Archivo del mayo, 2007

NO ES LO MISMO MI GOBER

29 mayo, 2007 por Lydia Cacho Ribeiro

No es lo mismo

Por Cecilia Lavalle

No es lo mismo la gimnasia que la magnesia, ¿verdad? Tienen las mismas letras, pero el orden de los factores altera el producto, ¿verdad? No es lo mismo que yo, humilde ciudadana, diga que la guerra en Irak es un fracaso, a que lo diga, por ejemplo, una congresista norteamericana, ¿verdad? Las palabras pueden ser las mismas, utilizadas en el mismo orden, pero la jerarquía hace toda la diferencia, ¿verdad?

Disculpe que lo entretenga con eso que parece una obviedad. Pero es que la procuradora de justicia del estado de Puebla no ve la diferencia.

El pasado 23 de mayo, Blanca Alicia Villeda dijo a medios de comunicación de ese bellísimo estado que las grabaciones telefónicas entre el gobernador Mario Marín y el empresario Kamel Nacif –en las que, usted recordará, se habla de darle un escarmiento a la periodista Lydia Cacho- “son simples baladronadas de personas que hicieron alarde de influencias y que a final de cuentas usaron su libertad de expresión al manifestar ideas que no llegaron a concretarse en hechos”.

Habría que recordarle a la procuradora Villeda, que su gobernador, mejor conocido como “el góber precioso” y el empresario, mejor conocido como “rey de la mezclilla” no son “personas que hicieron alarde de influencias”, son personas con influencias, enormes influencias, diría yo. Y eso hace toda la diferencia.

No es lo mismo que un ciudadano común y corriente diga, refiriéndose a Lydia Cacho, “ayer acabé de darle un pinche coscorrón a esta vieja cabrona”, a que lo diga el gobernador constitucional de Puebla, ¿o si?

No es lo mismo que un ciudadano común y corriente diga “ya le mandé un mensaje, a ver cómo nos contesta”, a que lo diga el gobernador de Puebla, ¿o si?

No es lo mismo que un ciudadano común y corriente diga “… es que nos ha estado jode y jode, así que se lleve su coscorrón y que aprendan otros y otras”, a que lo diga el gobernador de Puebla, ¿o si?

No obstante, la procuradora de justicia Blanca Villeda no ve la diferencia. Y ya encarrerada afirma que su gobernador y el empresario “usaron su libertad de expresión para manifestar ideas que no llegaron a concretarse en hechos”.

La señora Villeda, cuyo jefe, dicho sea de paso, es el mismo gobernador de Puebla, quiere que supongamos que las palabras pesan lo mismo sin importar quien las pronuncie.

En su lógica da igual que usted le declare la guerra a Irak, a que lo haga el señor George Bush. Da igual que usted opine que el ejército debe continuar en tareas de combate al narcotráfico, a que eso mismo opine el presidente de la República. Son, según Villeda, simples manifestaciones de ideas.

Para su desgracia parece que no coinciden con esa visión los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ya que a pesar de que legalmente no pudieron hacer uso de las conversaciones telefónicas entre Marín y Nacif, les pareció que debía investigarse más a fondo para determinar si desde el poder se violaron las garantías individuales de Ldyia Cacho.

Y eso es lo que está detrás de las declaraciones de la procuradora. Porque en un documento de 27 cuartillas que envió a los medios de comunicación de Puebla el 23 de mayo, dijo “Estoy conciente que la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación me puede ser adversa y que provocaría en mi contra la actuación en cadena de las demás autoridades encargadas de investigar los hechos denunciados por la señora Lydia Cacho Ribeiro, lo que eventualmente provocaría que sea privada de mi libertad” (cimacnoticias, mayo 25).

En el texto que tituló “Para tomarse en cuenta”, Villeda afirma que la autoridades poblanas corren riesgo de que “se fabriquen pruebas” en su contra, dada la “marcada parcialidad con la que están actuando algunas autoridades federales y algunos medios de comunicación”.

Sí, no es lo mismo que usted o yo pensemos que se han violado las garantías de Lydia a que lo piensen ministros de la Suprema Corte de Justicia, ¿verdad?

Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com

LAS LOCURAS DE MARIN

28 mayo, 2007 por Lydia Cacho Ribeiro

UNIVERSOS PARALELOS DEL PODER
LYDIA CACHO

Estaba fuera del país, dando una charla y trabajando en mi investigación sobre tráfico de mujeres para mi próximo libro; de pronto mi teléfono comenzó a sonar sin parar; eran colegas periodistas de Puebla, para pedirme una reacción sobre el desafortunado papel que jugó nuevamente el gobernador poblano Mario Marín, mejor conocido en Los Angeles como “The precious governor”.
Marín obtuvo de manera ilícita los expedientes de la averiguación previa en la cuál yo le acuso a él, a la procuradora, a la jueza, a Kamel Nacif, y otros, de una concertación antijurídica con fines de silenciarme por el trabajo periodístico “Los Demonios del edén: el poder que protege a la pornografía infantil”.
Marín entregó a un columnista político, quien ha dicho públicamente que le lleva a Marín “trabajo de medios”, parte de un supuesto peritaje psicológico elaborado por la PGR. El periodista tomó información parcial del documento y escribió un texto con una fuerte carga misógina y dolosa, intentando descalificarme por haber sido víctima hace muchos años de un delito violento. Por otra parte el propio Marín salió a los medios diciendo que tenía en sus manos dos peritajes: uno psicológico que según él demuestra que estoy dañada de mis facultades mentales, y otro peritaje más sobre las llamadas telefónicas en las que Nacif lo llama amorosamente “Papá, mi Gober precioso” y le paga con dos botellas de coñac mi encarcelamiento.

Queda claro que Marín y sus amistades manipularon la información de ambos peritajes, eso y más hemos de esperar de ellos. Ni yo que soy la acusadora he tenido acceso a ellos.

Me parece que lo fundamental es entender que el propio gobernador demostró que utilizando su poder público puede tener acceso a expedientes de la PGR siendo él el acusado, y que tan acostumbrado está a utilizar al poder judicial a su antojo, que no se percató que mandaba un mensaje claro a la Suprema Corte de Justicia: que él como servidor público puede hacer que se compren los expedientes en los que se le acusa –entre otros- justamente del delito de tráfico de influencias. Se aplicó lo que los aficionados llaman un autogol.

En cuanto a sus descalificaciones sobre mi cordura psicoemocional, no me preocupa su opinión personal. No es ni el primero ni será el último agresor que para defenderse de sus delitos califica de loca a su víctima. Es una práctica añeja de los inquisidores: históricamente las mujeres que defienden su dignidad, sus derechos, y que utilizan la voz y la palabra para sacar a la luz hechos que dañan a la comunidad, han sido calificadas de brujas y dementes por quienes durante siglos se han considerado dueños del discurso oficial y del poder moral dominante.
La violencia psicológica implícita en este último acto del Gobernador Marín constituye un acto que evidentemente le ha sido muy eficiente a lo largo de su carrera política para intimidar y subordinar a las o los ciudadanos que le cuestionan por actos de corrupción.
El mensaje que envía no es sólo que él sigue en el poder, y que desde ese poder conferido por la ciudadanía puede seguir incurriendo en delitos diversos. Su mensaje primordial es que en el sub mundo de las alianzas masculinas entre poderes públicos y privados, él como gobernante siempre tendrá más poder que yo –como ciudadana- para defenderse.
El mensaje puede ser aterrador (si una está dispuesta a dejarse amedrentar) pues muestra que alguien de la autoridad, en este caso al Fiscalía para la Defensa de Periodistas, perteneciente a la PGR, elige aliarse al acusado y dejar en indefensión jurídica a la víctima, al filtrar expedientes inacabados. Probablemente nada angustie más a una víctima de delitos como la tortura, el encarcelamiento y las amenazas de muerte, como el exponerse a un escrutinio psicológico denominado “Peritaje”, en el cuál durante largas horas se somete a la víctima a estudios psicológicos que aparentemente tienen como finalidad demostrar que tiene “sufrimiento emocional” como producto de la violencia inflingida por aquellos a quienes acusa.
El origen de estas prácticas se ubica en un sistema de Justicia Penal que parte de la base de que las víctimas de delitos mienten. Acompañada de esta práctica, la PGR utiliza peritos que no saben aplicar los protocolos periciales adecuados, como el Protocolo de Estambul que detecta el Síndrome de Estrés Postraumático producto de la tortura. O simplemente elige peritos, como sucedió en mi caso en el primer peritaje, además de jóvenes incapaces, con un evidente dejo de parcialidad hacia el victimario.
Nunca olvidaré cuando le dije a mi abogado que no me iba a hacer el peritaje psicológico en manos de PGR puesto que era como desnudar mi alma y la historia de mi vida entera, y que seguramente lo venderían a Nacif o a Marín. La Fiscalía me aseguró que jamás sucedería. Supongo que lo que la perita en psicología denominó como mi “tendencia a la fantasía” es lo que las y los periodistas llamamos intuición y conocimiento del sistema y de la realidad mexicana.

Mario Marín y el equipo corrupto del aparato de justicia poblano, intentan crear una versión alterna de los hechos reales. En la versión de Marín las llamadas telefónicas no existen. El es abogado, por lo tanto argumenta que aquello que no pueda ser demostrado no existe (en este caso afirma que el carácter de ilegal de las llamadas, producto de espionaje no puede ser considerado por la justicia). Según su hipótesis sin las llamadas no hay pruebas ni indicios de nada, por lo tanto es la palabra de un gobernador, una procuradora y una juez, contra la de una ciudadana común que ejerce el periodismo y la defensa de los Derechos Humanos. Ante semejante desigualdad de poderes, es lógico que el precioso personaje necesite utilizar su acceso mediático, mayoritariamente comprado a través de recursos públicos, para denostarme como mujer y como persona; argumentando que mi encarcelamiento, amenazas de muerte, tortura y complot para violarme en la cárcel (que se muestran fielmente en las llamadas telefónicas) son producto de mi fantasía.
Con la ayuda de elementos corruptos dentro de las propias corporaciones incluyendo la PGR, Marín pretende fabricar un Universo paralelo en el cuál él es inocente de haber prestado al aparato de justicia del estado para dar protección a la red de pornografía y explotación sexual infantil comandada por Succar Kuri.
Marín se enfrenta a un problema ¿Dónde deja la realidad de un Jean Succar Kuri preso en la cárcel de alta seguridad de La Palma? ¿Dónde las valientes voces de niñas que siguen enfrentándolo en un juicio que apenas van develando a los cómplices de delitos de turismo sexual y Trata de menores? ¿Dónde deja a Juanito Nakad dueño de la maquiladora en el penal de Puebla planeando mi violación frente a testigos? ¿Cómo desaparecerá Marín el video en que su protegido indirecto Succar Kuri explica cómo viola a una niña de 5 años y pide a otras menores traerle niñas para “su vicio”? Y por último ¿Qué le dirá Marín al FBI cuando le pregunten sus nexos con Kamel Nacif? por aquella llamada telefónica en que Kamel le pide a Succar una “Niña de Florida y de El salvador para fornicar con ellas en un Menage a trois” a lo que Succar le responde que él se encarga de los papeles para traerlas, pero que el sexo con ellas le costará a Nacif dos mil dólares.

Una vez, el dieciséis de diciembre del 2005 Mario Marín utilizó el poder público para castigarme con un “coscorrón” por revelar una red de pornografía infantil que incluye a un amigo suyo. Ahora diecisiete meses después, el gobernador pretende utilizar documentos de la PGR para deshacerse de mí nuevamente. Yo no quiero venganza, lo que exijo es rendición de cuentas. Mi pelea jurídica no es personal, es una batalla social contra la explotación sexual infantil, contra el silenciamiento de las y los periodistas comprometidos.
No importa que tanto esfuerzo y dinero invierta en su realidad alterna, ni si la Suprema Corte utiliza las llamadas y recomienda juicio político al poblano. Ni si Beatriz Paredes dice que lo de Marín fue “un desafortunado error” y que en este caso los derechos de las mujeres y las niñas no son su prioridad, ni de su partido.
Lo importante es que la realidad muestra que Mario Marín eligió como muchos gobernadores hacen sin que se haga público- utilizar el poder público para proteger una red de pornografía infantil. Yo soy simplemente la mensajera, la reportera que por aras de destino eligió darles voz a las víctimas de un grupo de intocables insertados en el Estado Mexicano. Y ellos, ellos son los que me lanzaron a la fama para enviar mi mensaje.

Después de todo tal vez sí se necesite un poco de locura para creer que México puede transformarse, que la justicia sí es posible. Con esa locura yo me quedo mientras viva.

MARIO MARIN “EL PRECIOSO” SE DEFIENDE CON RECURSOS PÚBLICOS

27 mayo, 2007 por Lydia Cacho Ribeiro

Mucha gente se pregunta cuanto habrá gastado Mario Marín Torres en la compra de publicidad en los principales medios del país para resarcir su imagen de protector de pederastas. Hay quien asegura que ha firmado contratos millonarios con periódicos y televisoras a cambio de una cosa: que no le den espacio al caso Lydia Cacho en el mismo medio en que sale su publicidad. ¿Se vale que un gobernador que cometió un acto de corrupción como El Precioso se defienda con dinero del pueblo? ¿que dice el IFAI de Puebla al respecto? el periodista Juan Pablo Proal se hizo esta pregunta y aquí está la historia.

Puebla, Pue., 26 de marzo (apro).- Como ya se ha hecho costumbre cada vez que se le solicita, el gobernador Mario Marín Torres se negó a hacer públicos los gastos que ha erogado en materia de publicidad, bajo el argumento de que su difusión “puede causar perjuicio o daño a las funciones públicas del estado”.

La cerrazón de la administración estatal fue censurada por Josefina Busadé Castelán, miembro de la Comisión para el Acceso a la Información Pública y por el Partido Acción Nacional.

Desde hace once meses Apro, el PAN y varios periodistas poblanos han solicitado en distintas ocasiones un informe sobre los gastos publicitarios del gobernador, quien incrementó sustancialmente su promoción luego del escándalo que derivó de su conversación con el empresario Kamel Nacif Borge.

Sin embargo, mediante distintas argucias, la administración estatal se ha negado a proporcionar la relación de sus gastos en medios locales y del Distrito Federal.

Con base en la Ley de Acceso a la Información Pública del estado de Puebla, Apro solicitó en dos ocasiones –la última hace dos meses– copia de las facturas que ha firmado la Dirección de Comunicación Social.

El miércoles pasado por la noche, el mismo día en que se cumplía el plazo legal para que lo hiciera, la dependencia negó la información:

“De revelarse puede causar perjuicio o daño a las funciones públicas del estado; así como a aquella que contiene opiniones, recomendaciones o información correspondiente a documentos o comunicaciones internas que son parte de un proceso deliberativo para la toma de una decisión administrativa, así como a la que por disposición legal es considerada secreta, reservada, restringida u otra análoga.”

Sin haber leído totalmente la respuesta de la Dirección de Comunicación Social, la comisionada para el Acceso a la Información Pública, Josefina Buxadé Castelán, sostuvo que las facturas son documentos públicos que no pueden ser negados por la administración de Marín Torres.

Argumentó, además, que es imposible que la difusión de los convenios publicitarios ponga en riesgo a “las funciones públicas del estado”, debido a que se firmaron mediante una previa decisión derivada de un proceso deliberativo.

Desde que el 10 de abril del año pasado Apro solicitara los convenios de publicidad del gobierno del estado, la Dirección de Comunicación Social ha ofrecido diferentes argumentos para negar la información. Sus respuestas las ha remitido en el límite legal para contestar, que es de 30 días hábiles.

En el recurso PUE-2006-000193, por ejemplo, respondió que el concepto “materia de publicidad” es muy amplio y se presta a muchas interpretaciones, “por lo que no se sabe a ciencia cierta a qué se refiere”.

Días después, cuando el gobierno despilfarraba los recursos de Comunicación Social en la defensa mediática de Marín Torres por la exhibición de su contubernio con Nacif Borge para aprehender a la periodista Lydia Cacho Ribeiro, Apro solicitó un informe de los gastos en anuncios relacionados con el tema, así como el capital que destinó para un estudio que mandó a hacer a la empresa privada Repetto, en un intento por demostrar que la voz del mandatario había sido alterada.

A esto, la Dirección de Comunicación Social respondió:

“La información que usted solicita referente al costo del análisis de la grabación que alude, es de información reservada de conformidad con el artículo 12 fracción V y 13 de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Publica del estado de Puebla; toda vez que es información que compromete las investigaciones que realizan las autoridades competentes, por lo que no puede difundirse o usarse con un fin distinto al señalado por la ley.”

El PAN también ha exigido en otras ocasiones –principalmente a través del diputado federal Arturo Flores Grande— una relación del capital gastado por la administración estatal en materia de publicidad, aunque el resultado ha sido igual de insatisfactorio.

“Si el gasto ha sido normal o no genera sospecha que nos lo hagan del conocimiento”, afirmó Marcos Castro Martínez, secretario general del PAN, quien añadió que la cerrazón del gobierno se debe a que “no están invirtiendo el dinero de forma correcta”.

Miembros de la Comisión de Acceso a la Información Pública aseguran que la negativa del gobierno representa una clara violación a los artículos 5, 5 y 6 de la Ley de Acceso a la Información.

El artículo V en particular cita: “En la interpretación de esta Ley se deberá favorecer el principio de publicidad de la información en posesión de los sujetos obligados”.

Fuente: Processo

Los demonios de Cancún

21 mayo, 2007 por Lydia Cacho Ribeiro

Nota del periodista Adalberto Carbajal del sitio Ecos de la Costa de Colima

Como la historia detrás de Los demonios del Edén, “el poder que protege a la pornografía infantil”, es material como para otro reportaje extenso, el contenido del libro que convirtió a Lydia Cacho en una celebridad internacional pasó a segundo plano ante el escándalo de la ilegal detención que sufrió la periodista y activista de los derechos humanos en Quintana Roo.
Siguiendo órdenes directas del gobernador Mario Marín, la Procuraduría de Justicia del estado de Puebla se puso al servicio del empresario textilero Camel Nacif. Debido a la filtración de una llamada telefónica entre “el gober precioso” y el “rey de la mezclilla”, los nombres de estos personajes se convirtieron en sinónimo de abuso de poder y tráfico de influencias, pero en Los demonios del Edén (Grijalbo, segunda edición revisada y actualizada; México, 2007) ni siquiera se menciona a Marín aunque sí se habla mucho y muy mal de Nacif.
Oriundo del mismo pueblo de Líbano donde nació Jean Succar Kuri, Camel Nacif fue el hombre que en 1975 pagó la fianza de su paisano cuando a éste lo detuvieron por ser residente ilegal. Además de ayudarlo a regularizar su estatus migratorio, todo indica que Nacif usó a Kuri como su prestanombres en millonarios negocios que, por alguna razón, quería esconder el propietario de Tarrant Apparel Group (emporio del vestir que tiene plantas maquiladoras en México, Estados Unidos y Hong Kong).
La demanda por daño moral que Nacif entabló en contra de Lydia Cacho se funda en la descripción que hizo la autora de Los demonios del Edén como el poderoso empresario que pone sus contactos políticos y de negocios al servicio de un degenerado que gustaba de tener relaciones sexuales con niñas y jovencitas. De acuerdo con Lydia Cacho, Nacif no sólo sabía de la pederastia de su socio sino que disfrutó en más de una ocasión de las criaturas a las que Kuri había convertido en esclavas sexuales. Leer el resto de la nota »

Al desnudo, la intriga contra Lydia Cacho

13 mayo, 2007 por Lydia Cacho Ribeiro

Entrega anónima de grabaciones de telefonemas de Kamel Nacif

Al desnudo, la intriga contra Lydia Cacho
Conversaciones con gobernadores y empresarios aclaran la infamia

BLANCHE PETRICH

Kamel Nacif, Lydia Cacho y Jean Succar Kuri Fotos La Jornada, Guillermo Sologuren y PGR
Una serie de grabaciones, depositadas por un mensajero anónimo en la recepción de este diario, contienen conversaciones telefónicas sostenidas por el empresario poblano Kamel Nacif, quien mandó detener a la periodista Lydia Cacho porque lo menciona en su libro Los demonios del Edén, sobre prácticas de pederastia. Los telefonemas grabados del industrial se inician en el momento en que policías judiciales de Puebla, en coordinación con la judicial de Quintana Roo, cumplían la orden de arresto de la escritora en Cancún. Concluyen el 23 o 24 de diciembre, cuando Cacho ya ha sido puesta en libertad bajo fianza.

A lo largo de esa semana crítica desfilan por la línea telefónica de Kamel Nacif dos gobernadores, Mario Marín, de Puebla, y Pablo Salazar Mendiguchía, de Chiapas; empresarios textileros amigos del magnate, como Hubert, un ciudadano francés; Luis Angel Casas, quien fungió como coordinador de finanzas de la campaña electoral de Marín; un paisano de Nacif, Hanna Nakad Bayeh, también conocido como Juanito, y un periodista que habla familiarmente dos veces con el magnate, y a quien éste llama Andrés o “muñeco”. El informador trabaja en un diario nacional y en una radioemisora.

Nacif Borge, voz rasposa y lenguaje vulgar, refiere a lo largo de las conversaciones cómo, mediante amistades y contactos dentro del Cereso poblano, “recomendó” que encerraran a Lydia “con las locas y las tortilleras” para que fuera violada cuando ingresara a prisión; cómo se obviaron los trámites legales de notificar a la periodista del proceso que se seguía en su contra “porque si no, no llega a la cárcel”.

Este hombre adinerado y poderoso, con escolaridad de apenas preparatoria, da cuenta de la fobia contra el ejercicio periodístico que tienen él y sus amigos; el propio gobernador poblano, Mario Marín, e incluso el reportero que, al parecer, lo frecuenta.

Las cintas grabadas ilustran, además, la preocupación e involucramiento personal de Nacif, conocido como el rey de la mezclilla, con otro proceso penal, el de la extradición del presunto pederasta Jean Succar Kuri, su antiguo socio y amigo preso desde hace dos años en Arizona. Un abogado a quien llama Richard y otro gestor del empresario en Estados Unidos, con acento argentino, hacen referencia a hechos que dejan en claro que Kamel Nacif asiste directamente en los trabajos de la defensa de Succar y que incluso hay financiamiento suyo de por medio.

Las grabaciones, que se alargan por cerca de hora y media, saturadas de expresiones misóginas, incluyen 12 telefonemas distintos.

Quien más lo llama, quien permanece más en contacto con Nacif Borge durante esos días de diciembre es Hanna Nakad Bayeh, propietario de un taller textil dentro del Cereso de Puebla, denunciado en reportajes de La Jornada de Oriente por abuso de la mano de obra prácticamente esclava de los internos que trabajan para él.

Nakad -o Juanito- se mantuvo aquellos días muy activo en los juzgados; en la oficina de la procuradora de Justicia, Blanca Laura Villeda Martínez; en el despacho de la agente del Ministerio Público que llevó el caso, Rosa Aurora Espejel, pero sobre todo a la vera de la juez Rosa Cecilia Pérez González, a quien describe como ”hermano de nosotros mil veces”.

Dice Nakad, conocido como Juanito, quien aún conserva un fuerte acento de Líbano, a pesar de los 25 años que tiene en México:

-¿Qué pasó, patrón?

-¿Qué pasó, Juanito?

-Oye, estoy aquí en la procu. No pude ver a Alfonso Karam porque está en una rueda de prensa (…) Hablé con la juez. La juez ya está en el juzgado.

-¿Y qué dice?

-Me dice: ‘Juanito, no te me presentas aquí hoy’. Le digo ¿y por qué? Me dice: ‘Luego, después te digo’. Parece que le hablaron desde ayer. ‘No te quiero ver por acá, no te preocupes, estás en buenas manos’.

-¿Y qué? ¿Le va a dar fianza?

-No creo. No creo. Ora sí, me dijo que le hablamos al rato. No sé qué orden recibe desde arriba. La otra vez igual… ta’ bien, oye, orita te hablo, alcanzo a Alfonso Karam, te hablo en dos minutos, cinco minutos. (Cuelga.)

Acto seguido, la grabación registra el siguiente intercambio:

Dice Hanna, testigo de cargo en contra de Cacho en la demanda que interpuso Nacif:

-Oye, ya está aquí esta mujer. Ya se fue a la chingada.

-¿Qué, había tanto pedo o puro cuento?

-No tanto, pero… no. Su marido ni madre. Y vino Televisa y toda la cosa y la bajaron donde estaba detenida. Porque por orden del gobernador, le dije, aunque sea cinco minutos, encerrada en una celda. Y la iban a meter ahí, y la bajaron, le tomaron fotos, no sé qué madre. Y ya se fue. Delante de mí habló con López Zavala para decirle que le dice al gobernador que ya esta mujer anda en camino al Cereso, que en cinco minutos llega el Cereso.

-Mmmm.

-Y ya iba yo a ir, pero me dijo la juez que no, que ya luego ella me platica (…) Bueno, ya la trajeron, ya la chantajearon. Dicen que está deshecha. Porque dice que la trajeron en una carcacha. Le dije, es a propósito, que le mandaron en un coche viejo. Que en 24 horas que estuvo con ellos le dan de comer una vez. Vamos a ver qué pasa.

El casete, entregado en la redacción de La Jornada en un sobre sin remitente, contiene otra llamada de Nakad antes del arribo de Cacho a Puebla; Naked le informa a Nacif que los locutores (de radio) reportan que la periodista arrestada venía ya en camino y que nunca fue notificada anteriormente del proceso que se abrió en su contra porque nunca recibió los citatorios legales.

Otra conversación es con un hombre de acento argentino, posible intermediario entre Nacif y Succar Kuri, preso en Arizona y sujeto a proceso de extradición:

-Mañana va a haber un escándalo hijo de puta nacional.

-¿Eso puede ayudar a Succar, Kamel?

-Bueno, pues por lo pronto ¿no dijo la hija de la chingada que yo hacía fiestas?

-Sí, claro, hija de puta.

-¿Y que tenía yo 100 denuncias de acoso sexual? A ver, hija de tu chingada madre, ¿dónde hay una?

-Ahora págale a una mujer en la cárcel para que la viole.

-No, no, no. Si ya está recomendada.

-Ah, qué lindo.

-Con las locas y las tortilleras. Sale bajo fianza, ¿eh? Pero la sujetó al proceso.

Son varias las referencias que Nacif hace con socios y amistades acerca de esta ”recomendación” a las autoridades para que agredan a la detenida una vez que ingrese a prisión. Una de ellas es con otro de sus amigos, Hubert, de acento francés, a quien le informa de la situación. Hubert pregunta:

-¿Y la van a traer a Puebla?

-Claro, la mandé allá. Les dije, la traen a la hija de -ya la agarraron a las 12 del día-, les dije la traen en carro, a la hija de puta. Esposada. Si quiere mear, que se mee.

-Incroiable… (Increíble).

-Dicen que la venganza es una sopa que se toma fría, no caliente, caballero.

-Como el gazpacho.

-Ya le dije a Naked. La pones con las locas y las tortilleras.

-Tú crees que estoy bromeando, ¿eh? Nomás que Juan controla ahí. Ya le fue a decir el director. No te preocupes, aquí, locas y tortilleras. Que aprenda a volver a escribir esta hija de su rechingada madre.

Estas referencias sobre la forma como, por intermediación de Nakad, que tiene buenas relaciones entre los custodios del Cereso, fue ”arreglada” un violación sexual en contra de Lydia Cacho en cuanto ella ingresara al área de las celdas, coincide con el relato que la propia detenida hizo para La Jornada:

”En cuanto ingresé al Cereso me pasaron a un área de revisión. Una custodia joven me ordenó desnudarme completamente. Fue muy humillante, pues no había puerta y solo un plástico nos dividía de donde estaban los judiciales. Hacía mucho frío y empecé a estornudar. De pronto, me dijo la celadora: ”¿Usted es la de la tele, verdad? Tenga mucho cuidado, porque la van a violar”. En su espanto, Cacho sólo acertó a preguntar: ”¿Cómo?” Ingenuamente, la policía entendió literalmente la pregunta. ”Pues con un palo”. Pero le recomendó: ”No se preocupe, póngase a toser, a estornudar, hágase la muy pero muy enferma para que me la pueda llevar a la enfermería”. En ese momento entró al área la jefa en turno de custodias. ”Me di cuenta -relata Lydia Cacho- que intercambiaron señas y miradas. No se me va a olvidar nunca el nombre de esa mujer. Entre las dos me tomaron de los brazos y empezamos a avanzar por un corredor. Al fondo había tres custodios hombres. Se adelantaron y empezaron a forcejear con las custodias, tratando de llevarme a otro sitio. Ellas resistieron, la jefa les dijo que iban por medicina y luego me entregaban con ellos. Corriendo alcanzamos la puerta de la enfermería. Una vez ahí adentro me aseguraron que no me entregarían, me tranquilizaron, me dejaron descansar y cumplieron su palabra de mujer. No dejaron que me violaran”.

Hanna Naked, quien ofreció testimonio ante la procuraduría poblana para dar fe de que la honra y el prestigio de su amigo Nacif se vieron perjudicados en el libro escrito por Lydia Cacho, se refiere en sus conversaciones telefónicas con su socio y paisano a la falta de notificación legal sobre el proceso abierto en contra de la escritora.

Cuando la detenida venía en camino, antes de llegar a Puebla, ambos hablaron sobre el tema. Decía Naked:

-¿No te acuerdas cuando estábamos haciendo la demanda? Dijo que necesita notificarla. Y dijo Ministerio Público no, si notificamos va a amparar y nunca va a dar a la cárcel. ¿Te acuerdas o no?

-Pues claro.

-Ahí sí dijo: Juan sí sabe. Tu abogado quería que notificáramos. Yo dije que no. Hay que darle madrazos. Si uno notifica nunca va a dar a la cárcel (…) Ella nunca se enteró, nunca se enteró que hay una demanda contra de ella y una orden de aprehensión. Si no nunca llega hasta acá. Eso es el éxito, así se hacen las cosas.

-Chingar a su madre. ¿Qué dijo el locutor?

-Dice que viene escoltada por el AFI porque recibió amenaza de muerte. Todo el camino va a venir. Viene escoltada como artista (risas). Viene con tu gente y aparte viene con otra gente para que no le hacen nada en el camino tu gente, que no la vayan a descontar en el camino. Eso es normal aquí. Si estás despierto, ves a las 10 y media a tu amigo López Dóriga, seguramente lo va a sacar.

-No, no creo.

-Te apuesto lo que quieras que va a salir en televisión. Más si estás diciendo que hablaron varios periodistas de todo México al gobernador para pedirle si es cierto la noticia o no. La noticia ya agarró nivel nacional, papá.

-Que agarre nivel nacional.

-Ya qué chingaos, ya estamos en la pachanga. (Risas.)

-(Risas.) Ya estamos en la pachanga.

El miércoles 21, la víspera de la audiencia para determinar si se le dictaba o no auto de formal prisión a Lydia, Nacif manifestaba su nerviosismo en una conversación con Naked.

-¿Qué la juez se va a culear y darle p’atrás?

-No, mira, yo estuve con la juez hoy (…) Me dijo Adolfo Meneses que no cree que se raja la juez, porque es contra su decisión. Yo lo único que le dije a Valentín: no se meta en la vida de la juez, a la juez le vale madre, la juez va a ser sobre derecho. Pero si le ordenan desde el tribunal, porque le culean ellos, entonces no puede decir no, ¿me entiendes?

-¿Sabes por qué no puede retractarse? Porque quedan como pendejos.

-Así es. Otra cosa que ella me dijo (es) que el día sábado estuvieron hablando, le hablaron 30 veces, échale fuera, pa’fuera como sea. Ella le puso 104 mil pesos. No, qué, 140 mil. Lo que ajusten, 5, 10, 14. Ella dijo: ‘no se puede menos’. La única cosa, que le bajó 30. Y le bajó 30 y pagó 70 en efectivo. Cuando la fui a ver el lunes me dijo ‘Juan, tengo aquí el dinero que sacaron la bola de pendejos que fueron a defenderla. Que vaciaron las cajas y sacaron todo y pusieron 70 mil en efectivo’. Y me dijo, ‘Juan, para mí es auto de formal prisión’.

-¡Claro!

-Pero yo sé cómo es su vida. Se meten mucho con ella. Pobre mujer, tenía que estar de vacaciones (…)

-Dile que yo la mando de vacaciones.

-Por eso te digo. Se queda trabajando toda la semana, porque el sábado también va a trabajar. Ella es hermano de nosotros mil veces.

-¿Adónde va ir de vacaciones? Dile que yo la mando. Dile que adonde quiera.

-Yo le digo.

Más adelante, exclama Nacif:

-Oye, qué feo me veo en la televisión ¿eh? Qué feo me veo.

-(Risas.) ¿Ya te viste?

-Puta, viejo, pelón, hijo de puta.

-´tá bien. Aquí está bien la cosa, es adecuado porque se ve que la pinche vieja te hizo daño, hija de puta. (Más risas.)

Publicado en La Jornada visita www.lajornada.com

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