Archivo del enero, 2008

Los infiltrados del caribe

28 enero, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro

Hace veintiún años cuando emigré a Quintana Roo la droga llegaba en lanchas rápidas a la costa sur, las rutas marítimas estaban claramente trazadas hacia el Golfo de México. A veces una nave aterrizaba en pistas de la Riviera del Río Hondo. El aeropuerto cerraba oficialmente a la medianoche, pero las avionetas llegaban desde Colombia con cocaína pura. En aquellos tiempos “El chaparro” Guemez, un norteño bajito que trabajaba en las pistas del aeropuerto de Cancún, distribuía la coca entre la incipiente socialité local. La red del Sindicato de taxistas se encargaba de la venta al turismo.

A partir de los noventa las rutas se negociaron desde las oficinas de los gobernadores. El rostro del sureste mexicano cambió radicalmente, En Quintana Roo los gobiernos de Mario Villanueva, en Yucatán Cervera Pacheco y en Campeche Salomón Azar, abrieron las puertas a las “inversiones” de los Carteles. El mercado cambió y con él las estrategias del crimen organizado. Con el tiempo las y los gobernantes quedaron con dos opciones: aliarse o dejar pasar (Jugarse la vida por su estado nunca ha sido una opción).

Hace dos décadas los agentes de la UEDO y la DEA lograban infiltrarse entre las redes policíacas y aeroportuaria para investigar, hoy la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, tendría que acercarse a las oficinas de gobierno municipales y estatales y a las de hoteleros de Cancún y Riviera Maya para interrogar a los representantes y facilitadores del negocio de la droga.

Así como Alcides Magaña “el Metro”, personero de Amado Carrillo, se convirtió en cancunenses, ahora representantes de los cárteles de Juárez, el Golfo y de Sinaloa compran mansiones en la Zona Hotelera, invierten en la Riviera Maya, y al igual que un par de Zetas, famosos en esta ciudad, piden champagne en el restaurante de moda haciendo evidente su presencia y poder.

Pero las plazas no se toman con mensajes de encobijados y asesinatos, la estrategia consiste en invertir dinero sucio en las campañas políticas, en que en cada región (colonia) haya al menos 5 sitios de venta de droga, cervecentros, tendajones, escuelas y casas particulares. Todas las bandas juveniles cuyos miembros tienen entre 8 y 23 años venden y utilizan drogas. La PGR calcula que uno de cada tres policías municipales protege la distribución de droga en Cancún. Taxistas, bell boys, guardias, policías y comerciantes mejoran su economía con la venta de drogas, en la misma medida en que aumenta la inversión turística con prestanombres y avales de políticos.

En un país donde la impunidad es la regla y las negociaciones políticas desde las instituciones de impartición de justicia favorecen al crimen organizado, los cabecillas de los cárteles y los políticos vinculados con ellos nos están dando una lección de economía de mercado.

Está claro que el crimen organizado (sea trafico de armas, drogas, personas o pornografía infantil) se identifica con valores, principios y creencias y establece reglas de comportamiento y negociación. Lo cierto es que el de la droga es un mercado abierto, competitivo y en pleno crecimiento. Digamos que un Cartel es mucho más parecido a una confederación empresarial que a la familia de El padrino, de Puzo. Los empresarios del narco han logrado garantizar el acceso continuado y barato a drogas naturales y sintéticas. Desaparecer al Director General de una empresa no significa llevarla a la quiebra.

Mientras la PGR reporta que en México hay 8 carteles de drogas, el General retirado Barry McCaffrey, ex zar antidrogas norteamericano, asegura que son 30. Cada día miles de personas en México, frente al ejemplo de gobernantes y policías corruptos, eligen ser parte del lucrativo negocio de la droga. Habría que preguntar si luego de arrestar a los capos y policías corruptos, seguirá la limpia en oficinas de gobernadores, alcaldes, legisladores, de empresarios blanqueadores, y de procuradores y jueces que les protegen. De otra manera las redes sociales que sostienen a las empresas criminales quedarán, para variar, intocadas ¿No cree usted?

La Suprema Corte para idiotas.

04 enero, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro

Por Cecilia Lavalle
Resulta que no entendimos. Resulta que usted y yo y miles de ciudadanos y ciudadanas no entendimos la resolución contra Lydia Cacho que emitió la Suprema Corte de Justicia de la Nación la semana pasada. Es que, dicen, “no es de fácil comprensión para grupos muy numerosos de la sociedad”.
Pero no se apure. En su infinita sabiduría y paciencia y humildad, el Alto Tribunal difundió un boletín de prensa en el que nos hace el inmenso favor de explicarnos.
Para empezar, la Corte nos explica que tiene “empatía y sensibilidad con las causas que se le presentan, no obstante debe resolver todos los asuntos con estricto apego a derecho”.
Una vez que entendimos eso, procede a señalar que “La seguridad de nuestro sistema constitucional descansa en el principio de legalidad y estricta aplicación de la Constitución”.
¡De modo que toda la vida hemos vivido en el error! Leer el resto de la nota »

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