Archivo del octubre, 2008

Ortega: Presidente pederasta

27 octubre, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro

                                                                                                                                                COLUMNA PUBLICADA EN EL UNIVERSAL LUNES 27 OCTUBRE
 
Plan B
Lydia Cacho
 

Mientras en Europa arrestan enjuician y sentencian a empresarios y servidores públicos vinculados con el abuso sexual infantil, en Latinoamérica los hombres de poder se regocijan de sus habilidades para utilizar el poder público con el fin de proteger sus propios actos criminales. Daniel Ortega, presidente de Nicaragua es uno de ellos.
 

En 1998 la joven nicaragüense de nombre Zoilamérica Narváez denunció al líder del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional. La joven explicó como Ortega casado con su madre y convertido en su amoroso padrastro,  abusó sistemáticamente de ella durante años, amenazándola y presionando con todas las estrategias que los padres o padrastros incestuosos utilizan. Para interponer la denuncia Zoila primero renunció a su apellido de adopción (Ortega) y acudió a organizaciones civiles de defensoras de derechos humanos. El vía crucis por el que pasó lo pueden imaginar quienes leen esta historia. Tráfico de influencias, amenazas de muerte, descalificaciones, burlas y agresiones constantes en contra de la valiente joven y de quienes desde organizaciones civiles la apoyaron. Rosario Murillo, madre de Zoila y esposa de Ortega, ha elegido quedarse al lado del abusador.
Sabemos que la Suprema Corte de Justicia mexicana no es la única que se atreve a hacer acuerdos políticos para defender a redes de pedófilos; Ortega utilizó todos los instrumentos legales, ilegales  y extralegales del gobierno sandinista para que Ziola no ganara el caso en su contra. Sin embargo la Comisión Interamericana si aceptó el caso para ser juzgado en la Corte. Inmediatamente Ortega movilizó a las fuerzas de la Procuraduría quienes han arrestado, agredido, investigado, amenazado de muerte y hostigado con el poder del Estado a la valiente Zoila y a casi un centenar de mujeres feministas y  a algunos defensores de derechos humanos nicaragüenses que han dado la batalla por la defensa profesional de los derechos humanos en el régimen sandinista.
 

Hace un mes Zoila escribió una carta desoladora a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en ella se desiste de la denuncia interpuesta contra Ortega, de la Procuraduría General de Nicaragua y el gobierno. El argumento es que ella ya no puede resistir las presiones y que los partidos políticos han utilizado su caso arrebatándole la dignidad. Zoila nunca niega los cargos, simplemente se da por vencida ante el aplastante poder de jueces, policías y del gabinete de Ortega. Las amenazas y el cinismo de tirios y troyanos la llevaron a cerrar lo que hubiera sido uno de los casos más simbólicos de violación a los derechos humanos de las mujeres, de misoginia estructural y de alianzas políticas para proteger la violencia sexual contra niñas y mujeres.
 

Como Mario Marín el gober precioso, en México, Ortega es abucheado por organizaciones civiles en cuanto viaje hace a países vecinos. Se le ha evidenciado en medios internacionales; Amnistía Internacional hizo llamados de emergencia por la persecución al estilo GESTAPO que hace de los grupos de defensoras de derechos humanos en Nicaragua. Pero la indignación moral no es suficiente; la movilización y la justicia global son la única salida.
La vida, la integridad y libertad de la periodista feminista Sofía Montenegro y de casi un centenar de mujeres y hombres que defienden los derechos humanos en Nicaragua está en peligro. Ortega mató a sangre fría para llegar el poder, nadie nos asegura que no lo seguirá haciendo para mantenerse en él.          www.lydiacacho.net
 

 

El arte de vivir la verdad

21 octubre, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro

PLAN B

Lydia Cacho

Elena Poniatowska y Carmen Aristegui nos recuerdan lo que significa vivir para contar la historia  de nuestro país y hacerlo con ética, responsabilidad y profesionalismo. Este fin de semana estas dos mexicanas fueron homenajeadas por su trabajo profesional.

Elena comenzó su carrera periodística en el antiguo Excélsior y desde 1954 ha publicado más de 14 libros y cientos de ensayos y artículos. Recibió, varias preseas, el Premio Alfaguara de novela, el Nacional de Periodismo, la Orden de la Legión de Honor del gobierno francés y el premio Rómulo Gallegos, entre otros. Es una reconocida intelectual que a sus 75 años no pierde ni la memoria, ni la pasión, ni la alegría de vivir. Elena sonríe, abraza y celebra la vida. Esta mujer sabia acepta todas las invitaciones de universidades  para charlar con estudiantes. Presenciar un encuentro con jóvenes y la escritora de Hasta no verte Jesús mío, es recordar la importancia de vivir comprometida con la esperanza, con la cultura. Esta vez fue homenajeada por la Cátedra Alfonso Reyes durante la feria del libro de Monterrey.

Carmen Aristegui no ha cumplido los 45 años, pero su trayectoria mereció este fin de semana el premio más célebre del periodismo de habla hispana, el Maria Moors Cabot, otorgado por la Universidad de Columbia en Nueva York. Carmen se convirtió en una de las voces más importantes de la radio mexicana con su noticiero en W radio. Televisa la  censuró al desparecer su noticiero de la señal de Sky, a raíz de que la periodista cubriera el debate sobre la llamada “Ley televisa” que protege el monopolio televisivo en México. Más tarde fue despedida de manera subrepticia de W radio y durante meses se especuló sobre las presiones del gobierno federal para acallar su noticiero. Ya no es especulación. Un representante de la ONU me confirmó personalmente que efectivamente el propio presidente Felipe Calderón intentó desactivar una importante entrevista con un alto funcionario de las Naciones Unidas que había sido concedida a Carmen Aristegui para CNN. Censurar desde el poder político y empresarial a quien ejerce el periodismo, es arrebatar a la sociedad su derecho a conocer las diversas versiones de la realidad.

Carmen es todo menos una mujer silenciada. Tímida y dueña de una sonrisa de niña despreocupada, se transforma cuando debate, sus reflexiones son profundas, informadas, inteligentes y respetuosas de la diversidad. Su mirada castaña refleja la solidez y la ternura. La he visto correr descalza al lado de su hijo volando un papalote con forma de dragón, mientras los adultos hablan de un mundo que ella se dedica a cambiar. Sabe cuando detenerse, escucha a la gente y se conmueve con sus historias. Se acuerda de los nombres y de las caras de medio mundo. Lee tantos libros como la vida le permite y siempre encuentra tiempo para beberse un tequila con las amigas y estar a su lado cuando es preciso. Carmen Aristegui sabe cuál es el precio de la honestidad, y está dispuesta a pagarlo.

Este lunes celebro la intrepidez de estas mujeres, deseosas de mostrar los acontecimientos de su patria con la esperanza de comprenderla. Ellas nos recuerdan que no hay manera de construir el futuro si no entendemos el presente. Por eso dedican su vida al arte de sobrevivir la realidad y darle voz.

Mujeres atrapadas

13 octubre, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro

“Karina” (nombre ficticio para su protección) y sus dos hijos son golpeados por su esposo Javier. Está armado y jura que si ella pide el divorcio los mata a ellos primero y luego la asesinará a ella. Javier Cano Sánchez, dueño del Bar Tívoli en Monterrey acababa de confesar a su esposa que él está enamorado de otro hombre, con quien mantiene una relación.

La mujer huyó. Había escuchado en la radio sobre Alternativas Pacíficas, asociación civil fundada hace doce años con un modelo de atención gratuito, reconocido por la ONU. Cuenta con un centro de atención a víctimas y dos refugios de alta seguridad donde las mujeres y sus hijas viven, mientras llevan a cabo procesos jurídicos, psicológicos y de salud; donde reconstruyen sus vidas. Fue fundada y dirigida durante años por Alicia Leal, y dio pie a la creación de la Red Nacional de Refugios. Miles de personas han salvado su vida gracias a este y otros Refugios similares en México.

“Karina” confiaba en que su vida sería resguardada. Advirtió a la trabajadora social que su esposo tiene influencias en el gobierno del estado, que es capaz de cualquier cosa. Las abogadas le aseguraron que en los doce años del refugio jamás una mujer había corrido peligro bajo su protección. Lo que no le dijo a la usuaria, es que quienes sí corren peligro todos los días son las trabajadoras sociales, las abogadas y la directora que las protegen. Normalmente las amenazas vienen de los esposos o de un judicial pagado que se presentan en las oficinas a reclamar que les devuelvan a su mujer e hijos.

Pero hasta ahora no habían registrado agresiones directas de parte del poder judicial. Por lo menos hasta hace una semana, cuando la Jueza Novena de lo Familiar en Monterrey, Luz María Guerrero Delgado, hizo el trabajo sucio a favor de Javier Cano, el esposo de “Karina”. La magistrada llegó a las oficinas de Alternativas Pacificas, entró acompañada de policías armados y de agentes ministeriales, encerró a la directora en una oficina y la amenazó para que les llevara al refugio en donde estaban Karina y sus hijos. La directora insistió en el peligro que corrían los niños y la mujer con el agresor. Pero la jueza la obligó a desplazarse a Refugio, sin orden de aprehensión, para poder franquear la puerta y arrebatar a los niños de su madre. Uno de ellos había denunciado a su padre por abuso sexual hace un año; al DIF no le importó.
Nunca mostraron documentos que dieran cuenta de la legalidad del operativo, ignoraron el amparo que protegía a las víctimas.

Los refugios fueron reconocidos como parte del Sistema Nacional de Salud Pública el sexenio pasado. Alternativas ha recibido una veintena de reconocimientos por su labor en defensa y protección de las mujeres. Ahora los pequeños y su madre están fuera de Refugio, y serán forzados por el DIF a ver a su agresor, quien las tiene amenazadas de muerte. Las mujeres de Nuevo León saben que también las jueces y el DIF se venden para defender a los agresores y pederastas. Algo se está pudriendo en el sistema de justicia penal mexicano. Que la Jueza sea investigada es lo menos que podemos exigir, que la mujer, sus hijos, y su abogado sigan con vida es lo mejor que podemos esperar.  www.lydiacacho.com

WOMEN RUNING AWAY FROM MEXICO

11 octubre, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro

Editor’s Note: As more Mexican cities start to look like Ciudad Juárez, where kidnappings and femicide are becoming commonplace, some families are choosing to flee the country to save their daughters. Lydia Cacho Ribeiro is an acclaimed Mexican journalist and advocate for women’s rights. She is the director of Ciamcancun.org, a shelter for battered women and children.

CANCUN, Mexico – A few weeks ago in Tijuana, three families told me that for the last few months they have been living in San Diego. They moved to the United States because one of their children was the victim of a kidnapping in Mexico. (They crossed the border back into Mexico to hear me give a reading from my book.)

A few days later in Monterrey, I heard horror stories of young women in college who had lost friends to kidnapping. The girls had been abducted from nightclubs, and the police did nothing.

Their parents are now planning to send the young women to study abroad for fear that they too could be killed or abducted in Mexico.

Thousands of families from Monterrey are moving to Texas. The majority of the middle class in Ciudad Juárez has emigrated to El Paso. Entire families from Matamoros have found refuge in Bronwsville. Those from Saltillo have moved to Eagle Pass. There are now more people born in Zacatecas who live in California and Arizona than in Mexico.

The diaspora is inevitably growing and no one in their right mind has the right to question those who are experiencing a nightmare in their homeland and can find no other way out than to leave their country — so that they can sleep in peace and so that their daughters won’t become the next victims of femicide.

Emigrating isn’t easy: You need courage to leave your home, your neighborhood, your friends and family, to search for a new job, and even speak a foreign language.

Teenagers are almost brought by force, weighed down with sadness, refusing to leave their friends and their school. It can’t be easy to be 14 or 15 years old and know that in your country, insecurity is a constant and security is practically a myth.

Mexican President Felipe Calderón was supposed to be the employment president, but his choice to wage an all-out war will make him go down in history as the emigration president, as more and more Mexican families choose to flee the country as a result of violence. He didn’t solve the unemployment problem that still forces many Mexicans to go north as migrant workers. Quite the contrary — there are now even more reasons to leave the country.

A couple of years ago, according to the U.S. Census Bureau, approximately 450,000 people were crossing the U.S.-Mexico border in search of a better life. Illegal immigration consisted primarily of people from the poorest areas of the country. Now the National Population Council (CONAPO), with data from the U.S. government, reports that in 2007, nearly 680,000 people were forced to flee Mexico as a result of poverty and violence.

The vast majority will continue to look for the states and cities where the Latino population feels most at home and that are more in contact with their customs, and maybe even their language. This means the governments of Texas, California, Arizona, Florida, New York and Illinois (particularly Chicago) will have to be prepared for increasing numbers of people born in Mexico seeking a new life there. The wealthiest are going to Spain and Canada, the working middle class to the United States.

The phenomenon of immigration is gradually changing. Extreme poverty and the Mexican government’s inability to revive the area will no longer be the sole reason for hundreds of thousands of people to leave their homeland. Now the fear of violence and sense of desolation is forcing the diaspora to leave. And who can judge them?

Paramilitares en casa

06 octubre, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro

Cuando aun tenía escoltas de la AFI por amenazas de muerte, los guardias privados de mi vecino, un millonario norteamericano, preguntaron a mi escolta como conseguir armas. Cada día encontramos más grupos de seguridad privada dispuestos a llevar armas, legales o ilegales, para proteger las propiedades y personas de las familias adineradas de México, que a pesar de la inseguridad eligen quedarse en nuestro país.
Las leyes de la física dicen que todo vacío tiende a llenarse eventualmente; es así como el vacío de seguridad poco a poco es llenado por especialistas de protección personal. Ni siquiera las agencias de seguridad tradicional parecen confiables para quienes pueden pagarlas. Nada pueden contra narcotraficantes, sicarios, zetas y secuestradores profesionales fuertemente armados. El comercio de armas ilegales es una realidad.

Este fenómeno no es nuevo, Colombia pasó por la creación de cuerpos especializados que más tarde pasaron a  formar parte de grupos paramilitares  criminales llamados Autodefensas Unidas. La complejidad del tema apenas nos permite poner sobre la mesa algunas preocupaciones.

En los tiempos del famoso Tigre Azcárraga, dueño del gran emporio televisivo nacional, el ejército creó un grupo de especialistas asignados para él y para los periodistas de la empresa. Estos soldados fueron elegidos minuciosamente, entrenados como escoltas y dotados de armas, cuyos permisos se renuevan cada año luego de un examen y el registro. Nadie más que el ejército puede autorizar la asignación de armas legales para guardianes que no pertenezcan a agencias policíacas especializadas. Y sólo el ejército aprueba la portación de armas para caza deportiva o clubes de tiro. Los escoltas desarmados, lo sabemos, no son otra cosa que escudos humanos para balas, testigos de robo o secuestro, o chóferes de lujo. Los empresarios también lo saben.

Monterrey, el Distrito Federal, Sinaloa y Guadalajara son algunas de las ciudades con un mayor número de familias resguardadas por escoltas privados, la mayoría armados y entrenados para matar si es necesario. Algunos privilegiados, como la dueña de FEMSA, son escoltados por el FBI.

Cada día más empresas especializadas en valoración de riesgo (risk assesment) abren oficinas en México. Son ejecutivos altamente especializados en estrategias integrales de protección de personas y familias adineradas. Negocian rescates, investigan al personal que labora en casa o en la empresa, desde la nana hasta la secretaria. Algunos que han hecho grandes fortunas en Colombia, a raíz de la guerra contra el narco y la inseguridad resultante, han visto el potencial de México. Su creciente presencia contradice las buenas noticias que nos cuentan desde Gobernación. Más allá de la anécdota resulta imprescindible analizar las consecuencias que pueden resultar de este fenómeno de cuerpos de seguridad privada o policías paralelas. Cuando el dueño de un poderoso diario nacional dijo que huye de México por miedo, otros veinte le siguen. El nerviosismo del gobierno no es menor, los inversionistas que se expatrían por la inseguridad, eventualmente se llevaran su dinero, dejarán de invertir en nuestro país. Décadas de corrupción e impunidad revelan sus efectos, ahora contra ricos y pobres.

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