La batalla invisible

10 marzo, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro Publicado en PLAN B | 7 Comentarios »

Publicado en El Universal y otros 10 diarios el lunes 10 de marzo, 2008
Recibo flores con un mensaje “felicidades en tu día, por ser mujer.” Imagino que deben revolcarse en su tumba las socialistas norteamericanas y las rusas que desde 1808 hicieron del 8 de marzo el día de la mujer trabajadora. Dieron la vida por mejores salarios, por el derecho a la ciudadanía y al voto, por la igualdad legal.
La batalla de las mujeres por la equidad es ardua porque el sexismo imbricado en las leyes y la cultura parece invisible, y los grupos conservadores se han encargado de hacerlo, además de invisible, confuso. Está escrito en la constitución que México nació, políticamente, como un país de hombres, para hombres. Donde las mujeres no tenían derecho ni sobre su cuerpo ni sobre su libertad. No existen las ciudadanas, y eso no es ni casual ni único en la historia de la humanidad.

Cuando las y los negros en Estados Unidos se rebelaron contra la esclavitud se enfrentaron a un serio problema; en la constitución no aparecía la palabra esclavo, o esclavitud. En la realidad se les compraba, vendía y explotaba. Los gobernantes conservadores y racistas perpetuaron su visión del mundo en las leyes. En la Constitución las personas eran blancas, no hacía falta la aclaración. El gobierno norteamericano se autodenominó la tierra de la “libertad y el progreso”, así que en 1791 se escribió la famosa Carta de los derechos ciudadanos (Bill of Rights). En la cual tampoco aparece la esclavitud. La quinta enmienda garantiza que “ninguna persona puede ser privada de su libertad o de su propiedad sin un proceso de ley”. Culturalmente las y los negros eran propiedad, así que estaban excluidos de esa enmienda, hasta 1865.

La retórica de las constituciones envía un falso mensaje sobre la igualdad de derechos, mientras la sociedad perpetúa los valores de los más fuertes. En el caso de la discriminación racial, se necesitó una rebelión social que luego dio vida a una Rosa Parks, a Martin Luther King o a Malcom X. Pero los nombres de las heroínas de los derechos de la mujer no han sido reclamados como un logro de la sociedad, sino de las mujeres. Eso debería de resultar extraño, incluso para las y los historiadores.

Al igual que la norteamericana, la constitución mexicana dice que todos somos iguales ante la ley, pero la palabra mujer no aparece. Ni era permitido el voto o el acceso a la educación. El sexismo está implícito en su ausencia. Desde que las sufragistas yucatecas se rebelaron contra estos hechos, hasta nuestros días, muchos políticos, constitucionalistas, ministros de la Suprema Corte y abogados que tienen una visión sexista del mundo, aseguran que no hace falta mencionar a las mujeres para que existan, que al decir hombre, se dice también mujer. Pero en realidad hace falta conocer los orígenes de la universalización de lo masculino para explicar el mundo. La frase de un monje benedictino del Siglo XIX lo dice “Cuando se dice hombre, se dice hijo de Dios. Cuando se dice mujer se dice madre y cierva del señor”. La utilización del masculino universal tiene sus bases en la falsa creencia histórica de la superioridad del hombre sobre la mujer.
Ciento cuarenta y tres años después de que fue abolida la esclavitud, grupos ultra conservadores insertados en el sistema político americano, siguen reivindicando la supremacía de blancos sobre negros y cualquier otra raza. En México el machismo fustiga cada 15 segundos a una mujer que quiere ser libre.

Trivializar un movimiento social es debilitarlo. Nunca se ha visto que los políticos organicen desayunos con flores y globos rosas para celebrar el aniversario de la toma de la alhóndiga de granaditas, o la guerra de castas. Reivindicar el contenido social, político e histórico del 8 de marzo, es la mejor forma de visibilizar la lucha social por la equidad, lucha que beneficia a toda la sociedad, y que apenas lleva cien años. www.lydiacacho.net

7 Respuestas a “La batalla invisible”

  1. coyote dice:

    Disculpen si mi comentario no tiene que ver con esta columna, pero si esta relacionado con la labor de esta gran mexicana (Lydia Cacho). Escuché en las noticias que el gobernador de New York podría renunciar a su cargo por estar identificado como cliente en un burdel carísimo. Me creo nacionalista y no podría vivir fuera de mi país, pero me dio envidia como algo que podría ser banal (su gusto por prostitutas caras) sea sufuciente para pedir su destitución, eso en todo caso es asunto de su esposa y el , si el señor tiene potencial de mas para su ejercer su función reproductiva mientras las partes involucradas estén de acuerdo es problema de su confesor, su mujer y él. En México en cambio tenemos al gober precioso -protector y usufructuario de la pedarestía- tan campante y en el colmo del cinismo exigir disculpas a quién le descubre sus cochinadas (la Señora Lydia Cacho). Vivo en la frontera y tenemos un mal dicho, cuanto cuesta educar a un mexicano? 3 pesos es la respuesta, es el cobro de peaje para cruzar al vecino país, ya que al cruzar a EEUU nos comportamos según sus reglas, y al regresar a nuestro país nos quitamos el cinturón de seguridad, pasamos al bebé al asiento delantero y vamos al primer expendio de cerveza a comprar un “seis” para el camino.Lo único que nos hace distintos a los gringos es su respeto a las leyes y la exigencia de que todos los demás las cumplan; en otro país un pederasta como mario marín ya habría sido separado de su cargo y enjuiciado por los delitos cometidos, en el nuestro se persigue a quién denuncia esas perversiones. Para cambiar este México nuestro no solo debemos cumplir las leyes (esa es la mitad del trabajo)debemos exigir que TODOS las cumplan, que los sagahún, los amlo, los fernandez noroña (esa bestia debía ir aparte), los preciosos, y las ratas como montiel se sujeten a las leyes y, no hagan uso de ellas para beneficiarse, cuando respetemos y exijamos respeto a las leyes, este país sera el que queremos dejar a nuestro hijos.

  2. Alicia Leal dice:

    Felicidades Lydia! ya estoy yo pasando tus artículos a mis contactos. Muy buenos, ojetivos y didácticos.

    Un abrazo

  3. Martha Rojas dice:

    Lo que coyote dice es cierto… Los mexicanos nos traformamos tan pronto nos recuperamos de aquello que nos afecta cuando estamos lejos de la patria, que es el respeto por las leyes… creo que los males de México radica en las bacterias que nos infectan el espíritu, es decir, el problema viene desde muy dentro.
    Es hora que la sociedad respona y que pongamos un dique a los “preciosos” y a los viles que ensombrecen la verdad.

  4. Sergio A. Sánchez G. dice:

    Lydia ayer estuve en la presentacion de tu libro en la Universidad del Caribe y me lleve la sorpresa de mi vida. Eres la mejor persona que he conocido en mi vida, lo que haces y con la intensidad que lo haces, es digno de un heroe (que aclaraste que no lo eres, claro!)pero eres una heroe moderna. Solo te quiero decir que me sumo a la larga lista de admiradores que tienes y de personas que estamos cansados de tanta porqueria en nuestro Pais.

    Lydia cual es la via para cambiar el sistema tan corrupto que tenemos?. Los que se ostentan como lideres ciudadanos, la mayoria son personas falsas que en lo ultimo que piensan es en el pueblo.

    Con denunciar cambiaramos el sistema?..como? si con los que acudimos a denunciar..son parte del mismo sistema..que nos esta dañando. Es necesario denunciar pero a niveles internacionales supongo!

    Lydia un abrazo! y lo mejor del mundo para ti!!

    Sergio A. Sánchez G.
    Lic. en Sociologia
    32 Años
    Universidad Autonoma Metropolitana -Azc.

  5. Isabel dice:

    Desde hace ya varios años, cada 8 de marzo pido a mis alumnos de secundaria que investiguen las raíces del Día Internacional de la Mujer, y cuando alguno trata de compararlo con el día de las madres, le digo que ese es el día en el que las cabecitas blancas son tratadas como objeto de consumo, porque el día de la mujer es realmente el día en el que recordamos que somos algo más que esposas, mamás, caras maquilladas, etc. Somos seres que a lo largo de la historia de la humanidad luchamos y pensamos. Las mujeres que han perdido la vida en esta lucha, como aquellas que murieron quemadas en su fabrica por haber intentado ir a manifestarse, esas son la base de lo que debemos recordadr ese día. Por favor, tenemos que evitar que los reyes del consumismo vuelvan este día como uno más para comprar, comprar y comprar.

  6. Yaotl dice:

    El cambio de la mujer pasa por creérselo ella primero. La mujer tiene que abjurar del machismo que vive en casa y con el cual educa a sus hijos e hijas. Solo así será imposible la existencia de comerciales misóginos como el de Tecate o series estúpidas como las de Sony.

    Otra pregunta: ¿para que ver TV? ¡mejor, leamos!

  7. Ferdinand dice:

    No dudo que la sra. olabuenaga sea una miserable con una vida miserable. Finalmente, ella es una victima también.

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