Secuestrados por el sistema

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                                                                                                                                                                                                      Columna de la autora publicada cada lunes en El Universal y otros diarios de México 

Plan b
Lydia Cacho
                                                                         A la familia de Silvia Vargas
 

Escuchar a Nelson Vargas, ver su mirada de padre abatido, mezcla de angustia y desesperación, es recordar la ineficacia del sistema de justicia mexicano y las complicidades de los servidores públicos implicados en la no-investigación del secuestro.
Nelson está atrapado en las redes del sistema, lo intuye pero no puede admitirlo, porque su hija es rehén de una banda criminal. Nelson y su familia son rehenes de la Procuraduría General de la República, de la Agencia Federal de Investigaciones y de la Policía Federal Preventiva. Pero no están solos, al lado de la familia Vargas el resto de la sociedad mexicana es rehén del Sistema.
Narran los sobrevivientes de secuestros que sus captores a ratos les tratan bien, luego les desprecian. Les dan información cruzada para mantener el control sobre ellos. Cuando les necesitan para seguir manipulando sus intereses, les piden que hablen ante una cámara, que demuestren que se encuentran bien y que existe cierto grado de confiabilidad en los secuestradores.
La persona secuestrada no se atreve a rebelarse porque su vida peligra. Y lo sabe. La víctima se siente amenazada y agradecida con sus captores, porque tiene la certeza de que depende de ellos. La víctima les aprecia porque le dan esperanza de libertad, aunque en el fondo sabe bien que no estaría en esa situación de peligro si no fuera por culpa de sus captores.
 

Quienes se han enfrentado al sistema de justicia mexicano, saben bien de qué hablo. Los funcionarios de la PGR son expertos, saben que las víctimas dependen de su “buena voluntad” de su “deseo de ayudar”. Con el cinismo propio de los cómplices de la impunidad, los especialistas en derechos humanos de la PGR tienen como tarea apaciguar la ira y la desesperación de las familias victimizadas. Cuando el perfil del caso es público y notorio, utilizan siempre la misma estrategia. Reciben a la víctima, personalizan la conversación, muestran fotografías familiares, establecen vínculos de empatía, juran que ya pronto se resolverá. Piden paciencia. Con la sutileza del más cruel de los torturadores emocionales explican en voz bajita que si se sigue haciendo ruido en los medios, se afectarán las investigaciones.
La familia secuestrada por la autoridad se llena de angustia, algo dentro de su pecho duele, quiere llorar, mira al funcionario público experto  en mentir, protector de los intereses políticos de una falsa estabilidad.
 

Por un momento decide volver a creer. Al día siguiente aportan más pruebas, el Ministerio Público las ignora. Vuelve la ira, la desesperanza. La familia investigadora se profesionaliza, abandona su vida normal para resolver el caso. La autoridad falla reiteradamente. Vuelve a pedir paciencia. Así el ciclo se perpetúa, hasta que las víctimas se saben secuestradas por el Sistema. Su vida y la de su familiar plagiada dependen de ese pequeño hombre de traje gris, incompetente y engañador, puesto allí para manejar políticamente los golpes de “asuntos delicados”; el secuestrador lo sabe.
Mientras tanto la familia Vargas se da a la tarea de creer que su niña Silvia volverá con vida. Que en algún lugar sus captores se conmoverán y por fin la liberarán. Y si no, ha dicho Nelson, que le devuelvan el cuerpo de su hija. Millones de personas acompañamos a Silvia y exigimos que la liberen. Todas y todos somos la familia Vargas, aunque secuestrados por un sistema viciado e  incompetente, exigimos la libertad y soñamos con un país en que nuestras hijas e hijos no vivan con miedo. Silvia no está sola, su familia tampoco.  www.lydiacacho.net
 

 

 

Niñ@s del miedo

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Plan B
Lydia Cacho
 
Adriana, de doce años, afirmó categórica: “no me gusta que me pregunten qué voy a hacer cuando sea grande, porque me da pesadilla pensar que el país siga igual de mal y me vaya de aquí”. La mayoría de los lectores estarán de acuerdo en que cuando teníamos esa edad nuestras preocupaciones no se centraron nunca en la posibilidad de un secuestro, de un asesinato ni de que el vecindario cayera en manos del crimen organizado.
 
Estábamos en un  auditorio con casi doscientos niños y niñas de doce y trece años, para hablar sobre el impacto de la violencia contra las personas y el ambiente. El  equipo del Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat (IFAW) habló sobre animales marinos y calentamiento global. A mi me tocó hablar sobre el dolor que la violencia ejercida por los humanos inflinge en las personas y su entorno. Así que decidí preguntar a las y los preadolescentes quiénes sabían que el país se está viviendo una guerra. Todas y todos levantaron la mano vigorosamente. Hablamos sobre el miedo latente y concreto que sienten todos los días al pensar que la violencia asole sus barrios.
 
México ha visto un incremento dramático de violencia social, las niñas y los niños lo viven sin ser escuchados, sin que se les pregunte cómo se sienten. Cuando les pregunté ¿quién siente miedo? Todas las manos núbiles se levantaron a la vez. Nos tomó el resto de la jornada entender que  reconocer que nuestra propia capacidad de ejercer violencia es el primer paso para una vida sin miedo.
 
Suecia es la democracia funcional más reconocida del mundo por sus niveles de vida, de educación y civilidad. Sin embargo tiene dos problemas fundamentales de seguridad pública y justicia: la violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico, y el abuso sexual infantil. El número de refugios para mujeres maltratadas es mayor al de España. La reina Silvia de Suecia fundó una organización contra la explotación sexual de menores.
 
Durante décadas los movimientos de mujeres han demostrado que construir una democracia sin transformar los principios y valores de la desigualdad entre hombres y mujeres, es construir una mansión sobre un pantano; eventualmente se hundirá ante los ojos del mundo. Las niñas y los niños de este maravilloso encuentro, lograron comprender que la inequidad que genera tanta violencia se vincula directamente con el machismo. Miguel, de doce años,  me dijo que él intenta ser un hombre diferente a los otros niños. No le gustan ni la violencia ni las trampas, pero si no se integra, es un paria social. Prefiere ser despreciado que jugar el juego; el problema es que no son los parias sino los líderes quienes transforman a las sociedades. Y nuestros líderes validan la democracia haciendo la guerra y nutriendo la corrupción.
 
Nuevamente se acerca el 25 de noviembre, día mundial contra la violencia hacia mujeres. Los medios durante un día se mostrarán preocupados por el tema, el resto del año hablarán sobre política, esa política que pretende crear una democracia funcional pero que se niega a la transformación estructural educativa. Esa transformación requiere urgentemente de un movimiento de masculinidad no violenta, de hombres que erradiquen la violencia que ejercen contra mujeres, niñas, niños y contra ellos mismos. Aquí y en Suecia sin mujeres y menores libres de violencia no hay democracia. www.lydiacacho.net

Award

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Wed / 19 11 2008 / 9:33

    جايزه توخولسكى امسال به ليديا كاچو نويسنده و خبرنگار مكزيكى و فعال حقوق كودكان، زنان و افشاگر باندهاى پدوفيلی و ترافیکینگ تعلق گرفت.

ایران امروز


انجمن بين‌المللى قلم International PEN روز ۱۵ نوامبر را روز نويسندگان دربند اعلام كرده است. هر سال در چنين روزى انجمن قلم كشورهاى گوناگون براى روشنگرى افكار عمومى در رابطه با نويسندگان و خبرنگاران دربند و به نشانه همبستگى با آنان جلساتى بر پا مى‌كنند.
انجمن قلم سوئد امسال اين روز را به امريكاى لاتين اختصاص داد و در مراسمى بنام “واژه در بند” با شركت نويسندگان و هنرمندان سرشناس سوئدى و با اجراى شعرخوانى، موزيك و رقص، به سانسور، نقض آزادى بيان و زندانى شدن نويسندگان در آمريكاى لاتين اعتراض كرد.
به ابتكار انجمن قلم سوئد Svenska PEN هرساله در روز ۱۵ نوامبر جايزه توخولسكى به يك نويسنده و يا روزنامه‌نگار مبارز اهداء مى‌شود.
امسال اين جايزه به ليديا كاچو Lydia Cacho نويسنده و خبرنگار مكزيكى و فعال حقوق كودكان، زنان و افشاگر باندهاى پدوفيلی و ترافیکینگ تعلق گرفت. اين جايزه كه شامل ديپلم و مبلغ ۱۵۰ هزار كرون سوئد مى‌باشد، توسط بيورن لينل Björn Linnell، رئيس انجمن قلم سوئد به ليديا كاچو اهداء شد.
اين جايزه در بزرگداشت كورت توخولسكى Kurt Tucholsky نويسنده آلمانى كه در پى مبارزه با نازيسم و سوزانده‌شدن كتاب‌هايش به سوئد گريخت و پس از اقامتى كوتاه در اين كشور خودكشى كرد، ايجاد شده است.
از جمله برندگان پيشين جايزه‌ى “توخولسكى” از ناصر زرافشان نويسنده و حقوقدان ايرانى، فرج سركوهى، تسليمه نسرين نويسنده بنگلادشى، سلمان رشدى، و فرج بيرقدار مى‌توان نام برد.