Archivo del febrero, 2008

LEY GESTAPO

26 febrero, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro

Publicado por la autora en El Universal y otros diez diarios, el lunes 25 de febrero, 2008
El 31 de enero, Guillermo Patiño descansaba en casa de su hermano, su padre dormía a un lado. La Policía Federal Preventiva recibió una llamada sobre un supuesto secuestro en una casa en el centro de Cancún. Veinte agentes federales allanaron el hogar, sin orden judicial, y el agente de las fuerzas especiales Israel Jiménez Briones disparó su arma a mansalva contra Guillermo Patiño. No encontraron ni secuestrados, ni armas, ni drogas, simplemente a tres ciudadanos durmiendo en su hogar. Mas tarde se supo que la llamada a PFP era falsa. Lo que es real es el asesinato del ciudadano. Gracias a que la familia pudo contratar una buena penalista, el agente asesino fue detenido. Durante este sexenio militares y policías asignados a la “guerra contra el narco” han cometido incontables actos similares de abuso y violencia. Pero ahora podrán hacerlo avalados por la nueva Reforma Judicial. Leer el resto de la nota »

Acostumbrarse a las bombas

18 febrero, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro

Publicado por la autora en El Universal y otros diez diarios, el lunes 18 de febrero, 2008
A plena luz del día una bomba detona, el hombre que la lleva pierde la mano, acto seguido le estallan las vísceras y se fractura un pie. Muere allí mismo. Las autoridades inician sus pesquisas, la hipótesis de que fueron sicarios del cártel de Sinaloa surge de inmediato: un atentado fallido contra la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal en venganza por los arrestos y decomisos al grupo de El Chapo Guzmán valuados en casi 60 millones de dólares. Sea cual fuere su origen, hay quien lo denomina “un acto terrorista”, pues la intención de explotar una bomba fue sembrar el terror entre la ciudadanía.

Sin embargo el término “terrorismo” implica violencia premeditada, políticamente motivada, perpetrada contra objetivos no-combatientes, por agentes clandestinos, generalmente con la intención de influenciar a una audiencia. Hasta hoy las autoridades informan que no hay motivación política, es simplemente la venganza de un grupo narcocriminal. Leer el resto de la nota »

RESPUESTAS DE LYDIA CACHO: ASILO POLÍTICO

16 febrero, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro

Hace unos días me entrevistó el corresponsal de la agencia de noticias EFE, durante nuestra charla me preguntó hasta donde, hasta cuando seguiré dando la batalla. Entre mis respuestas le comenté sobre varias reuniones con personajes internacionales que miran a nuestra patria, México, con ojos de asombro y cariño a la vez. El año antepasado la revista Yo Dona de España me otorgó un premio de Derechos Humanos y Periodismo, lo recibí de una mujer a quien admiro profundamente: María teresa Fernández de la Vega Sanz, la Vicepresidenta de España. Ella conocía bien el caso (el de los pederastas y pornografía infantil y por ende el del dúo dinámico del coscorrón contra mi: Mario Marín-Kamel Nacif). Leer el resto de la nota »

El poder del miedo

11 febrero, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro

Durante una cena entre amistades cercanas nos preguntábamos ¿qué factores determinan que una ministra de la Corte sacrifique un voto, o que un fiscal, policía o juez se someta a los designios de las mafias políticas o criminales? Al final de la noche nos quedamos con más preguntas que respuestas.

El ministro Juan Silva Meza me comentó hace unos meses que la primera vez que recibió una amenaza fue en tiempos del juicio a Arturo El Negro Durazo. Quien le llamó a Silva le hizo saber que su hijo podría perder la vida. El juez tomó precauciones pero no se rindió. La ex fiscal Alicia Elena Pérez Duarte, siendo magistrada recibió amenazas contra la vida de su hijo, resolvió el caso sin ceder a las presiones, pero empacó sus maletas y vivió fuera de México 10 años; ahora que volvió lo hizo dispuesta a no huir por miedo y a renunciar ante la corrupción. A fines del mes pasado Eusebio Romero, delegado del Instituto Nacional de Migración en Cancún, renunció admitiendo que las mafias cubano-estadounidenses de traficantes de personas han incrementado su actividad en ese polo turístico en un 220%. Leer el resto de la nota »

Un asunto personal

04 febrero, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro

Terminó sus clases y al sonar la campana Adriana, sonriente y estudiosa jovencita de quince años, se despidió de sus amigas de la escuela. A plena luz del día esperando el camión para volver a casa a comer con su familia, fue secuestrada y nadie supo más. Sucedió a principios de este 2008. Johana de 20 años fue asesinada en su casa luego de un asalto sexual. María Guadalupe recibió una estocada en el corazón por atreverse a contestarle a su esposo, y el 20 de enero Mirna, una adorable pequeña de diez años fue asesinada luego de un ataque sexual. Así comenzaron el año sus familias.

Para la comunidad internacional este es un grave problema de Estado que exhibe al gobierno. Las vidas de estas jóvenes y niñas forman parte de la lista de más de 430 víctimas de una masacre sistemática en una Nación que no está en guerra. Es México. Y esta cifra no es de todo el país, sino simplemente de uno de los 32 estados de la República: Chihuahua.

Si usted sigue leyendo esta columna significa que no está entre los miles que cada vez que escuchan sobre feminicidios en Chihuahua exhala y piensa: “otra vez eso de Ciudad Juárez” y elige ignorar la ignominia. Ahora bien, si de inmediato envía un comunicado desmintiendo las cifras, seguramente usted está en el gabinete del gobernador de Chihuahua José Reyes Baeza. La madre de una niña asesinada preguntó a este gobernador “¿Tiene usted hijas?” a lo que Reyes Baeza respondió que él no habla de asuntos personales, acto seguido se dio la media vuelta. Hay dos tipos de complicidades, la complicidad activa de los gobernadores de Chihuahua (presente y pasados) y la de quien elige que estos crímenes ya no son relevantes.

Por desgracia el hecho de que asesinen, mutilen, secuestren y violen a las hijas de miles de madres y padres desesperados no es “personal” mas que para las familias. Nos dicen que no es asunto de Estado que 16 mil niños y niñas sean objeto de explotación sexual cada año, o que 85 mil menores sean utilizadas anualmente en actos de pornografía. Tampoco el turismo sexual es asunto “personal” para los gobernadores y procuradores de 21 estados del país en los cuales existe esta práctica, aunque el INEGI reporte estas cifras.

Suman ya millones las madres y padres de las asesinadas y desaparecidas de Chihuahua, del estado de México, de Morelos, de Quintana Roo, de Sonora. Suman miles de millones de pesos invertidos, perdidos, arrebatados por las autoridades que alimentan falsas esperanzas de impartición de justicia a las familias. Suman millones los minutos de rabia y llanto de hombres y mujeres que se niegan a escuchar más cifras sobre violencia e injusticia, augurando impunidad segura. Sí, está claro que nadie puede vivir en el desasosiego perenne sin enloquecer, por eso cambiamos la página del diario, el canal de TV, la estación de radio, para no sufrir más la soledad del dolor de el otro, de la otra, que algún día podría ser yo. Pero esta abulia, por explicable que sea, alimenta la impunidad.

De la mano de una sociedad agotada y maniatada por los resultados de una falta sistemática de justicia, están los poderes que con sus acciones estimulan la criminalidad y refuerzan los estereotipos del abuso autoritario.

Son dos grupos sociales quienes envían mensajes deshumanizantes y desesperanzadores a niños y jóvenes que eventualmente descubren que no tienen otro destino que la marginación, ni otra salida que la violencia: los criminales que se fortalecen, y los servidores públicos que no asumen la preocupación colectiva como algo personal. Mientras la violencia crece y amedrenta a la población mexicana, a veces olvidamos que cada vez que un Ministro, una juez, un gobernador; una o un procurador se dan por vencidos, institucionalizan la impunidad como regla y la violencia como única salida aparente. No sé usted, al menos yo me rehúso a vivir en un país en que sólo podemos ser o verdugos o víctimas de la crueldad; siempre es mejor ser agentes del cambio.
www.lydiacacho.net

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