Acostumbrarse a las bombas

18 febrero, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro Publicado en PLAN B | 4 Comentarios »

Publicado por la autora en El Universal y otros diez diarios, el lunes 18 de febrero, 2008
A plena luz del día una bomba detona, el hombre que la lleva pierde la mano, acto seguido le estallan las vísceras y se fractura un pie. Muere allí mismo. Las autoridades inician sus pesquisas, la hipótesis de que fueron sicarios del cártel de Sinaloa surge de inmediato: un atentado fallido contra la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal en venganza por los arrestos y decomisos al grupo de El Chapo Guzmán valuados en casi 60 millones de dólares. Sea cual fuere su origen, hay quien lo denomina “un acto terrorista”, pues la intención de explotar una bomba fue sembrar el terror entre la ciudadanía.

Sin embargo el término “terrorismo” implica violencia premeditada, políticamente motivada, perpetrada contra objetivos no-combatientes, por agentes clandestinos, generalmente con la intención de influenciar a una audiencia. Hasta hoy las autoridades informan que no hay motivación política, es simplemente la venganza de un grupo narcocriminal.

Pero, ¿está la sociedad asustada? Por supuesto que sí lo está, como lo está en Tijuana, en Tamaulipas, en Michoacán, con la creciente violencia generada por la guerra antinarco. Aunque al ser cuestionado sobre las implicaciones del estallido, el secretario de Marina, Francisco Saynez Mendoza, aseguró que “todo mundo se acostumbra a las bombas, se pierde la capacidad de asombro”. El marino en jefe se refiere a la normalización de la violencia.

Lo cierto es que contrario a lo que mucha gente cree, las y los mexicanos normalizamos la violencia como método de supervivencia, no como acto de desinterés. La memoria humana es resultado de una función cerebral compleja. Los estudios sobre neuroquímica de los recuerdos muestran que la adrenalina, esa sustancia producida por las glándulas suprarrenales durante situaciones de miedo, estrés o terror, facilita la retención de la información fina en el cerebro. Por eso cuando la gente ha vivido experiencias en que su cuerpo ha producido grandes cantidades de adrenalina para alertar al organismo a salir del peligro, recuerda cada detalle.

Sin embargo, y para allá vamos sobre el tema de México, cuando una persona es maltratada de forma reiterada, cuando recibe mensajes de que su integridad o la de los suyos está en peligro constante, desarrolla un estado crónico de aprensión, y la secreción de adrenalina se reduce de tal forma que el cerebro almacena cada vez menos información traumática, es decir produce menos huellas de los sucesos violentos. Como resultado, la negación, o de plano el olvido de la experiencia traumática resulta más fácil.

Lo cierto es que a perder la memoria traumática colectiva nos ayudan todos los días los funcionarios corruptos, de la mano de los delincuentes. Ayuda José Luis Soberanes al defenderse de Human Rights Watch argumentando que no leyeron sus informes oficiales e infiriendo que las víctimas le dieron mala información al organismo internacional. Lo hace el procurador general, Eduardo Medina Mora, cuando responde las cartas de Amnistía Internacional diciendo que las violaciones de mujeres de Atenco o los feminicidios en Chihuahua no son como las víctimas dicen. Lo hace Gobernación al coadyuvar al encarcelamiento con penas dignas de terroristas iraquíes a los líderes de la APPO en Oaxaca y al fortalecer la tiranía de Ulises Ruiz. Lo hacen el Vaticano, el gobierno de Jalisco y la Suprema Corte al negarles a las y los niños violados su derecho a tener voz.

Cuando una sociedad se encuentra en indefensión ante la violencia, la angustia se convierte en temor e impotencia. De allí al sometimiento silencioso el paso es uno. Ante la corrupción e impunidad mexicana, al sentirse impotentes ante los agresores, al recibir el mensaje del Estado de que cualquier forma de resistencia y rebelión es inútil, poco a poco, sin darse cuenta, la sociedad se entrega, se rinde, y elige olvidar para evadirse emocionalmente de la realidad. Ojalá que Saynez se equivoque, que México nunca se acostumbre a los bombazos, que no deje de rebelarse ante gobernadores tiranos y ombudsmans de Derechos Humanos aliados al poder. Esperemos que las y los mexicanos jamás perdamos el impulso para defender nuestros derechos.

www.lydiacacho.net

4 Respuestas a “Acostumbrarse a las bombas”

  1. servidora pública dice:

    :sad:Estimada Lidia Cacho:
    En Puebla enfrentamos la cara de la vergüenza pues una vez más se ha demostrado que prevalece aquí la >Ley del Mas Fuerte> lo anterior como consecuencia de que una vez más la Procuradora de Justicia se encuentra envuelta en un escándalo de violación de los Derechos HUmanos y Tortura.
    NO es de seorprendernos tan reprochable conducta, pues lamentablemente dicho proceder siempre lo ha avalado el GObernador del Estado y tan funesto sujero MARIO MARIN TORRES.
    Sin embargo, las cosas tienen un límite y sólo por USTED las puede conocer la ciudadanía poblana, pues no es prsible premiar ni mucho menos dar la cúspide de la administración de Justicia a quien ha violado incesantemente los derechos humanos tanto de usted como de la gente que vive en Puebla.
    Estas líneas las muestro como una incesante avidez de mejoramiento no tan solo para los poblanos si no para todo México, pues no se puede permitir que gente tan nefasta y de la calaña que permitió la violación de supersona y sus derechos pueda acceder a ocupar el máximo púesto en la administración de Justicia Estatal.
    Me refiero claro está a la pobre imagen y peor abogada que lo es quien fue nombrada Juez por los amoríos extramaritales de que siempre hizo gala que lo es la dizque abogada ROSA CELIA PEREZ GONZALEZ, la cual de todos es conocidola provó de su libertad por el poderió que siempre quizo manifestar el hoy Gobernador de Puebla.
    De anunciarle es que la intención de tan depravante sujeto es pagarle la factura que tenia, la cual quiere hacerla efectiva este JUEVES 21 DE FEBRERO DE 2008otorgándole la MAGISTRATURA EN UNA DE LAS SALAS DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE PUEBLA.
    El premio a otorgar es consecuencia de un simpre pago facturas en el cual quien dice llamarse JUEZA, publicamente ha expuesto “que la vida a todos pone en su lugar” y que el de usted fue la cárcel y la deshonra y para ella el agradecimiento efectuado por el GObernador a través del pago de los servicios realizados por la aberración jurídica de privarla de su libertad.-
    En Puebla no merecemos la burla del GObernador ni de sus secuaces y es justo que usted conozca que la afectación a su persona se piensa coronar por el propio GObernador con el pago de una factura, la cual tiene el nombre de ROSA CELIA PEREZ GONZALEZ y que está dirigida en su contra.
    Tanto Usted como las mujeres y todos los poblanos, no nos podemos permitir esta infamia.

  2. Fernando dice:

    Sabian ustedes que, Alicia Pérez Duarte, nos revela motivos por los cuales renunció a la fiscalía para delitos contra mujeres

    Alicia Pérez Duarte: desde la PGR y la Corte se protegió a pederastas
    Medina Mora ordenó que no se encausara a judiciales que torturaron a Lydia Cacho, afirma

    Expresa su “decepción” por la actitud de la ministra Olga Sánchez Cordero ante el caso

    Alfredo Méndez

    Alicia Elena Pérez Duarte, ex fiscal de delitos contra mujeres de la Procuraduría General de la República (PGR), confirmó que su ex jefe Eduardo Medina Mora le ordenó, a finales de 2007, que detuviera la consignación de cinco policías judiciales que presuntamente torturaron a la periodista Lydia Cacho Ribeiro durante su detención en Cancún, Quintana Roo, y en su traslado a un penal en la ciudad de Puebla.

    “El señor procurador Eduardo Medina Mora me dijo expresamente que me esperara (en referencia a que no ejercitara la acción penal), y en la espera, de pronto me quitaron el asunto (de la denuncia de Lydia Cacho) para mandárselo al fiscal para delitos contra periodistas”.

    http://www.jornada.unam.mx/2008/02/24/index.php?section=politica&article=004n1pol

  3. Álvaro Albarrán González dice:

    Estimada Lydia Cacho:

    Acabo de terminar de leer su libro, memorias de una infamia, y realmente es espeluznante la forma en la que actúa la banda de delincuentes bien organizada que nos mal gobierna. Le reitero mi admiración y respeto por su valor y cuente conmigo para lo que pueda hacerse.

  4. José Cruz Pérez Rucobo dice:

    Muy interesante su artículo. la ley gestapo. vamos como los cangrejos… para atrás. son medidas muy propias de un gobierno totalitario. aprovecho este espacio para declararle mi profunda admiración por su valentia y verticalidad., no deje que esos malditos la derroten cuenta ud. con el apoyo de la gente bien nacida de este país. saludos desde NCG Chih.

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