encontrara el camino hacia Chihuahua, para que las y los mexicanos que elegimos escuchar y hacer eco de la realidad, pudiésemos narrar -que no  entender- el fenómeno del feminicidio mexicano. Ella vio la muerte de cerca muchas veces, pero pasó la mayor parte de su existencia haciendo honor a la vida, a la suya, a la de las otras mujeres y niñas y niños. Cada día reivindicaba el derecho de las y los mexicanos a vivir con dignidad, a perseguir el sueño de un país libre de violencia. Insistía en que para la reparación de México precisábamos mostrarlo tal cual es, diagnosticar su enfermedad y comenzar su tratamiento desde las raíces.

Cuando yo decidí abrir un refugio para mujeres maltratadas en Cancún le mostré el proyecto a Esther, con esa sonrisa que iluminaba su rostro pequeñito como el de un águila respiró profundo y me dijo que le emocionaba que por todo el país se fueran abriendo espacios para que las mujeres se sintieran protegidas y fueran capaces de reinventarse para luego reconstruir a este país adolorido y machista. En la última década se han abierto medio centenar de centros similares en la república mexicana.

Esther ya había recibido el diagnóstico de Cáncer cuando la vi en Ciudad Juárez; esa tarde tuve ganas de tomarla en mis brazos como si fuera una niña dulce, la sentí cansada y triste. Se dejó acariñar como sólo a veces lo hacía, cuando bajaba la guardia y hablaba de sí misma y no del país ni del dolor de las otras. Se dio permiso para hablar del miedo y las dos nos preguntamos porqué tantas mujeres que han dedicado su vida a trabajar por las y los demás, mueren de cáncer. Hablamos de Cecilia Loría, otra querida  guía del movimiento de mujeres que en ese entonces enfrentaba el sufrimiento de las radiaciones; Esther dijo que este país mataba a las mujeres y a los hombres buenos, que esperaba que algún día México protegiera y amara más la vida que la muerte. Entonces decidió que ella daría la batalla por su vida. Todas las que la conocimos sabíamos que la maestra Esther moriría de pie, que la amiga moriría pensando en lo que faltaba por hacer, que la hermana estaba cansada y en el fondo sabía que había hecho más que suficiente por su patria y su gente. Todas sabíamos que Esther moriría pronto, es cierto, pero no estábamos preparadas para perderla. Este 24 de diciembre la mujer de cuerpo pequeño y espíritu inconmensurable se fue rodeada de las valientes que eligieron estar a su lado, que se convirtieron en sus alumnas y maestras, en sus hermanas y  cuidadoras. Esther dio el último suspiro y sólo espero que en esos momentos finales haya tenido la certeza de que gracias a ella miles de niñas y mujeres, vivas y muertas, fueron reconocidas y vistas por el mundo gracias a su voz, a su entereza, a su entrega, a sus inquebrantables convicciones.

No sé si fue el cáncer, o el dolor y el miedo acumulados, no sé si fue la angustia de ver su terruño tomado por soldados y  narcotraficantes y bañado de sangre; no sé si fue saber que ella le dio la vuelta al mundo para pedir ayuda y nos advirtió hace quince años que un país que ignora el asesinato selectivo de sus niñas y mujeres luego verá la muerte sistemática de sus hombres y niños. No lo sé.

La última vez que hablé con ella, Esther me dijo que a mi generación le toca seguir con la tarea y ver los frutos de la paz en México. No tengo la certeza de que lo veremos, pero sí la convicción de que algo debe cambiar para que este país no quede impasible ante el deceso de sus mejores hombres y mujeres que trabajan desde la luz y la congruencia para construir la paz. Ya hemos visto demasiada muerte, tenderemos que buscar las herramientas para hacerle honor a la vida, a la dignidad y a la libertad que se merecen –que nos merecemos- todas y todos los mexicanos. Vaya por Esther Chávez Cano, por su vida, por las lecciones aprendidas. Por ella y por todas, que después del llanto encontremos el camino a la esperanza.

José Emilio Pacheco ¡que tipazo!

23 diciembre, 2009 por ricardo

Acaba de recibir el Premio Cervantes 2009. Es el más grande poeta mexicano vivo, han dicho algunos. lo cierto es que José Emilio Pacheco inspira y conmueve, reivindica la poesía mexicana y -como diría Eduardo Galeano- con sus palabras arrejunta el alma. Este es uno de los poemas suyos que más me gustan.

Fin de siglo

«La sangre derramada clama venganza».
Y la venganza no puede engendrar
sino más sangre derramada
¿Quién soy:
el guarda de mi hermano o aquel
a quien adiestraron
para aceptar la muerte de los demás,
no la propia muerte?
¿A nombre de qué puedo condenar a muerte
a otros por lo que son o piensan?
Pero ¿cómo dejar impunes
la tortura o el genocidio o el matar de hambre?
No quiero nada para mí:
sólo anhelo
lo posible imposible:
un mundo sin víctimas.

Cómo lograrlo no está en mi poder;
escapa a mi pequeñez, a mi pobre intento
de vaciar el mar de sangre que es nuestro siglo

con el cuenco trémulo de la mano
Mientras escribo llega el crepúsculo
cerca de mí los gritos que no han cesado
no me dejan cerrar los ojos

Para leer poesía de Joseé Emilio Pacheco:

  • Los elementos de la noche (1963)
  • El reposo del fuego (1966)
  • No me preguntes cómo pasa el tiempo (1970)
  • Irás y no volverás (1973)
  • Islas a la deriva (1976)
  • Desde entonces (1979)
  • Los trabajos del mar (1984)
  • Miro la tierra (Poemas 1983 – 1986) (1987)
  • Ciudad de la memoria (1990)
  • El silencio de la luna (1996)
  • La arena errante. Poemas 1992 – 1998 (1999)
  • Siglo pasado (2000)
  • Tarde o temprano (Poemas 1958 – 2000) (2000)

Busquemos a Maria Esther: periodista desaparecida

15 diciembre, 2009 por ricardo

Un mes después de la desaparición de María Esther Aguilar Cansimbe, temores por un estancamiento de la investigación

No se ha pedido ningún rescate. Y no tenemos noticias. Un mes después de la desaparición, el 11 de noviembre de 2009, de María Esther Aguilar Cansimbe, periodista de los periódicos Diario de Zamora y Cambio de Michoacán en el Estado de Michoacán (Suroeste), la investigación oficial no ha progresado. No obstante, una serie de indicios juegan a favor del móvil profesional y designan la pista del narcotráfico (leer el comunicado del 19 de noviembre de 2009).

“Es imperativo que la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra Periodistas (FEADP), que pronto mandará a Michoacán a una delegación en virtud de este caso, tome en cuenta algunos elementos dados por los allegados y compañeros de María Esther Aguilar Cansimbe. La joven periodista se arriesgaba a graves represalias, a causa de cierta información que acababa de publicar. En un mes, los viajes del expediente entre las diferentes autoridades del Estado causaron un retraso considerable en la investigación. Se teme un estancamiento”, declaró Reporteros sin Fronteras, después de que uno de sus representantes se reuniera con la familia y los allegados de la periodista.

“Hacemos un esfuerzo cada vez mayor por informar objetivamente pero el periodismo de investigación  se ha extinguido, no existe más. No le vemos salida a esto, algunos de nuestros compañeros se han tenido que ir del lugar para proteger su vida pero otros vivimos bajo la mirada vigilante del narcotráfico”, declaró a Reporteros sin Fronteras el representante de una redacción michoacana. Epicentro de la ofensiva federal contra el narcotráfico lanzada en diciembre de 2006 (leer el informe publicado el 28 de septiembre de 2009), el Estado de Michoacán también debe contar con temibles representaciones del crimen organizado tal como el cartel local llamado “La Familia” o bien el grupo paramilitar de los Zetas.

María Esther Aguilar Cansimbe denunció poco antes de desaparecer casos de violencia y abusos de poder imputados a un oficial de la policía local. Sobre todo publicó una tras otra noticias relativas a las detenciones de dos jefes de “La Familia”: “El 19 y ½”, en agosto, y “El Bofo”, el 30 de octubre.

La Procuraduría General de Justica del Estado de Michoacán pretende haber producido diecinueve actas de procedimento desde que empezó la investigación acerca de la desaparición de la periodista. Sin embargo, según los allegados de la mujer, a los que “nadie contactó nunca” garantizan, el expediente viajó sin explicaciones entre las autoridades judiciales de las ciudades de Uruapán, Zamora y Morelia.

Con 32 años y madre de dos niñas de 7 y 9 años. Con María Esther Aguilar Cansimbe se cuentan nueve periodistas que han desaparecido en México desde 2003 y más de treinta han sido asesinados.

¿Quién le teme a Carmen Aristegui?

15 diciembre, 2009 por ricardo

Plan b

Lydia Cacho

Cuando Carmen Aristegui estaba terminando su magnífico libro Transición: Conversaciones y relatos de lo que se hizo y se dejó de hacer por la democracia en México, Carlos Salinas de Gortari se mostró iracundo luego de que la periodista se atreviera a sacar al aire la entrevista con Miguel de la Madrid en la cuál el clan Salinas de Gortari quedaba al desnudo. Por diversas vías llegaron mensajes de advertencia sutil para Carmen con la finalidad de que las palabras de Don Miguel no aparecieran en este libro. Yclaro que aparecen; esas y otras que revelan el verdadero discurso de hombres como López Obrador, de Luis Carlos Hugalde o Muñóz Ledo.

Aristegui es una periodista imprescindible en este país, no solamente porque las amenazas del ex presidente no la amedrentan, sino porque sabe qué y cómo preguntar haciendo que su trabajo profesional transparente las historias e intenciones de otros.

Este ultimo libro recién publicado demuestra claramente por qué sus entrevistas son capaces de poner nervioso al líder de la inescrupulosa familia Salinas. O de movilizar a Emilio Gamboa para forzar al ex presidente de la Madrid a retractarse de sus revelaciones sobre los vínculos priístas con el narcotráfico.

Su trabajo ha arrancado las máscaras a los hombres más poderosos de este país, justo porque sabe entrevistarles y está allí para que ellos se revelen. Manuel Bartlett  asegura que cuando de la Madrid les invitó a conformar el gabinete no les invitaba a una fiesta sino a una tragedia. Dice también que se precisa un movimiento  popular democrático y el hombre idóneo es Andrés Manuel López Obrador.

Aristegui logra que Diego Fernández de Cevallos confiese que su candidato presidencial es Peña Nieto. El secretario de educación y ex IFE Alonso Lujambio evoca a los Amigos de Fox con la frase “Ganar a como de lugar, sin importar la ley”. A Jorge Castañeda Carmen le extrae la explicación de cómo se corrompen los conductores de Televisa; así como las anécdotas de la entrada de Vázquez Mota al PAN. También el ex canciller cuenta la forma en que él mismo construyó la relación entre Elba Esther Gordillo y el presidente Fox;además narra cómo Roberto Hernández le ordenó a Fox que pusiera a Francisco Gil en Hacienda bajo la consigna foxista “Yo no me voy a meter en estos asuntos, manda Gil y lo que él  diga es inapelable e irreversible”.

El conjunto de entrevistas recrea un tejido de revelaciones y análisis contextual que nos permiten entrar al terreno de la realidad narrada por sus testigos, analistas, actores y (muy pocas) actoras. Carmen entrevista de forma tan magistral que quien lee el libro entiende los discursos de los personajes y el metalenguaje de los discursos.

Termino de leer la obra de Aristegui. Observo las fotografías de Ricardo Trabulsi que acompañan a cada entrevista y descubro en ellas el alma de quienes con sus testimonios se quitan la careta (a veces sin percatarse de ello) y exponen las verdaderas entrañas de una transición democrática ante la cuál Roger Bartra asegura que “perdimos el alma, pero no hemos ganado la conciencia”.

El él encontrará las reflexiones de tipos con la cabeza muy bien amueblada como Bartra, del sable intelectual de Denise Dresser, el hartazgo honesto de Monisvais, el sorpresivo anecdotario de Krauze,el festivo cinismo de Labastida, la claridez de Juan Ramón de la Fuente y la pasión desbordada de Rosario Ibarra de Piedra entre otros.
Mi sensación luego de leerlo es que tuve el privilegio de estar sentada a la mesa durante un festín de pluralidad entre 26 personajes que por lo que hicieron, legitimaron, testificaron, dijeron o dejaron de hacer, ahora nos ayudan a entender porqué México está donde está y como está. Un libro imprescindible, buen periodismo para tiempos de incertidumbre. A cada quién le toca sacar sus propias conclusiones.

Libros

Twitter