México… ¿país peligroso?

07 septiembre, 2008 por Lydia Cacho Ribeiro Publicado en Artículos, Noticias | 1 Commentario »

Por María Dolores Bolívar
Desde la frontera leemos aterrados acerca de la realidad del México que muchos amamos y que vemos deteriorarse semana a semana. Tiroteos, secuestros, más tiroteos. Los últimos focos rojos se encendieron cuando leí el reporte titulado Libertad de Prensa en México: La sombra de la impunidad y la violencia. Su inicio escueto, llano, obliga a la reflexión:

“México es uno de los países más peligrosos para periodistas en las Américas. En los últimos ocho años, por lo menos 24 periodistas y trabajadores de los medios han sido asesinados, ocho más permanecen desaparecidos y decenas han sido amenazados, intimidados o agredidos en razón de su oficio. La mayoría de las agresiones contra periodistas se encuentra en total impunidad, lo que provoca un estado generalizado de autocensura.”

La pregunta que asalta, a quién lee estas palabras es ¿en dónde empezó y cuándo termina esta pesadilla? Visto en contexto, la pesadilla no es solo la violencia contra periodistas, sino el que la represión, abierta o velada, interfiera con el derecho a la información que debieran tener los ciudadanos. En ese contexto, la violencia contra los periodistas se presenta como la última gota de una realidad en la que otros males –entre males no se debe distinguir si mayores o peores- que aquejan a los mexicanos. Dicho de otro modo, qué horrores saldrían a la luz si la prensa no fuese acallada. A qué horrendas realidades temen quienes ultiman a periodistas.

Y es que parece que el enemigo de los periodistas es elusivo, ubicuo, omnipresente; ataca desde y hacia distintas direcciones. Descubrirlo no es fácil. Observamos atónitos en el pasado el curso que tomó el caso de Lydia Cacho, luego de que la periodista se atreviera a exponer a la cabeza de una red criminal, y nos preguntamos ¿hasta cuándo? Síntoma de males inauditos, la enfermedad del país se resume en esas dos “palabras mayores” impunidad y violencia.

Pero a qué deterioros e ignominias se somete al periodista que 13 organizaciones coincidan en declarar a México “uno de los países más peligrosos” para el oficio. La muerte, en primer lugar; la desaparición; la persecución obvia, serían de por sí condenables. Pero inquietan también, causales de un orden indignante; prácticas cotidianas que acallan, con impunidad, a las ideas y la libre expresión. El reporte aludido asume tres ejes contundentes: impunidad, falta de protección –o indiferencia y desdén de las autoridades por el derecho a la información-, autocensura.

No varía en gravedad el que la muerte o desaparición de un periodista no se investigue, permaneciendo impune, y que del diario muchos en el oficio elijan por supervivencia al silencio. En ambos casos el culpable se agazapa tras un servidor público o son los mismos gobernantes quienes propician ese estado de cosas. El informe aludido nos sitúa en un país donde es segunda naturaleza que funcionarios públicos, con fondos también públicos, dicten línea a los diarios mediante la compra de publicidad. Y no solo sufren los periodistas; se arremete también contra sus familias, sus comunidades. En el reino del miedo el silencio se convierte en la única realidad aceptable. Aunque al observar la historia del país el panorama se vuelve aún más desalentador pues, la pregunta -¡ay Dios!- es como volvimos a esto. Durante un siglo la prensa ha vuelto a ser la enemiga del régimen.

Y aquí las formas de violencia reveladas por la misión internacional que incluye a Reporteros sin fronteras, Artículo 19, International Media Support, Asociación Mundial de Radios Comunitarias, Instituto Internacional para la Seguridad de la Prensa, Open Society Foundation, Comité para la Protección de Periodistas; Federación Internacional de Periodistas, Fundación para la Libertad de Prensa, Fundación Rory Peck Trust, Instituto Internacional de la Prensa, Sociedad Interamericana de Prensa y UNESCO:

• La ausencia de un marco normativo regulador de la publicidad oficial, herramienta para cierto grado de censura que acalla o premia a quienes denuncian los atropellos y fechorías de los gobiernos estatales.

• La ausencia de un marco jurídico en torno a la difamación -25 estados tienen todavía un marco jurídico contrario a los principios internacionales de la libertad de expresión- mecanismo que emplean los gobiernos para encarcelar a periodistas que denuncian los abusos cometidos desde el poder.

• El reino de las agresiones físicas, petardos o tiroteos, acoso verbal, órdenes de aprensión basadas en infracciones de tránsito u otras que no causarían arresto a otras personas.

• Las amenazas personales directas, o a familias, amigos y vecinos de los periodistas (así el caso de las radios comunitarias).

• La intimidación y utilización de la influencia a manera de presión.

• El ostracismo.

• La pérdida del empleo.

Y en el terreno de la impunidad, al margen de lo ya descrito, están los premios; los subsidios disfrazados de publicidad; los susidios directos –casas, autos, viajes a los bien-portados; los regalos e invitaciones en las que se ofrecen servicios o prebendas varias; el dolo y la impunidad que dictan la imposición de fotos en planas compradas; la inserción de notas y declaraciones sin sustento real; los desplegados; la práctica infamante de los boletines de prensa; las advertencias veladas; las sesiones de lineamiento en desayunos y comilonas que le cuestan a la ciudadanía y las “llamadas” conferencias de prensa.

El país nos duele a los de afuera “como si fuera un enfermo en coma, agonizando en una sala de emergencia”. La imagen del enfermo es de mi colega Mario Martín Flores y deja ver un poco de lo que vemos por acá, junto con una inmigración rampante, sintomática que las cosas se agravan. Y lo más preocupante es que nadie haga nada… como no sea por militarizar, establecer “el orden” policial y con él más retenes, más tiroteos, más violencia, más impunidad, más caos.

Una Respuesta a “México… ¿país peligroso?”

  1. LEONARDO ORTIZ LEON dice:

    Mi omentario es a lo mejor tarío, pero estoy muy confundido con el último acontecimiento del 15 de Septiembre en Morelia, ayer me enteré que han detenido a los delincuentes que lanzaron las granadas.-mi confusión. ¿porque no informan quien está al mando de estas personas? ¿actuan por su cuenta? como delincuentes solitarios??, si pertenecen al crien organizado, ¿donde están las cabezas??.— ¿no será posible que estas personas hoy arraigadas sean la punta del hilo para la incvestigación??
    o a lo mejor les tienen miedo y por eso no investigan…ahí dejo mi comentario.– te felicito Lidia, eres muy valiente,porque estás luchando con personas de a deveras malas, poroque son polítios que tienen poder, tienen el dinero de nosotros, porque nosotros aportamos para el sostenimiento del estado, las personas con las que están luchando son muy peligrosos, porque actúan desde el gobierno.

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