Diciembre 12, 2006
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Chetumal, QR, 11 de diciembre. La periodista Lydia Cacho Ribeiro fue galardonada con el premio estatal de derechos humanos 2006, que por primera vez se entrega en Quintana Roo. La autora del libro Los demonios del Edén recibió el galardón de manos del gobernador Félix González Canto, reporta La Jornada.
Hace casi un año, Lydia Cacho fue detenida en Cancún y trasladada a Puebla, acusada de los delitos de difamación y calumnias debido a su mencionado libro, en el que denuncia una red de pederastas y prostitución infantil encabezada por Jean Succar Kuri y en la que se menciona como protector del anterior al empresario Kamel Nacif.
La periodista originaria de Cancún compartió el premio con la profesora Lilí Conde Medina, quien ha desarrollado una permanente labor de apoyo espiritual entre los internos del Centro de Readaptación Social (Cereso) de Chetumal.
La distinción a Lydia Cacho y Lilí Conde fue entregada como reconocimiento a su labor permanente y efectiva en favor de los derechos humanos en la entidad, en el marco del 58 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
El presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Quintana Roo, Gaspar Armando García Torres, afirmó que el galardón representa el reconocimiento de la sociedad quintanarroense al ciudadano o ciudadana que se ha destacado por la promoción y defensa de los derechos humanos
El premio estatal de derechos humanos consiste en una medalla de plata de 8 centímetros de diámetro.
Diciembre 8, 2006
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Luego de que se hiciera pública la existencia de una demanda civil en contra de la periodista Lydia Cacho, interpuesta por Edith Encalada Cetina, Cacho explica las implicaciones de este nuevo juicio en su contra.
Edith Encalada fue la primera víctima que tuvo la valentía de denunciar a Jean Thouma Succar Kuri por los delitos de violación, corrupción de menores y pornografía infantil. Yo sigo considerando que fue una heroína por atreverse a retar a su verdugo, gracias a ella otras víctimas se atrevieron a detener a este pederasta que sin el menor empacho confiesa ante la propia Edith, en el ya famoso video mostrado en los noticieros, que le gusta violar a pequeñas hasta de cuatro años.
Yo no he recibido ningún citatorio, aunque me enteré por terceras personas, el citatorio llegó a Random House Mondadori, casa editorial de la firma Grijalvo que publicó mi libro Los demonios del Edén. Vía telefónica supe que dicha demanda la interpuso la joven de veintitrés años en un juzgado del Distrito Federal y es en contra de la Editorial y en contra mía. El argumento, según me explican, es que reclama una suma millonaria por derechos de autor. Como si la historia publicada fuese la vida privada de un cantante famoso y no la ignominia de un delincuente que medró durante años con más de un centenar de niñas y niños para fines sexuales y pornográficos. Los demonios del edén es una investigación periodística de muchas tragedias, no es la vida de Edith. Incluso utilicé pseudónimos con el fin de proteger su identidad. Cuando el libro salió a la luz, el caso ya había sido publicado, incluyendo documentos y fotografías, en varios medios durante un año. Mi libro es el resultado de docenas de entrevistas a protagonistas involucrados, abogados, policías, investigadores, funcionarios públicos, expertas en violencia y muchas víctimas y sus familiares. La pretensión de la demandante, de que alguien le robó “su historia privada” es absurda.
Por otra parte asume que el libro me hubiera dejado millones de pesos. De hecho la venta inicial me dejó una suma menor, no fue sino hasta después de que Kamel Nacif me mandara torturar y encarcelar en colusión con el Gobernador Mario Marín, que mi libro se vendió significativamente. En realidad me siento agradecida con mis lectores, pues gracias a que han comprado el libro yo he podido pagar casi ochocientos mil pesos, es decir todas las ganancias de la venta, en mi defensa jurídica a lo largo de un año y en viajes a la capital para demandar ante la PGR a mis agresores.
Estoy tranquila; tengo pruebas de que la propia Edith, mucho antes de conocerme habló con medios de comunicación, que fue ella misma quien buscó a periodistas para defenderse de la corrupción dentro de la Procuraduría de Justicia de Quintana Roo. También tengo pruebas de las presiones a las que fue sujeta durante este tiempo, pruebas que ella me entregó incluso luego de publicar el libro. Tengo pruebas de las presiones que le impusieron Succar, su esposa Gloria Pita y sus cómplices millonarios. Por eso sospecho que hay alguien más detrás de ella.
Efectivamente Edith llevó a algunas niñas con Succar, pero lo hizo siendo menor de edad y bajo fuertes presiones de la red que la abusaba, en la que está la esposa de Succar Kuri y la administradora María Moctezuma. Con Edith Encalada intentamos aplicar el principio de Justicia Restaurativa. La justicia restaurativa presenta un marco en que el crimen es visto principalmente como una ofensa en contra de la víctima y la familia de la víctima. La justicia restaurativa recupera este foco y se interesa primordial y esencialmente por los daños causados por los actos criminales. Para romper los ciclos delictivos en que las víctimas se convierten en victimarias es necesario protegerlas, especialmente cuando estas son adolescentes; pues generalmente son ellas las que mejor conocen a los delincuentes y quienes pueden ayudar a la autoridad a detener redes criminales de trata de niñas, niños y mujeres como la de Succar. O por el contrario, pueden colaborar a la protección del delincuente para más tarde, como la esposa de Succar, seguir explotando a cientos de niñas a cambio de dinero.
Todos los días vemos a víctimas de trata de personas, como Edith y las otras niñas y niños, que se retractan por miedo, porque sus agresores compran a los familiares o les amenazan –o ambas cosas a la vez- y porque el Estado es incapaz de darles protección y seguridad.
El problema para Edith Encalada en el caso Succar Kuri, es que otras niñas han seguido denunciando y siguen valientemente el juicio, aportando elementos irrefutables, hay fotografías y videos pornográficos. Por esas niñas, por su fortaleza y honestidad, por el apoyo del abogado Xavier Olea y por algunas autoridades de Quintana Roo, Succar Kuri está en el penal de alta seguridad de La Palma.
Así las cosas, aunque Edith siga accediendo ante las presiones de la defensa de Succar, para retractarse de sus declaraciones iniciales ante Ministerios Públicos del fuero común y del federal, Succar no se salvará de una severa condena. En cambio, si Edith persiste en falsear su versión, incurre en el delito federal de falsedad de declaraciones y acabaría en la cárcel. Esa sería una terrible injusticia. Lo que Edith y las demás víctimas merecen es que su agresor esté preso, y que se les pague resarcimiento del daño para que puedan tener terapias personales y familiares, estudien y rehagan su vida.
Pero esto nos lleva al verdadero fondo de la historia: Succar Kuri no está solo, tiene una red de apoyo dispuesta a destruir a quienes les cuestionen. Dispuesta incluso, como lo hizo Mario Marín, a jugarse su carrera política por un favor judicial. Esa red político empresarial que ayudaba y festejaba a Succar para traficar con menores para fines sexuales.
A unos días de que se cumpla un año de mi detención, tortura y encarcelamiento, curiosamente sale otra demanda en mi contra. Pero allí están las llamadas telefónicas. Allí está Kamel Nacif pidiéndole a Succar que le traiga unas niñitas de Florida y El Salvador para “fornicar”. Allí está el héroe de la película dando órdenes a gobernadores y al líder de la bancada priísta. Allí están las pruebas. Yo no estoy dispuesta a desviar mi atención del verdadero asunto: las redes criminales que violan diariamente los derechos humanos de menores y mujeres.
Este no es un asunto entre Edith y Lydia. Ni ella es mi enemiga, a pesar de esta denuncia. Edith sigue siendo abusada por sus victimarios; cuando niña en términos sexuales; ahora simplemente es utilizada por las redes para intentar escapar de la justicia. La han obligado a retractarse, incurriendo ella en un delito que puede llevarla a la cárcel. La presentación de esta denuncia absurda es una muestra más de que sigue siendo rehén de estas fuerzas criminales.
Diciembre 6, 2006
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Aún amenazan a Lydia Cacho los demonios del poder
Por Lourdes Godínez Leal
México DF, 15 dic 06 (CIMAC).- Para Lydia Cacho Ribeiro, luego de un año de enfrentar el proceso penal por difamación que inició en su contra el empresario Kamel Nacif, actor principal en el libro sobre pederastia “Demonios del Edén”, las presiones de los hombres del poder no terminan, como tampoco el interminable tráfico de influencias que opera el gobernador de Puebla, Mario Marín, para defender a Kamel y a él mismo, y que ahora extiende hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), encargada de resolver el caso.
En entrevista con Cimacnoticias, la periodista y escritora interpreta la acción del “gober precioso” de donar un terreno para que la SCJN construya un tribunal en este estado como un juego de poder ante la opinión pública para decirle de una manera indirecta “yo tengo la protección de los más altos niveles de poder”. Porque, además, junto al ministro presidente de la Corte, Mariano Azuela Guitrón, afirmó que el de Lydia Cacho “era un caso cerrado” y Marín era inocente.
Pero lo más grave, dice Lydia, es que el ministro de la SCJN Mariano Azuela haya guardado silencio ante la declaración de Marín de que su caso estaba cerrado y él era inocente “no debió haber guardado silencio”.
REDES DE AYUDA, REDES DE IMPUNIDAD
Para Cacho este fue un año en el que conoció las redes de apoyo que la mantienen firme. Pero también las redes de influencias y corrupción que le impiden terminar con el episodio de la demanda y la presión del poder, que se sintetizan en una nueva demanda, la indiferencia de las autoridades judiciales (porque hay otros temas más importantes).
A un año de los hechos, Lydia Cacho aún padece las secuelas del trauma que le provocó su detención. Con la voz entrecortada y la cara desencajada, recuerda lo difícil que ha sido este año en donde “he tenido muy poco tiempo para ser víctima y convertirme en sobreviviente, me he dedicado a ser ministerio público, agente investigador, perita y víctima otra vez”.
“EL GOBER PRECIOSO Y EL MAGISTRADO”
Además, Cacho Ribeiro enfrenta una nueva demanda, ahora de Edith Encalada, la víctima principal de Succar Kuri, quien la demandó por haber utilizado su testimonio públicamente. Para Cacho, quien lamentó la situación, confía en que la demanda no prosperará porque de lo que se trata aseguró, “es de dinero”.
Con los ojos cerrados y espaciando sus comentarios porque la voz se le va, Lydia Cacho recuerda su historia, que dice, aún permanece fresca en su memoria por lo traumático que fue y es. Y analiza qué permitió su detención y qué le salvó la vida: se refiere a las redes.
Para la también directora del Centro Integral de Atención para la Mujer (CIAM) de Cancún, las redes de corrupción de servidores públicos, empresarios poderosos y gente que se dedica a la producción de pornografía infantil y trata de niños y niñas para explotación sexual, que se sintieron amenazados ante la publicación de su libro, permitieron su detención en Cancún el 16 de diciembre del 2005.
Pero por otro lado, lo que le salvó la vida, fueron las redes de mujeres que evidenciaron que se trataba de algo más allá que una simple detención, se trataba, dice, “de un castigo muy puntual a una periodista que además por ser mujer, fue castigada de una manera muy específica con amenazas de violencia sexual, de una golpiza y la tortura de 20 horas de camino de Cancún a Puebla”, y por supuesto, la red de periodistas “que trabajaron como un reloj para salvarme”.
“Yo creo que es una buena muestra de cómo funcionan las redes en lo positivo y en lo negativo, desgraciadamente el poder formal que tienen estas redes de corrupción está ahí patente, el gobernador de Puebla, la Procuradora, la jueza, están actuando como si nada hubiera sucedido, tratando de desestimar por completo el caso”, agrega.
A Lydia Cacho le ha quedado más claro que nunca lo que significa la violencia de Estado, la violencia misógina y considera que si los medios no continuaran dándole un espacio, ya no estaría viva.
A lo largo de este año ha tenido que enfrentar amenazas de muerte de todo tipo, compra de sicarios, intimidaciones, pero ella sigue haciendo su vida dentro de lo “normal” pero convencida “de que una víctima de violencia en este país no puede utilizar sus herramientas personales para convertirse en sobreviviente y para salir adelante si no cuenta con redes sociales que le protejan y que le ayuden a salir adelante, yo soy una prueba viviente”.
EL PROCESO LEGAL
En febrero de este año, la feminista Cacho Ribeiro interpuso una demanda penal ante la Procuraduría General de la República y su fiscalía especial para delitos violentos contra mujeres (Fevim) que preside Alicia Elena Pérez Duarte y otra ante la fiscalía especial para periodistas, contra el gobernador poblano Mario Marín, Blanca Laura Villeda, procuradora estatal, la jueza de Puebla y los judiciales que la aprehendieron, por tráfico de influencias, abuso de autoridad y diferentes formas de tortura.
Lydia Cacho explicó que debido a la lentitud de los ministerios públicos de la fiscalía para periodistas se dio tiempo para que “la red criminal y de poder poblana” intimidara a los testigos de la fiscalía, es más, dijo que ha perdido testigos de Puebla porque tardaron muchos meses para interrogarlos y fueron amenazados de perder el trabajo, incluso su carrera si testificaban.
Cacho insistió en que el “gober precioso” y su gente se ha dado a la tarea de eliminar pruebas a partir de que obtuvo su expediente en la fiscalía y en donde ella describe y detalla los lugares en que permaneció durante su detención y con ello demuestren que “estoy loca y que soy mentirosa”.
Para Lydia Cacho, este es “un ejemplo extraordinario de la capacidad de corrupción y de abuso de poder pero además del descaro brutal como lo hacen”.
Testigos falsos, eliminación de pruebas, intimidación de testigos, han permeado el caso durante este año en el que Cacho Ribeiro esperaba tener logros, pero está convencida de que ganará la batalla aunque requiera más tiempo.
En cuanto a la SCJN, Cacho comentó que los ministros han declarado que existen elementos indiciarios suficientes para considerar que Mario Marín cometió tráfico de influencias, pero aclara: “Hay que entender que la SCJN no es el juez de mi caso, ellos son el juez a una solicitud del Congreso sobre violación a los derechos humanos en la que esta implicada una red de pornografía y abuso sexual”.
LA PGR CONGELA EL CASO
Según Cacho Ribeiro, a un mes de que Vicente Fox concluyera su administración, las fiscalías “estaban listas” para detener a algunos personajes de esta historia, sin embargo, por causas que la misma periodista desconoce, la PGR decidió “congelar” el caso.
Después de varios intentos, relata Cacho, logró una entrevista con el procurador Daniel Cabeza de Vaca para hablar del caso Succar. Cacho recuerda lo sucedido en esa reunión: “El procurador me dijo que el caso Succar estaba siguiéndose puntualmente y que no me preocupara que ahí no iba a haber tráfico de influencias para ayudar a Succar, que iba a ir conforme a derecho”.
Pero al final de la entrevista el procurador le dijo a Cacho –pese a que no fue tema de la conversación, según la misma Lydia Cacho refiere— “tu caso no me preocupa, eso es otra cosa”.
Para Lydia Cacho es más que claro que este “congelamiento”, tiene que ver con las negociaciones políticas que hicieron con el PRI y con Mario Marín de que ya no querían tener más problemas teniendo Oaxaca encima”.
Con la nueva administración y el nombramiento de Eduardo Medina Mora como nuevo procurador, Cacho espera que todo se siga “conforme a derecho”, aunque dijo que 2007 continuará siendo “un año difícil para ella”.