Lydia Cacho “me mordió el corazón”

08 enero, 2007 por Lydia Cacho Ribeiro Publicado en Textos de otr@s autor@s | Sin comentarios »

Por Silvia Núñez Esquer/ corresponsal Culiacán de Cimac

Un lugar común es decir “las cosas siempre pasan por algo”, incluso en el nuevo libro de la periodista Lydia Cacho se menciona. En realidad la frase no quiere decir otra cosa que: a todo evento corresponde una consecuencia. Recién se retrasó dos horas un vuelo que debía tomar por lo que hice lo que muchas personas hacemos: me dirigí a comprar un libro en el mismo aeropuerto, y me senté a esperar el anuncio de salida. Después me di cuenta que el avión se atrasó, para darme oportunidad de comprar y leer el libro. Al menos así lo interpreté.

Los 120 minutos alcanzaron para que el libro por el que me decidí, Muérdele el Corazón de Lydia Cacho, me sacudiera no sólo el corazón sino la conciencia. Fue tal el interés que me despertó, que casi terminaba el texto cuando tuve que subir al avión que se convirtió en mi sala de lectura hasta que llegué a mi destino.

No puedo definir con precisión qué es lo más importante de esta novela, antes de concluir la segunda página caí rendida por el sentimiento de solidaridad. El asombro del principio, el miedo y a la vez la necesidad de identificarme con la mujer contagiada de VIH, saltó de inmediato y se me metió en el corazón.

El amor que nace por la protagonista y las ganas de protegerla y gritarle que estamos con ella, no se hacen esperar.

La obra nos enseña también el lazo indisoluble que existe entre las mujeres cuando de vulnerabilidad se trata. Los mitos caen durante la lectura. Uno de ellos es el de las amistades que se acaban ante la adversidad, pues la fortaleza por la unión de amigas sale a relucir en estas líneas.

La sabiduría de las mujeres maduras al servicio de las hijas, sean o no biológicas, es otro de los ejes de la historia. La cruda realidad revelada de golpe, implacable como un cubetazo de agua fría en invierno, nos hace comprender el permiso que deberíamos tener todas las mujeres para no perdonar.

La obligación que nos han enseñado siempre de poner la otra mejilla, se ve cuestionada por el coraje, casi la rabia de la protagonista, contra el responsable del contagio.

Muérdele el Corazón es una novela desgarradora, por lo cercana que puede estar de nosotras la vivencia. Admirable testimonio trabajado literariamente por Lydia Cacho, debería ser lectura obligada para todos los hombres que tengan cerca de una mujer que aseguren amar.
Indispensable para todas las mujeres que todavía no se deciden a pedirle y hasta exigirle a su pareja o parejas que se protejan sexualmente con el condón.
Aunque parezca historia de ficción, dado lo bien documentada sobre la enfermedad, tendrían que leerla y discutirla quienes atienden o trabajan en la prevención de VIH sida. Todas y todos aquellos que diario deben estar cerca de quienes han adquirido el contagio, deberían tomarlo como su lectura de cabecera si quisieran penetrar en el alma de la enferma o enfermo.

Así tendrían una idea de la nueva valoración y estima que tienen por la vida y podrían cambiar su sensibilidad al atenderlos.

Cuánto enseñaría esta lectura a maestras y maestros, directores de escuela y madres y padres de familia sobre la urgencia que casi se convierte en emergencia de impartir educación sexual desde nivel preescolar.

Muérdele el Corazón es algo así como un manual que uno va concluyendo durante el avance de su lectura. Cualquiera puede ser el destinatario, quien quiera puede ser el que lo aplique.

Al final termina una con lágrimas en los ojos o en el espíritu. Pero también concluye con una fortaleza para decidir no permitir que a ninguna otra mujer le suceda lo que ocurrió en la novela, empezando por una misma.

Las enseñanzas de este testimonio son invaluables. Mucho más útiles que cualquier folleto de las autoridades de salud. Porque al final una se da cuenta que el contenido es completamente vivencial, no está basado en mera teoría ni en especulaciones.

Está escrito por gente que ha experimentado el dolor del Sida en carne propia. Y por si fuera poco, está trabajado y publicado por una periodista a quien mucho hemos de agradecer que nos acerque la verdad de forma tan respetuosa como siempre lo ha hecho Lydia Cacho.

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