Agosto 5, 2008
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Este es el comentario que hizo Lydia Cacho en el Zócalo, durante la marcha-concierto por todos los derechos de las mujeres, en el marco de la Conferencia Mundial de VIH-SIDA el 5 de agosto del 2008
¿QUE QUEREMOS DECIR CUANDO EXIGIMOS TODOS LOS DERECHOS PARA TODAS LAS MUJERES?
QUEREMOS QUE EL GOBIERNO, QUE LOS HOMBRES Y NOSOTRAS MISMAS SEPAMOS QUE NUESTRO CUERPO ES NUESTRO PARA CUIDARLO, AMARLO Y RESPETARLO.
QUEREMOS QUE LOS 53 MILLONES DE MUJERES MEXICANAS TENGAMOS DERECHO Y ACCESO A CRÉDITOS FINANCIEROS, A EDUCACIÓN FORMAL, A SERVICIOS DE SALUD, AGUA POTABLE, A TRABAJOS CON SALARIOS DIGNOS. Y A UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA.
QUEREMOS QUE ESE MILLÓN Y MEDIO DE NIÑAS MEXICANAS QUE NO SABEN LEER NI ESCRIBIR, NO SE LE OLVIDEN A NADIE, PORQUE SI NO CONOCEN EL MUNDO Y SUS DERECHOS, SERÁN PRESA DE LA VIOLENCIA, LA DISCRIMINACIÓN Y LA ENFERMEDAD.
QUEREMOS QUE ESE 20% DE MUJERES INDÍGENAS QUE NUNCA IRÁN A LA ESCUELA, SEPAN QUE NO ESTÁN SOLAS.
QUEREMOS DECIR ALTO Y FUERTE QUE ES INACEPTABLE QUE 9 MILLONES DE MUJERES QUE SON GOLPEADAS POR SUS PAREJAS EN MÉXICO, NO TENGAN A DONDE IR, PORQUE EL GOBIERNO FEDERAL SE NIEGA A ESTABLECER POLÍTICAS EFECTIVAS DE IGUALDAD.
QUEREMOS QUE LOS 6 MILLONES DE NIÑAS ENTRE 2 Y 10 AÑOS APRENDAN A APROPIARSE DE SU CUERPO, DE SU SEXUALIDAD. QUE SEPAN QUE EL SEXO INSEGURO NO ES NEGOCIABLE.
QUEREMOS QUE LOS CINCO MILLONES DE NIÑOS DE ENTRE 2 Y 10 AÑOS APRENDAN A APROPIARSE DE SU CUERPO Y NO DEL AJENO, QUE CREZCAN SIN VIOLENCIA CON NUEVOS PARADIGMAS DEL AMOR.
QUEREMOS QUE SE PONGA UN ALTO A LAS REDES DE TRATANTES DE MUJEERS Y NIÑAS, QUE SE DETENGA A LOS POLÍTICOS Y A LOS JUECES QUE PROTEGEN A LOS EXPLOTADORES, QUE SE PROTEJA A LAS NIÑAS Y MUJERES EXPUESTAS A ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL COMO EL VIH-SIDA
QUEREMOS QUE LOS 20 MILLONES DE NIÑOS Y NIÑAS HUÉRFANAS DEL SIDA, ENCUENTREN HOGARES AMOROSOS Y QUE TENGAN ACCESO A LOS MEDICAMENTOS QUE PODRÍAN SALVAR SUS VIDAS.
QUEREMOS QUE EL GOBIERNO MEXICANO DEJE SU COBARDÍA Y SUMISIÓN ANTE LAS FARMACEUTICAS Y DE UNA VEZ POR TODAS ASEGURE EL ACCESO DE MEDICAMENTOS QUE PERMITIRÁN UNA VIDA DIGNA A LAS PERSONAS SEROPOSITIVAS.
QUEREMOS QUE LAS MUJERES PORTADORAS DE VIH NO TENGAN QUE ESCLAVIZARSE CON LOS ENFERMOS, QUE PUEDAN CUIDARSE, TENER TRABAJO, SALUD Y DERECHO A LA FELICIDAD.
QUEREMOS QUE TODAS LAS MUJERES DEL MUNDO TENGAMOS TODOS LOS DERECHOS Y UNA VIDA SANA PARA RECLAMARLOS CUANDO HAGA FALTA.
QUEREMOS ESO…NADA MÁS
Agosto 4, 2008
PLAN B
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Cuando llegué a Dakar, Senegal, hace diez años, para un diplomado sobre VIH-Sida, me prometí volver y mirar más allá de las cifras, escuchar a la gente, contar sus historias.
Entré en un galerón con techo de lámina, el calor desértico profundizaba el tufo de medicamentos. Entre los olores distinguí el singular aroma de la piel de una bebé recién bañada por la enfermera. Antes de que yo pudiera reaccionar, ella puso en mis brazos a una pequeñita de ojos inmensos y piel como caoba. ¡Es una lástima que sea niña, no tendrá mucho futuro! dijo la enfermera al tiempo que se dio la vuelta para bañar a otro de los casi cien huérfanos que perdieron ese año a madre y padre por el Sida. La pequeña también era portadora, la proyección para su muerte era de tres años. Escribo estas líneas y evoco su mirada en la mía, y la sensación de su manita tibia apañada a mi mano que teclea.
Viajando en África conocí a cientos de mujeres que no solamente fueron contagiadas por sus esposos, sino además, se convirtieron en las cuidadoras y enfermeras de los hombres seropositivos de la familia, o de la tribu. Mujeres con triples jornadas para acarrear agua, llevar alimentos y medicamento a casa, para educar criaturas. Condenadas a subsistir en un mundo en que son cuidadoras sin vida propia.
Tiempo después, en Oaxaca, entrevisté a mujeres portadoras de VIH cuyos esposos emigraron a Estados Unidos, expulsados por la pobreza. Volvieron de visita, con dólares en la bolsa y el virus en la sangre. Ellas se quedaron, muchas desnutridas, víctimas de un hambre ancestral, con bajas defensas, sin acceso a medicamentos adecuados, sin trabajo. En un campo que no produce alimentos.Algunas con criaturas pequeñas, o embarazadas con bebés ya contagiados, sin tratamiento prenatal. Mujeres maltratadas en la sierra de Oaxaca, de Veracruz, de Puebla, de Chiapas. Ellas no saben que el 96% de las mujeres seropositivas viven violencia en casa. Que si piden el divorcio para huir del maltrato pierden el acceso al Seguro Social. Nadie les dijo que las mujeres contagiadas de alguna enfermedad de transmisión sexual, son cinco veces más vulnerables a adquirir VIH-Sida. Muchas piensan en sus criaturas, en los 25 millones de niños y niñas del mundo que habrán quedado huérfanas del Sida para el 2010. Pienso en las mujeres que murieron de Sida, contagiadas por sus esposos.
Cuando escribí en el libro Muérdele el corazón la historia de Soledad, muchos me dijeron: “eso ya no sucederá en México”. Pero sucede. Jovencitas de entre 15 y 24 años conforman el 60% de las portadoras de VIH. Casi el 50% de las personas con VIH son mujeres. Muchas casadas, monógamas, contagiadas en el lecho conyugal. Las que no pudieron comprar un condón femenino, que no se atrevieron a exigirle condón a su pareja, ni una prueba de sangre cada año. Las que como Soledad creyeron que a su hogar el Sida no llegaba. Miles de mujeres que hoy viven con el virus, no han cometido otro pecado que confiar en el hombre que aman. México, sede de la conferencia mundial de SIDA 2008, es un país que no acaba de comprender los efectos reales de la desigualdad, el machismo y la pobreza.