ENTRE PERROS

06 diciembre, 2009 por ricardo Publicado en Artículos | Sin comentarios »

Entre perros te veas

Lydia Cacho

Es un reportero joven que durante años ha entrevistando a malos y a no tan malos, investigando las historias que a muchos les parecen de novela. Es uno de los mejores nuevos periodistas del país y por seguir honesto, por no avergonzarse de su éxito y  de sus múltiples premios, en su vida personal ha perdido de todo, amores y amistades; porque en este país para hacer buen periodismo sobre crimen organizado y mantenerse impoluto e incorrupto hay que jugársela y Alejandro Almazán se la ha jugado.

En cinco años tejió las vidas de personajes que descubrieron en el mal una forma de vida. Escribió el mapa de una raza que incrementa su pasión por la violencia, la envidia y el desamor, que deja solos a quienes se atreven, que venera las armas y la guerra, que les canta y les reza a los narcos. Así nació entre perros, la primera novela de Almazán.

Yo, como la mayoría de mexicanas estoy harta de la nota roja, pero me rehúso a ser partícipe del silencio que es el mejor cómplice de la mentira. Por esa misma razón me parece que su primera novela debe ser leída en todas partes, dentro y fuera de México. Entre su méritos está el padrinazgo del  estupendo escritor Elmer Mendoza, quien acompañó al autor en la experiencia de novelar con un cabal manejo del lenguaje, un ritmo  implacable y una impresionante habilidad para detallar las minucias que manifiestan la esencia de la corrupción mexicana en todas sus facetas, particularmente la corrupción del espíritu humano, la de la vida que poco importa, la del dinero que lo es todo, la del poder que  destruye y se crece ante el miedo de los otros.

Hay periodistas amenazados que emigran para salvarse, Alejandro Almazán decidió escribir ficción como catarsis de sus miedos, de sus pérdidas, de su divorcio, de sus angustias por la realidad.

Él narra el mal pero no lo disfruta, lo revela, lo desnuda y nos ayuda a pensar con Entre perros que México necesita reconstruirse de manera celular, vital, individual y sólo entonces podrá haber una transformación colectiva.

Leerlo me recordó que mientras más se intente ocultar la descomposición social, más se nutre el descontento y se contagia la pasión por la aniquilación de las y los otros. Alejandro Almazán es el Roberto Saviano mexicano. En este libro retrata a México tal como es, sin pedir perdón ni permiso y eso lo hace profundamente valioso como literatura, como acto de congruencia de un periodista que tuvo que recurrir a la novela para contar toda la verdad, que lo hizo bien y que ayudará  a propios y extraños a entender la psicología del narco y de una buena parte de la población que abdica cada día de su responsabilidad social y destruye sin medida ante la mirada cómplice o amedrentada de otros. Lealo y usted dirá lo publica Mondadori literatura y se vende en librerías.

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