Archivo del mayo, 2009

El poder de nuestro miedo

28 mayo, 2009 por Lydia Cacho Ribeiro

Plan b

Lydia Cacho
Ahora más que nunca los y las mexicanas estamos entrampadas entre el enojo,  temor y la sensación de caos, eso complica  entender las diferencias entre emociones y percepciones.
Un novedoso experimento llevado a cabo por científicos de la Universidad Carnegie Mellon sobre cómo reaccionan las sociedades  en situación de guerra, violencia social y terrorismo, revela el poder del enojo y del miedo para seguir adelante. Pero la reacción es diametralmente opuesta dependiendo del sentimiento que predomine: ya sea enojo, ya sea temor. La Doctora Jennifer Lerner asegura que las personas que experimentan enojo ante la violencia y los abusos del poder, son siempre más optimistas, pero más egoístas. Quienes se enojan  suelen aprobar las políticas públicas más violentas e impositivas. Las dictaduras son producto de una sociedad iracunda, sin herramientas para manejar el conflicto.
En cambio, quienes se ven a sí mismas como menos vulnerables y no se enojan ante las injusticias, tienden a apoyar a su prójimo consistentemente, aunque arriesgándose sin medir el peligro adecuadamente.
Los hombres en su mayoría experimentan más rabia que las mujeres (en proporción de siete a tres). Ellas sienten más miedo y buscan cohesión social para protegerse mutuamente. Las personas mas informadas que experimentan mayor índice  ya sea de rabia o de miedo, son menos vulnerables al peligro que quienes ignoran las noticias.
Quienes experimentan desasosiego y lo expresan son en su mayoría mujeres. Mientras la mayoría de hombres son más optimistas. La promoción de mayor violencia militar es eminentemente masculina. Baruch Fischhhoff, experto en decisiones sociales asegura que en la medida en que las sociedades que enfrentan violencia generalizada (como México) no revisen su estado emocional y cómo este influye en sus decisiones sobre política y economía, difícilmente pueden mejorar sus niveles de estrés y tomar las decisiones apropiadas para el futuro.
El estudio indica que quienes  luego de ver noticias de violencia reaccionan con miedo, tienden a tomar más precauciones personales y familiares; quienes experimentan miedo tienden a buscar negociaciones de conflictos más justas y buenas para las mayorías. Usted ¿se enoja o se asusta?

¿Qué hacer con este país?

22 mayo, 2009 por Lydia Cacho Ribeiro

Plan b

Lydia Cacho

En Los Pinos declaran la guerra al Narco y militarizan al país, en Los Pinos acuerdan hacer acuerdos con los peor del PRI a cambio de no llevar ante la justicia a sus próceres delictivos, expresidentes, senadores, diputados y gobernadores. En Los Pinos se acuerda emitir la alerta 5 por la epidemia de Influenza A  y las hoteleras transnacionales, multimillonarias, despiden temporalmente a cien mil personas y sus chequeras quedan intocadas. Desde Los Pinos nos anuncian que la guerra y la militarización salvaron a nuestros hijos e hijas de las drogas, y  a la humanidad entera. En Los Pinos nos dicen que esta crisis del país era inevitable, que alguien tenía que comenzar la guerra; que nadie puede evitar que asesinen periodistas, que no se pudieron evitar las muertes por epidemia, ni los feminicidios. En Los Pinos nos dicen que a los narcos hay que encarcelarlos, pero luego sus colegas vacían las cárceles en 5 minutos o en los estados lo criminales las dirigen convirtiéndolas en sus cuarteles.
Las crisis no son culpa de los medios, como aseguran algunos, las crisis son resultado de estrategias políticas, empresariales, criminales. La crisis, diría Eduardo Galeano, multiplica el miedo, y el miedo convierte la injusticia en fatalidad del destino. La guerra y la crisis multiplican la pobreza y la pobreza ofrece brazos que trabajan por poco a nada con tal de alimentar a sus familias. La guerra, sigue Galeano, otorga dinerales a los traficantes de armas y a los secuestradores de civiles. La guerra asesina a los que denuncian las causas de la guerra, para que la guerra y la crisis sean tan inexplicables como inevitables.
Pero la crisis y la guerra no nos quiebran. Nos indignan, nos agotan, nos desalientan, nos confunden, pero no nos quiebran. Las mexicanas y los mexicanos seguimos intuyendo que todo va a mejorar, que el país va a transformarse, algunos dicen que se necesita una revolución, otros una elección limpia, algunas dicen que basta una nueva educación. Para hallar respuestas necesitamos conocer la verdad y hacer preguntas útiles.
Lo que sí sabemos es que si no nos informamos, no hay manera de indignarse y sin indignación sólo hay esclavitud y silencio. Cuando Televisa oculta en sus noticieros las declaraciones de Miguel  de la Madrid, o las violaciones de militares en Juárez, cuando vende silencio lo mismo que noticias, nutre la crisis. Cuando nos quedamos sólo con la versión oficial, nutrimos la crisis, alimentamos el miedo. Cuando creemos que persistir en mostrar a los poderosos corruptos es un circo inútil, les damos más poder para ser más corruptos. Cuando creemos que buscar la verdad es ser pesimista, o que criticar a un partido es ser partidista nulificamos el debate.
Sí, habrá que seguir señalando, desentrañando la verdad, indignándose ante la violencia, la mentira oficial y la corrupción. Trabajar en cada espacio personal y comunitario es indispensable, pero no es sino a través de la búsqueda que se encuentran respuestas, alianzas, soluciones. Somos 104 millones de mexicanas y mexicanos, sólo un 0.5 por ciento nos gobierna pero la crisis y el miedo nos han hecho creer que nuestras vidas y nuestro futuro están en sus manos ¿No es eso  extraño?. www.lydiacacho.net

Machismo, misoginia y homofobia

18 mayo, 2009 por Lydia Cacho Ribeiro

Alternativas-

Por: Daniel Cazés

Reflexiono sobre la misoginia y la homofobia que todos llevamos en el más íntimo de nuestro ser social y ponemos en acción día a día —a sabiendas o no, con rigor o en broma, que es una forma muy seria de comunicación. Defino al sexismo como la opresión fundamentada en la diferencia sexual, que permea toda relación entre seres humanos y abarca todas las dimensiones de la cotidianidad (doméstica o pública).El sexismo se incuba en el inconsciente y define sentimientos,concepciones, actitudes y acciones; es además fundamental en la conformación de las identidades y las mentalidades. A veces sólo es
evidente en situaciones extremas, violentas, aunque parezcan inocuas, como en el humor de cualquier tonalidad cromática.

Machismo, misoginia y homofobia son sexismo.

El machismo nace de la convicción de que las mujeres son inferiores y están obligadas a ser como quieren los hombres, y a prestarles a ellos servidumbre doméstica y sexual. Funciona con mecanismos como la marginación, la cosificación, el hostigamiento y el maltrato,
frecuentemente con el disfraz de la benevolencia y hasta del afecto. Para el paternalismo, las mujeres son incapaces de racionalidad, dependientes, débiles y sumisas por naturaleza, y por ello están obligadas a ser delicadas, abnegadas y necesitadas de protección y
alabanza (Melchor Ocampo hizo de estos prejuicios, funciones laicas de Estado, paralelas a las de la Iglesia).

Las relaciones jerárquicas entre hombres tienen el mismo origen: cada varón puede y debe ser patriarca, aunque sólo algunos puedan ejercer su patriarcado sobre hombres de menor rango. Es fácil reconocer el machismo en los hombres, pero también se manifiesta en las mujeres: ellas deben asumir y reproducir las concepciones y la opresión patriarcales, salvaguardar sus valores y vigilar el cumplimiento de sus mandatos. La conciencia que de todo esto toman crecientemente las mujeres, y sus posiciones de rebeldía y creación de alternativas, irritan a los hombres, incluso a muchos que se precian de revolucionarios, democráticos o simplemente de ser buena onda: en lo más íntimo no aceptan que las mujeres puedan dejar de ser sumisas y de funcionar como agentes de la eternización del sexismo.

La misoginia es conjugación de temor y odio a las mujeres, traducida en diversas formas, sutiles o brutales, de inferiorización, ridiculización, exclusión y violencia. Este poderío patriarcal también lo ejercen algunas mujeres sumisas. Se funda en la certeza de que sólo los hombres podemos ser plenos y normales, mientras que ellas son incompletas, extrañas, anormales, diferentes y por lo tanto inferiores y peligrosas (de Pitágoras y Aristóteles hasta los padres de la Iglesia, Freud y los lacanianos, la “ciencia” contribuye a la creencia de que esto es “natural e instintivo”).

El misógino que nos domina por dentro (de modo elaborado o, por ejemplo, con humor negro), considera ciertos todos los defectos que desde el púlpito, la escuela y la tv se le adjudican a las mujeres, y les reprocha que ninguna posea todas las virtudes que la Iglesia, el Estado y la tradición establecen que son de ellas por determinación divina o genómica.

La homofobia es la aversión a quienes no se apegan al mandato heterosexual impuesto por el dominio patriarcal, a veces con saña que llega a ser tan sanguinaria como la violencia contra las mujeres.

La homofobia (triunfadora en la Asamblea Legislativa al congelarse por escapismo la Ley de Sociedades de Convivencia), condena a quienes eligen un erotismo contrario a la especialización heterosexual que mitifica como única válida y normal a la sexualidad
reproductiva. Es otra forma de temor y odio a lo diferente, a todo lo que subvierta los ordenamientos prejuiciados del conservadurismo, a quienes crean alternativas a la opresión patriarcal. Las y los homosexuales son blanco violento —a veces nada más en chacota bufonesca— de hostigamientos semejantes a aquellos a los que se somete a las mujeres y que redoblan su virulencia cuando se dirigen a las lesbianas.La homofobia está en el inconsciente de todo mundo, incluso de quienes han elegido formas no impuestas de sexualidad.

El sexismo es la intolerancia a lo que difiere de los paradigmas masculinos; conforma el poder más destructivo de quienes lo padecen, la enajenación de quienes lo ejercen y la represión de la creatividad de quienes buscan vivir alternativas libertarias.

Y no hay que olvidar que el sexismo es, en el mundo del dominio y la opresión patriarcales, la herramienta ancestral de la autoconstrucción y la autoafirmación enajenada de los sujetos
sociales.

Claro que todo podemos discutirlo y rediscutirlo.

[email protected] que mueven a México”

17 mayo, 2009 por Lydia Cacho Ribeiro

por Denise Dresser.

Alguna vez, el periodista Julio Scherer García le pidió a Ernesto Zedillo que le hablara de su amor por México. Le sugirió que hablara del arte, de la geografía, de la historia del país. De sus montañas y sus valles y sus volcanes y sus héroes y sus tardes soleadas. El ex-presidente no supo qué contestar. Hoy es probable que muchos mexicanos tampoco sepan cómo hacerlo. Hoy el pesimismo recorre al país y e infecta a quienes entran en contacto a él. México vive obsesionado con el fracaso. Con la victimización. Con todo lo que pudo ser pero no fue. Con lo perdido, lo olvidado, lo maltratado. Con la crónica de catástrofes; de corruptelas; de personajes demasiado pequeños para el país que habitan. México padece lo que Jorge Domínguez, en un artículo en Foreign Affairs, bautizó como la “fracasomanía”: el pesimismo persistente ante una realidad que parece inamovible. La propensión colectiva a pensar que la corrupción no puede ser combatida; que los políticos no pueden ser propositivos; que la sociedad no puede ser movilizada; que la población no puede ser educada; que los buenos siempre sucumben; que los reformadores siempre pierden. Por ello es mejor callar. Es mejor ignorar. Es mejor emigrar. Por cada tache que se le pueda colocar a este país, existe una paloma. Más de 50 palomas. Frente a todos los motivos para cerrar los ojos están todos los motivos para abrirlos. Frente a las razones para perder la fe en México están todas las razones para recuperarla.
Cada persona tendrá su propia lista, su propio pedazo del país colgado del corazón. Una lista larga, rica, colorida, voluptuosa, fragante. Una lista que debe comenzar con las palabras de la chef Marta Ortiz Chapa: “Siempre me gusto ser mexicana”. Una lista con la cual contener el pesimismo; un antídoto ante la apatía; una vacuna contra la desilusión. Una lista de lo mejor de México. Una lista para despertarse en las mañanas. Una lista para pelear contra lo que Susan Sontag llamó “la complicidad con el desastre”.Los murales de Diego Rivera. Las enchiladas suizas de Sanborns. Las mariposas en Michoacán. El cine de Alfonso Cuarón. El valor de Emilio Alvarez Icaza. Los huevos rancheros y los chilaquiles con pollo. El mole negro de Oaxaca. Los libros de Elena Poniatowska. La decencia de Germán Dehesa. Los tacos al pastor con salsa y cilantro. El mar en Punta Mita. La poesía de Efraín Huerta. El Espacio Escultórico al amanecer. Cualquier Zócalo cualquier domingo. La forma en que los mexicanos se besan y se saludan y se dicen “buenas tardes” al subirse al elevador. Las fiestas ruidosas los sábados por la tarde. La casa de Luis Barragán. Los amigos que siempre tienen tiempo para tomarse un tequila. Los picos coloridos de las piñatas. Las casas de Manuel Parra. Las buganvileas y los alcatraces y los magueyes. Las caricaturas de Naranjo y los cartones de Calderón. El helado de guanabana. La talavera de Puebla. Las fotografías de Graciela Ituurbide. Los mangos con chile parados en un palo de madera. Las comidas largas y las palmeras frondosas. Las mujeres del grupo Semillas y las mujeres que luchan por otras – todavía – en Ciudad Júarez. Y más allá.
Habría que aprovechar la ocasión para pensar un momento en todos aquellos que también mueven a México. Sus habitantes. Ese país habitado por millones de hombres y mujeres mexicanas que se levantan al alba a prender la estufa, a preparar el desayuno, a remojar el arroz, a planchar los pantalones, a terminar la trenza, a correr detrás del camión, a trabajar donde puedan y donde les paguen por hacerlo. El país de muchas mujeres y hombres que duermen poco porque cargan con mucho. Para acompañarlos les pido que piensen por un momento en las siguientes preguntas. Y si ustedes vivieran y mantuvieran a sus familias con 3,000 pesos al mes? Y si les tomara mas de dos horas y tres formas diferentes de transporte público llegar a su trabajo? Y si al regresar a casa, después de un largo día, su esposo las golpeara? Y si, aunque ustedes contaran su caso cientos de veces, prevaleciera el silencio? Y si su hija o su madre o su hermana fuera violada en la calle o cerca de un cuartel del Ejército? Y si en el Ministerio Público le dijeran que ella se lo buscó o que lo ocurrido no es un crimen? Y si resultara embarazada y la despidieran por ello? Y si hubiera complicaciones y no pudiera pagarle al médico? Y si ustedes estuvieran condenadas a la precariedad cotidiana como tantas más? Para muchas mujeres en México esas preguntas no son hipotéticas sino reales. No representan lo que podría ocurrir sino lo que ocurre. En México, ser mujer entraña tener sólo 7 años de escolaridad promedio. En México ser mujer y trabajar en una maquiladora significa estar en peligro de muerte. En México, ser mujer implica el 30 por ciento de probabilidad de tener un hijo antes de los 20 años. En México todavía entraña luchar por el derecho a serlo. Porque el país cambia pero no lo suficiente; porque México se mueve pero no a la velocidad que podría y debería. Algo está mal. Algo no funciona. Tiene que ver con el control y los privilegios. Tiene que ver con 23 millones de personas en este país que viven con 20 pesos al día. Tiene que ver con que 1 de cada 5 mexicanos entre la edad de 25 y 35 anos vive y trabaja en Estados Unidos. Tiene que ver con el éxodo de 400,000 migrantes que cruzan la frontera en busca de oportunidades que no encuentran en su propio país. Con que el hijo de un obrero tiene solo el 5 por ciento de probabilidades de convertirse en profesionista. Allí están para quien las quiera ver: señales claras de un statu quo que es insostenible; síntomas de problemas profundos, históricos, estructurales. A lo largo del sur del país y a lo ancho de sus zonas más pobres. En cada institución disfuncional y en cada funcionario insensible que la encabeza. En cada decisión arbitraria por parte de alguien que ejerce el poder y en cada mexicana que padece sus consecuencias. De allí que se vuelva imperativo celebrar a aquellos que están en la lista de quienes mueven a México, y al mismo tiempo reflexionar en lo mucho que falta por hacer. Pensar en un México menos cupular y más ciudadano. Menos elitista y más democrático. Menos interesado en retener las oportunidades insólitas que tienen algunos y más interesado en crearlas para otros. De lo que se trata, en esencia, es de cambiar la forma geométrica del país. Pasar del triángulo al rombo. Crear una amplia clase media poblada por personas con voz, con derechos, con oportunidades para generar riqueza y acumularla. Crear mexicanos, emprendedores, educados, competitivos, meritocráticos porque el país les permite serlo. Crear un sistema económico que promueva la movilidad social en vez de permitir la perpetuación de obstáculos que la inhiben vivir todos los días con esa lista de lo mejor y lo posible para así pelear contra la lógica enraizada del “por lo menos”: “por lo menos hay paz social; “por lo menos” la pobreza extrema ha disminuido un poco; “Por lo menos no ocupamos el último lugar en las evaluaciones PISA de educación”. “Por lo menos en el sexenio pasado sólo se robaron un Jeep Rojo y una Hummer”. Hoy, la lógica compartida del “por lo menos” equivale a una defensa de la mediocridad. Equivale a una apologia del statu quo que beneficia a pocos y perjudica a muchos. México solo será un país mejor cuando sus habitantes dejen de pensar en términos relativos y empiecen a exigir en términos absolutos. Cuando se conviertan en profetas armados con una visión de lo que podria ser. Cuando empuñen lo que Martin Luther King llamó “coraje moral”. Cuando vociferen que los bonos sexenales y la rapacidad de los sindicatos y la educación atorada y el desempleo constante y la inseguridad lacerante son realidades que ningún mexicano está dispuesto a aceptar. Porque si nadie alza la vara, el país seguirá viviendo – aplastado — debajo de ella. Porque si sólo 50 personas exigen que las cosas cambien, nunca lo harán. Porque si los mexicanos siguen habitando el laberinto de la conformidad, será muy difícil sacudir al país desde allí. Quienes pueblan esta lista saben que hay tanto por hacer; tanto por cambiar; tantos sitios donde amontonar el optimismo. El optimismo de la voluntad frente al pesimismo de la inteligencia. El optimismo perpetuo que se convierte en multiplicador. El optimismo que debe llevar espero – a cada uno de los lectores– a hacer una declaración de fe, como la frase que acuñó Rosario Castellanos. Una filosofía personal para ver y andar, vivir y cambiar, participar y no sólo presenciar. Una filosofía para compartir la terca esperanza de quien habla hoy y acompaña a los premiados. La convicción inquebrantable de mejorar a México. De restañar a la República. De volver a México un país de ciudadanos. Un lugar poblado por personas conscientes de sus derechos y dispuestos a contribuir para defenderlos. Dispuestos a llevar a cabo pequeñas acciones que produzcan grandes cambios. Dispuestos a sacrificar su zona de seguridad personal para que otros la compartan. Yo creo que ser de clase media en un país con cuarenta millones de pobres es ser privilegiado. Y los privilegiados tienen la obligación de regresar algo al país que les ha permitido obtener esa posición. Porque para qué sirve la experiencia, el conocimiento, el talento, si no se usa para hacer de México un lugar más justo? Para qué sirve el ascenso social si hay que pararse sobre las espaldas de otros para conseguirlo? Para qué sirve la educación si no se ayuda a los demás a obtenerla? Para qué sirve la riqueza si hay que erigir cercas electrificadas cada vez más altas para defenderla? Para qué sirve ser habitante de un país si no se asume la responsabilidad compartida de asegurar vidas dignas allí? Yo creo en la obligación ciudadana de vivir en la indignación permanente: criticando, denunciando, proponiendo, sacudiendo. Porque los buenos gobiernos se construyen a base de buenos ciudadanos y sólo los inconformes lo son. Yo creo que muchos de los miembros de esta lista logran hacer cosas extraordinarias. Aquellos que hacen más que pararse en fila y en silencio. Individuos que pelean por los derechos de quienes ni siquiera saben que los tienen. Alejandro Martí, denunciando a los policías cómplices y acorralando a los políticos que los protegen. Carmen Aristegui, lidereando la oposición contra la impunidad y concientizando al país sobre sus efectos. Guillermo Ortiz, peleando por la competencia y denunciando los costos que el país ha pagado al obstaculizarla. María Elena Morera, sacudiendo a una sociedad altergada y ayudándola a discernir el papel que debería desempenar. Miguel Angel Granados Chapa, defendiendo—con su columna — la humanidad esencial de quienes la han perdido y ayudándolos a recuperarla. Ellos y tantos más, héroes y heroínas de todos los días. Ombudsmans cotidianos. Yo creo que mientras existan individuos como muchos de los que hoy celebramos – encendidos, comprometidos, preocupados – el contagio continuará, poco a poco, y a empujones como todo lo que vale la pena. El monólogo de los líderes se convertirá en el coro de la población. La exasperación de los ciudadanos construirá cercos en torno a los políticos. Yo creo que un día – no tan lejano, quizás – habrá un diputado que suba a la tribuna y exija algo a nombre de la gente que lo ha elegido. En lugar de mirar con quién se codea en el poder, mirará a quienes lo llevaron allí. Y México será otro país, otro.
*Extracto del discurso de Denise.

CENSO DE PERSONAS CON INFLUEZA EN MÉXICO

16 mayo, 2009 por Lydia Cacho Ribeiro
SIMPLEMENTE QUEREMOS LA VERDAD
  • La Influenza A (H1N1) de 2009[41] es una enfermedad causada por una variante del Influenzavirus A  Esta nueva cepa viral es conocida como gripe porcina, gripe norteamericana[42] y nueva gripe[43] aunque estos nombres han sido objeto de  controversias. El 30 de abril de 2009 la OMS comenzó a utilizar la denominación virus de la gripe A (H1N1).[44]
  • El origen de la infección parece estar en una variante de cepa H1N1,[45] con material genético proveniente de una cepa aviaria, dos cepas porcinas y una humana[46] que habría sufrido una mutación, dando un salto entre especies  y contagiándose de persona a persona. Según el jefe del Departamento de Microbiología del Hospital Mount Sinai de Toronto, el doctor Donald Low, está por confirmarse la relación entre el virus de la gripe porcina H1N1 y el de los casos confirmados en México.
  • Un virus (de la palabra latina virus, toxina) es una entidad biológica, una molécula, que para replicarse necesita de una célula huésped. No está viva como las bacterias. Cada partícula de virus  es un agente potencialmente patógeno compuesto por una cápside de proteínas que envuelve al ácido nucléico, que puede ser ADN o ARN
  • “Un grupo de 24 pacientes infectados con el virus de la influenza A H1N1 tuvo una evolución diferente al resto de la población confirmada: la enfermedad fue más agresiva, rápida y afectó a adultos jóvenes sin factores predisponentes. De ellos, falleció 70%.”
  • “Panel Internacional de [email protected] asegura que hay 10 veces más casos de influenza que los admitidos por el gobierno mexicano”
  • “Un reporte preliminar elaborado por un grupo multidisciplinario de científicos internacionales, entre ellos mexicanos, alertó que el número de infectados por la influenza A podría haberse extendido en México en una proporción más elevada de lo que las autoridades mexicanas han reconocido hasta ahora. De acuerdo con el informe publicado de forma parcial en la edición más reciente de la prestigiosa revista Science, habría 23 mil afectados por la epidemia, cifra muy distante a la confirmada por las autoridades.”

http://www.eluniversal.com.mx/primera/32967.html

  • Varias clínicas y hospitales de los 32 estados de la República han mandado subregistros de fallecimientos o infecciones, ya sea por motivaciones políticas, por ocultar la verdad para “defender su economía turística”, o simplemente por ineficacia en los servicios de salud pública.
  • El Mapa del virus:http://www.who.int/csr/disease/swineflu/history_map/InfluenzaAH1N1_maps.html
  • Mapa de muertes e infecciones: http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:H1N1_map.svg
  • El gobierno mexicano reporta a Marzo 16: 2,895 casos de Influenza A confirmados en laboratorios y 70 muertes.
  • No buscamos escándalos, ni exageraciones o minimizaciones, sino datos concretos que nos permitan comprender la realidad y tomar acciones al respecto. Nada más simple que la verdad, esa la podemos descubrir las y los ciudadanos de México.
  • Ya sabemos que el virus está en todo el mundo; su existencia no es culpa de nadie, pero la manera en que se responde a los efectos que causa sí tiene responsables.
  • Hay muchas personas en nuestro país que piensan que no podemos confiar en la veracidad de la información que nos da la Secretaría de Salud. [email protected] creemos que, desafortunadamente, es mucho mayor el número de muertes que las reconocidas por el Gobierno Federal. Sólo [email protected] podemos unirnos para aclarar estas cifras:

¡HAGAMOS NUESTRO PROPIO CENSO CIUDADANO!

  • SI CONOCES UN CASO DE DEFUNCIÓN POR NEUMONÍA O INFLUENZA, DESDE LOS PRIMEROS DÍAS DE MARZO A LA FECHA, ANOTA NOMBRE COMPLETO, FECHA  Y LUGAR DE FALLECIMIENTO EN LA SIGUIENTE LISTA.
  • IREMOS PUBLICANDO LOS DATOS Y CORROBORÁNDOLOS.
  • Si sabes de algún hospital que esté ocultando nombres de pacientes enfermos, repórtalo aquí, que le daremos seguimiento.

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