HOMOFOBIA ¿Por qué tanto miedo?

12 febrero, 2010 por ricardo Publicado en Noticias | 7 Comentarios »

POR: MARTA LAMAS

Muchos temores y aprehensiones rodean la cuestión de la crianza infantil a cargo de lesbianas y gays. Parte sustantiva del rechazo a que personas homosexuales adopten criaturas responde a una ignorancia generalizada sobre los efectos de la orientación sexual de los adultos sobre los niños. Desde un discurso fundamentado en la biología reproductiva, los conservadores aducen que, puesto que dos hombres o dos mujeres no pueden producir hijos entre ellos, no deberían tener derecho a criarlos. Si la “naturaleza” no les permite procrear juntos, ¿por qué aceptar socialmente que adopten? Lo tramposo del recurso retórico sobre “la naturaleza” es que sólo se utiliza para poner objeciones a nuevos arreglos sociales y no para otro tipo de avances humanos. Un caso: si la “naturaleza” no nos dio alas, ¿por qué entonces volar en aviones? Hay mil ejemplos más que muestran cómo los seres humanos rebasamos las limitaciones que “la naturaleza” nos impone y creamos socialmente nuevas condiciones de vida.

Una de las preocupaciones más reiteradas en relación con la adopción por gays es la duda sobre el eventual daño psicológico que las criaturas podrían sufrir si se crían en hogares homoparentales. “Nadie es producto de dos hombres o de dos mujeres. Si se permite la adopción por parejas homosexuales, esas criaturas tendrán dos padres o dos madres”. Está más que probado que no provoca daños crecer entre mujeres (madre, abuela, tías) o entre hombres, lo que es menos frecuente. ¿Por qué en este caso sí lo haría? ¿Por el “mal ejemplo” de la homosexualidad? Creer que la orientación sexual de quienes crían niños es un requisito básico para la salud mental de éstos es eludir, muy convenientemente, el hecho innegable de que son justamente familias heterosexuales las que han estado produciendo psicóticos y personas con todo tipo de conductas delincuenciales. Además está comprobado que la proclividad a la homosexualidad se da en familias de padres y madres heterosexuales, lo cual tira al suelo el argumento de que la combinación de los sexos de los progenitores determina el desarrollo afectivo de sus hijos. Y según el psicoanálisis, ni el sexo ni la orientación sexual de los padres garantizan una réplica en las elecciones erótico-amorosas de los hijos.
Terapeutas que tienen una práctica clínica con familias homoparentales aseguran que no se requiere la presencia de los dos sexos en el hogar para que la infancia crezca bien. Lo imprescindible es proteger a los niños de la violencia, el maltrato psicológico y el descuido parentales, conductas que no dependen de la orientación sexual de los padres/madres. Por eso, más que intentar preservar el modelo de familia tradicional como paradigma del bienestar infantil, habría que entender qué requieren las criaturas para desarrollarse adecuadamente. La oposición a que los gays adopten sugiere, de manera errónea, que la orientación sexual es una característica decisiva del ejercicio parental. Sin embargo es mucho más importante tener una madre tranquila que una angustiada, un padre cariñoso que uno violento, independientemente de sus prácticas sexuales.
Las familias homoparentales existen hace tiempo y ya han sido estudiadas con el objetivo de ver si las lesbianas y gays que crían infantes los exponen a peligros y daños mayores que los que podrían enfrentar si fueran criados por heterosexuales. Las investigaciones sobre homoparentalidad hablan de ambientes familiares menos violentos y con una división más igualitaria del trabajo doméstico y la crianza. Claro que estos resultados alentadores son discutidos por investigadores anti-gay, que afirman tener pruebas contrarias. Al revisar dichos estudios, aparecen problemas y conflictos debidos a la estigmatización de la homosexualidad. O sea, los “daños” no se derivan de la orientación sexual de los padres/madres, sino de la homofobia social y de las dificultades que produce. Es necesario contar con investigaciones no ideologizadas para conocer más certeramente qué ocurre con el cuidado infantil dentro de las familias, y no sólo en las homoparentales, sino también en las tradicionales.
Gran parte de las madres lesbianas y los padres gays han procreado en matrimonios “tradicionales”, tratando de evitar así las consecuencias sociales de la homofobia. Pero como la homosexualidad empieza a tener más aceptación social, cada vez menos personas homosexuales se casan con heterosexuales para cubrir las apariencias. Por eso también es que surge la demanda de la adopción.
Antes de obstaculizar esta medida antidiscriminatoria, sería provechoso abrir un debate público sobre las condiciones necesarias para realizar una buena adopción. El primer punto podría consistir en ver cómo se garantiza que todos los niños adoptados estén realmente protegidos de la violencia y el maltrato emocional, de los prejuicios y la ignorancia, independientemente de si viven en familias heteroparentales u homoparentales. Eso sí, algo indispensable para poder debatir con una cierta racionalidad en el contexto homofóbico en México sería escuchar a quienes tienen conocimientos sobre el desarrollo infantil y el psiquismo humano. Tal vez así se podrán desmontar algunos prejuicios.

7 Respuestas a “HOMOFOBIA ¿Por qué tanto miedo?”

  1. Realmente, el único argumento que puede esgrimir una persona en contra del matrimonio gay / homoparentalidad es precisamente el rechazo de la mayoría social.

    La función del Estado, radica en fomentar el respeto por la diversidad erótico-afectiva; y a nosotros mismos, como sociedad, a entender que no tiene nada de malo. Como gay, yo creo que mi deber consiste en desalentar el estereotipo clásico de individuo “fosforescente”. En realidad, me juego la cabellera a que la vasta mayoría de los gays/lesbianas pasamos completamente desapercibidos: Como dice el dicho “caras vemos…” Jajaja.

    Saludos, abrazos y besos desde Puebla 😉

    –Arminius, Abogado de la Locura

  2. Fernando Cárdenas dice:

    Es tanto el miedo porque aún no sabemos que hacer con lo que es diferente. El argumento de la naturaleza es totalmente absurdo desde el momento en que caemos en la cuenta de que la familia tampoco es natural, sino un elemento artificial creado dentro otro que también es artificial (la sociedad). Familia como tal no existe en la naturaleza (aunque sí el institno materno), sino únicamente dentro de la sociedad humana. Y siendo la familia un elemento artificial del hombre, ¿no sería logico que sufriera cambios conforme fuera cambiando la sociedad? Hay muchos tipo de familias, y una homoparental no es más que un nuevo estilo de vida que debemos aceptar.l
    Hasta cierto punto debo reconocer que es comprensible el temor de muchas personas respecto a la adopción homosexual. Siendo yo homosexual también, he vivido muy de cerca muchos de los aspectos de la vida homosexual que son preocupantes y muchas veces nada agradables. Existen muchos pedófilos, pervertidos, maniáticos, gente con trastornos muy serios. Hay mucha infidelidad, mucho sexo y poco amor, hay mucha drogadicción y libertinaje. Hay hipocresías, dobles caras,hay prostutiución. Hay muchas cosas malas, pero me pregunto, ¿acaso no existen las mismas cosas en el mundo heterosexual? ¿Por qué entonces son más remarcadas para toda la comunidad gay que para la sociedad en general? ¿Por qué se preocupan más y se dan golpes de pecho por el riesgo latente, pero no de facto, de que un hombre homosexual abuse de su hijo varón, de lo que hacen cuando un padre alcohólico viola, y aquí sí de facto, repetidamente a su hija y tiene hijos con la misma? El estigma gay es algo que nos cuesta quitarnos de encima.
    Habrá cosas malas en la comunidad gay, pero no es la regla o no tiene porque exisitr en la mayoría de la gente. Es simplemente que pagamos los demás por los pecados de unos pocos, y debemos cargar con un estigma del que mucho carecemos. La moral y buena educación no tienen porque ir ligados a la orientación sexual, y así he conocido personas homosexuales muchos más morales, éticas y con mejores sentimientos que muchos heterosexuales.
    Además es cierto, el argumento de que la crianza a cargo de una pareja homosexual pervertirá al niño no tiene ninguna base sólida. Si así fuera, entonces no habría gente homosexual, porque todos vendríamos parejas heterosexuales que nos enseñarían a ser tal como ellos. Si debemos de actuar según al modelo de casa, yo en este entonces tendría novia en lugar de novio, pero no es así. Lo que uno aprende de casa es la moral, la educación, el civismo y las buenas costumbres, no una orientación sexual (ni siquiera política o religiosa, pero eso es otro tema).Y debo hasta este punto reconocer y agradecer la educación que me han dado mis padres, la cual es la que me ha hecho salir adelante sin importar la orientación sexual que tenga. ¿Acaso no es posible que una pareja homosexual, con buena moral y valores, con amor entre ellos y hacia su hijo, de buenas costumbres, pueda hacer una mejor labor criando que una pareja heterosexual donde el padre sea alcoólico, drogadicto, mujeriego, golpeador, o donde la madre descuide a los hijos, se prostituya, o decida abandonarlos? Prefiero mil veces dos padres o dos madres que me amen, que uno de cada uno pero que no me den el amor y cuidado necesarios.
    El gobiernos debe olvidar de momento estos temas. Hay situaciones mucho más importantes qué atender que estarse preocupando de si los gay se pueden casar y/o adoptar. Primero combatamos la inseguridad, la falta de educación, la pobreza, la falta de empleos, el narcotráfico, la falta de difusión cultural, la falta de educación política, hagamos crecer las empresas nacionales, fomentemos el desarrollo económico y social, protejamos el medio ambiente y rescatemos las zonas naturales. Primero encarguémonos de aquello que es realmente importante y que nos permitirá sobrevivir como sociedad, nación y raza humana en un futuro. Una vez resueltos los asuntos en la base de la pirámide, podremos pasar a cosas menos relevantes y más sutiles, como decidir acerca de adopción y matrimonio gay, aborto, eutanasia, legalización de drogas, etc.Vivamos nuestras vidas y dejemos que los demás vivan las suyas. Al final, no nos toca a nosotros (o a los legisladores) juzgar a los demás.

  3. Nallely dice:

    este artículo me parece engañoso. yo no tengo nada en contra de la homosexualidad. de hecho mis dos mejores amigos son homosexuales y los quiero muchísimo. pero tampoco me hubiera gustado ser criada por una pareja homosexual, porque observando a todos los homosexuales que he conocido, incluyendo a mis dos mejores amigos, he notado que muchas de sus acciones son consecuencia de que no se aceptan a sí mismos, necesitan constantemente que les infundan seguridad. Por eso se acuestan con cualquiera exponiéndose a enfermedades; o si tienen algun puesto de mayor jerarquía lo usan de manera autoritaria y a veces discriminatoria, lo sé porque me he visto beneficiada cuando mi amigo reparte tareas en el trabajo y le da la mayor parte a quienes le caen mal; se enojan con facilidad si no estás de acuerdo con sus opiniones y te retiran la palabra. He notado que la sociedad acepta sus preferencias sexuales cada vez más, pero creo que son ellos quienes no terminan por aceptarse. No todos, pero sí muchos. y eso debería tomarse en cuenta a la hora de hablar sobre darles niños a su cuidado. Espero no ofender a nadie es sólo mi opinión.

  4. Mel dice:

    Hola Lydia, muy buen artículo. Estoy de acuerdo con tu propuesta de debatir y “escuchar a quienes tienen conocimientos sobre el desarrollo infantil y el psiquismo humano” para desandar algunos prejuicios, sin embargo también considero que es de mucha ayuda utilizar el “sentido común” para desarticularlos.

    En verdad creo que, lamentablemente y gracias a estos prejuicios, es necesario hablar de sexualidad antes de debatir si está bien o no que personas de un mismo sexo adopten niños para la crianza. Es decir, vemos cómo los argumentos a favor o en contra de esta Ley se esgrimen sobre temas más amplios, ya no relativos al punto CENTRAL que nos invita a reflexionar sobre la INFANCIA, sino sobre la inclinación sexual de los adultos que adoptan.

    Esta es una terrible evidencia del sexismo que prevalece en nuestros días (consecuencias del tabú). Cómo muchas cosas se ven atravesadas por esta mirada y, peor aún, cómo surgen problemáticas que derivan de ella (conflictos de género, discriminación sexual, abuso sexual, acoso sexual, comercio sexual). ¿Está claro que nada de esto es natural?.

    En relación a la sexualidad entonces, el sentido común nos otorga un punto de inflexión en el debate sobre lo natural y lo cultural, no perder tiempo en estas cuestiones que obedecen a viejas disputas epistemológicas de la ciencia, y que por suerte se están superando de a poco, pero cuyo remanente es el principal responsable de estos “prejuicios” sociales (sumado claro está, al dogma religioso que encontró su mayor sostén en el naturalismo científico luego de que fracasara “el principio de autoridad” que antiguamente les otorgaba un lugar de poder en la construcción del saber).

    Sin demasiadas vueltas el sentido común nos permite advertir que el “hecho sexual” deja de ser natural desde el momento en que se inscriben prohibiciones y castigos en torno al mismo. La Ley es una construcción humana, como lo son los mitos y las religiones, y tienen como función manipular la realidad exterior para tener un dominio sobre ella. El humano hace esto desde que tiene uso de razón (homo faber, homo sapiens, homo demens). Sin embargo no desde siempre ocurrió esto con la sexualidad.

    Freud ha sabido explicar genialmente la manera en que estas “construcciones” actúan sobre la naturaleza humana (naturalmente permeable en cuanto a la psiquis). La totalidad de su teoría sobre la conformación del aparato psíquico se sostiene en la sexualidad, pero no por casualidad o porque haya sido un sexópata (como se supo y se sabe decir), sino porque sus estudios surgen en respuesta a la patología neurótica de las mujeres de la época (signadas por la represión).
    Cave destacar que para esta teoría (postulada en 1900) la homosexualidad no es una patología, lo patológico emerge cuando la represión actúa sobre ella y desencadena síntomas (entre ellos la neurosis obsesiva) así se trate de personas homosexuales, heterosexuales o bisexuales (esta última considerada una “disposición” natural y primigenia de la sexualidad humana).

    De modo que la sexualidad, como la ENTENDEMOS hoy día, dentro de sus parámetros heterosexuales, homosexuales, bisexuales son el producto de la construcción histórica – política (religiosa) – y del saber científico. El paradigma (la concepción) va mutando según se avanza en estos aspectos, pero las prácticas y disposiciones (heterosexuales, homosexuales, bisexuales) siempre existieron y existirán (atravesadas por el concepto) pero en un proceso “inevitable” que las hace, en parte, independientes.

    Ahora, el modo en que se desplieguen (se cristalicen) estas cuestiones en torno a lo social, obedece al cambio de paradigma planteado, a la “permisividad” de que ciertas cosas ocurran en el plano social; no así en el ámbito privado ya que, por ley también, se ve resguardado de la intromisión de estas normas, en este ámbito es uno mismo quien habilita o des habilita las prácticas sexuales y las orientaciones de las mismas.

    En este sentido, dirimiendo el tema entre espacio privado / individual y espacio público / social, entre leyes normativas de la sociedad y sujetos independientes vallados por estas normas, insisto; ¿quién puede hablar de naturaleza?.

    Si podemos reconocer la dimensión cultural que tiene el hecho sexual, podemos entonces pasar a discutir las condiciones necesarias para el desarrollo de una infancia saludable. Reconoceremos pues, que se trata de cuestiones que nada tienen que ver con el sexo de quienes cumplen la función paterna y materna; ya que se trata de FUNCIONES (construcción cultural) y no de prácticas sexuales.

    Cualquiera que vierta una opinión sobre este asunto, haciendo hincapié en la sexualidad de los padres, no sólo estará eludiendo el tema central y eternamente postergado, como lo son los temas de minoridad e infancia, sino que también estará instalando una mirada difusa e imprudentemente sexual.

    Ok, no caven dudas de que para realizar la tarea reproductiva hacen falta óvulos y espermatozoides, que si esta tarea se lleva a cavo a través del coito, debe participar un hombre y una mujer (no se concibe a través del espíritu santo). ¿Pero hablamos de tarea reproductiva o hablamos de crianza?.

    Es importante no mezclar estas dos cuestiones porque una tiene que ver con el acto sexual y la otra NO (no se crían hijos con espermatozoides y óvulos, como tampoco se crían con actos sexuales). Utilizar este argumento de la naturaleza reproductiva me resulta obsceno.

    Si hablamos de funciones paterna y materna (así se trate de personas con inclinaciones heterosexuales, homosexuales o bisexuales), entonces hablaremos de: responsabilidad, afecto, compromiso, contención, cuidados, garantías de salud, educación y esparcimiento (juegos).

    Y si hablamos de todo eso…. ya no me interesa saber con quién tiene sexo la/s personas a cargo del niño, me interesa saber si lo logran o no. Es una cuestión de sentido común.

    Un saludo a todos

  5. luis enrique dice:

    exelente nota me da una idea mas profunda del tema
    para saber de lo qe realmente se habla
    por qe en la vida diaria todos solemos hablar
    como si en verdad supieramos acerca del tema…

  6. israel dice:

    bueno yo siendo una persona homosexual y viviendo como una en esta sociedad, creo que aun no esta lista para ver, comprender, y/o aceptar a las familias homoparentales.
    Lo primero aquí a considerar no deberíamos ser nosotros si no al niño que se quiere adoptar, por que si para nosotros nos ha y nos sigue siendo una gran carga sobrellevar toda la intolerancia y discriminación de este país. Imaginen lo que podrían llegar a sufrir los niños que adoptemos, en primera los otros niños de su misma edad ni siquiera querrían acercárseles por que sus padres piensan que el niño al tener padres homosexuales este por ende debe de ser homosexual y al ser tan ignorantes creen que la homosexualidad se contagiara a sus hijos y eso créanme si les va a causar un gran trauma psicológico y crecerá odiando a sus padres por que lo único que le han traído es desilusión a sus vidas y la verdad eso duele por que yo si me veo en un futuro con hijos pero no quisiera causarles tanto pesar a sus vidas y por eso me opongo a la adopción al menos en este pais. ya que no quiero ver que mis hijos pasen los mismos traumas que pase y estoy pasando.
    nuestra sociedad no esta en lo absoluto lista para tolerar a sus semejantes.
    bueno esa es mi humilde opinión

  7. ivan rivera dice:

    muchos de los prejuicios y tabues de esta hipocrita sociedad son consecuencia de las distorsionadoras religiones … saludos a Lidia Cacho

Deja un comentario

Libros

Twitter