LA VERDAD SOBRE EL LENGUAJE NO SEXISTA

06 febrero, 2010 por ricardo Publicado en Noticias | 12 Comentarios »

(Respuesta a sus críticos y guía para principiantes)

Lydia Cacho

Cada vez que escribimos un texto que menciona a las mujeres y a las niñas, o que en lugar de utilizar el genérico “los mexicanos” decimos las y los mexicanos. Veintenas de comentaristas –en general  hombres, aunque algunas mujeres también se han quejado-, expresan su molestia asegurando que el decir las y los (usar lenguaje no sexista) es producto de las pifias lingüísticas del ex presidente Vicente Fox, lo cual es absolutamente falso. Lo único que hizo Fox fue popularizar el lenguaje incluyente y despertar la burla de muchos. Queda claro que para poder criticar o discutir, es preciso enterarse de lo que subyace en la utilización del lenguaje no sexista.

Para empezar las primeras e incipientes discusiones sobre cómo las mujeres no estaban representadas en el imaginario político y social como ciudadanas plenas, se dio en desde los años 40 en México. Ya el feminismo propiamente, surge y se fortalece como movimiento de mujeres en la década de1960, a la par de los movimientos mundiales contra el racismo y en pro de la paz mundial. No solamente parte de la evidente exclusión de las mujeres en las decisiones públicas, sino toma en cuenta todas las formas, tanto sutiles como evidentes de sexismo y la desigualdad, creadas y fortalecidas por valores culturales y religiosos; además parte de una visión más amplia en contra de la violencia, de la guerra y de otras formas de exclusión como el racismo.

El movimiento feminista mexicano comenzó en realidad cuando las sufragistas se revelaron ante la imposición del silencio. En marzo de 1936 más de 50 mil mujeres  lograron crear el Consejo Nacional del Sufragio Femenino y la realización del Primer Congreso Nacional de Mujeres en enero. A partir de 1937, el movimiento centró sus actividades en torno a la demanda del sufragio femenino. En los años subsiguientes, el movimiento de mujeres, profundizó en ciertas áreas del trabajo popular como la creación del Departamento Autónomo de la Mujer en la Confederación Campesina Mexicana (CCM); luchó por el cumplimiento de la Ley Federal del Trabajo y la sindicalización de las obreras y empleadas del gobierno, así como por la instalación de salas de asistencia infantil anexas a los mercados.

Desde entonces algunas mujeres se preguntaban no solamente por qué no podrían ser diputadas o arquitectas, sino por qué ni siquiera existía la palabra en femenino. La primera respuesta era absurda: porque el masculino es universal. Y digo absurda porque si fuera universal significaría que las mujeres y los hombres tendrían –universalmente- los mismos derechos y acceso a espacios educativos; pero en los hechos no era así. Si el lenguaje fuera universal, las palabras zorro y zorra significarían los mismo en el diccionario de la  Real Academia Española (RAE), pero el lenguaje construye diferentes significados cuando habla en femenino y cuando lo hace en masculino. Ya se ha estudiado lo suficiente (habría que leer esos estudios sobre cómo el lenguaje construye la realidad y viceversa).

La feminista española Teresa M. Suárez lo dice muy claramente:

En la lucha por existir, si queríamos ser reconocidas y nombradas en el mundo de los hombres, teníamos que usar “su” lenguaje. Un día descubrimos que la lengua también era nuestra. Llevamos más de veinticinco años de actuación del movimiento feminista en el tema del sexismo en el lenguaje. Un trayecto en el que supimos que tomar sólo la parte de la lengua que se nos adjudicaba equivalía a aceptar el silencio. En el que también aprendimos, como señala Christiane Olivier, que si utilizamos el lenguaje considerado “universal”, que es el masculino, hablamos contra nosotras mismas.

SILENCIADAS, DESPRECIADAS

En la lucha por esa lengua que nos representara a las mujeres y que enfrentara el sexismo lingüístico, hemos pasado por diferentes etapas. Al principio tratamos tan sólo de detectar el sexismo. Nunca antes lo habíamos notado y en absoluto éramos conscientes de cómo la lengua nos discriminaba. Empezaron a surgir los estudios y los trabajos sobre el tema.

Concretamos el sexismo en dos efectos fundamentales: el silencio y el desprecio. Por un lado, el ocultamiento de las mujeres, nuestro silencio, nuestra no existencia. Estábamos escondidas tras los falsos genéricos: ese masculino que, habíamos aprendido en la escuela, “abarca los dos géneros”. Y también estábamos ocultas tras el salto semántico. Debemos a Álvaro García Meseguer la definición de ese error lingüístico debido al sexismo: ése expresado en aquello de todo el pueblo bajó hacia el río a recibirlos, quedándose en la aldea sólo las mujeres y los niños. Así pues, ¿quién bajó, sólo los varones? Por otro lado estaba el desprecio, el odio hacia las mujeres. Se manifestaba en los duales aparentes ( gobernante/gobernanta, verdulero/verdulera, hombre público/mujer pública, etc.), en los vacíos léxicos (víbora, arpía, etc. O caballerosidad, mujeriego, etc.), en los adjetivos, los adverbios, los refranes y frases hechas, etcétera., etc., etc.

SURGEN MIL Y UNA SOLUCIONES

Después de detectar el sexismo en el lenguaje, empezaron a aparecer diferentes recomendaciones para un uso no sexista de la lengua. Desde mediados de los 80 el feminismo avanza en estrategias para combatir tanto el silenciamiento como el desprecio, y se van perfeccionando las soluciones y redactando instrucciones nuevas. Hacia 1994 aparece  el libro Nombra, elaborado por la Comisión Asesora sobre el Lenguaje del Instituto de la Mujer, verdaderamente clarificador y útil.

Las posibilidades que nos plantea son realmente variadas, creativas y diversas. Frente a los difíciles y continuos dobletes (con o/a, o (a), o-a) nos ofrecen: la utilización de genéricos reales (víctimas, personas, gente, vecindario y no vecinos, pueblo valenciano y no valencianos. También, el recurso a los abstractos (la redacción y no los redactores, la legislación y no los legisladores). También cambios en las formas personales de los verbos o los pronombres (en lugar de En la Prehistoria el hombre vivía… podemos decir los seres humanos, las personas, la gente, las mujeres y los hombres y también En la Prehistoria se vivía… o En la Prehistoria vivíamos…).

Otras veces podemos sustituir el supuesto genérico hombre u hombres por los pronombres nos, nuestro, nuestra, nuestros o nuestras (Es bueno para el bienestar del hombre… sustituido por Es bueno para nuestro bienestar…) Otras veces podemos cambiar el verbo de la tercera a la segunda persona del singular o a la primera del plural sin mencionar el sujeto, o poner el verbo en tercera persona singular precedida por el pronombre se (Se recomienda a los usuarios que utilicen correctamente la tarjeta… sustituido por Recomendamos que utilice su tarjeta correctamente.

LA LENGUA NO ES NEUTRAL

La primera postura se expresa así: Lo genérico, lo neutro, lo universal es patrimonio de todos. Se debe denunciar la falsa universalidad, pero también se ha de reivindicar la participación de las mujeres en lo universal. Nosotras pensamos que no es cierto que lo genérico sea patrimonio común. Los vocablos en masculino no son universales por englobar a las mujeres. Es un hecho que nos excluyen. Se dice que son universales porque lo masculino se ha erigido a lo largo de la historia en la medida de lo humano. Así se confunden los genéricos con los masculinos. Como dice Fanny Rubio: La lengua será neutra pero no es neutral.

QUEREMOS NOMBRAR LA DIFERENCIA

Además, pensamos así porque queremos nombrar el femenino, nombrar la diferencia. Decir niños y niñas o madres y padres no es una repetición, no es duplicar el lenguaje. Duplicar es hacer una copia igual a otra y éste no es el caso. La diferencia sexual está ya dada, no es la lengua quien la crea. Lo que debe hacer el lenguaje es nombrarla, simplemente nombrarla puesto que existe. No nombrar esta diferencia es no respetar el derecho a la existencia y a la representación de esa existencia en el lenguaje. A todos los esfuerzos debemos increíbles avances. Les debemos las coincidencias y acuerdos en torno a la detección del sexismo y al lugar de las mujeres en el lenguaje, nuestra invisibilidad en los genéricos, la denuncia a los varones acaparando los conceptos de humanidad y de universalidad, la crítica a la invasión del pensamiento androcéntrico y de la cultura patriarcal como referentes y tantos descubrimientos más. Y a todos los esfuerzos debemos extensos análisis de diccionarios, medios de comunicación, textos literarios, lenguaje coloquial y tesis, tesinas, artículos, libros, conferencias, mesas redondas, apasionantes y apasionadas charlas sobre este problema, tanto en la lengua castellana como en otras lenguas. (Hasta aquí las reflexiones de Teresa)

CAMBIAR LA LENGUA CAMBIARÁ LA REALIDAD Y TRANSFORMAR LA REALIDAD IRÁ TRANSFORMANDO NUESTRO LENGUAJE.

Bajo esta premisa tanto mujeres como hombres conscientes del poder de la palabra y la acción seguimos intentando incidir en la realidad de diversas formas: trabajando en la educación, en la erradicación de todas las formas de violencia, intentando ser congruentes entre nuestra vida privada y nuestro discurso, buscando nuevas estrategias para que la igualdad entre hombres y mujeres, niñas y niños sea efectiva y no solamente un sueño. Porque sabemos que la forma y el fondo importan de igual manera. Defender el universal masculino argumentando que la RAE y sus diccionarios soy la ley, es tanto como admitir que la evolución y la transformación humana son imposibles. Cuando yo era niña nos enseñaron que el átomo era la partícula más pequeña de la materia, de ello estaba convencida; hasta que ahora, treinta años después, he descubierto gracias a la ciencia, específicamente a la física cuántica, nuevas maneras de reelaborar aquello que creímos era la última de las verdades. Evolucionar implica atrevernos a soñar y llevar esos sueños a la acción, con conocimiento y voluntad.

En resumen, el lenguaje no sexista está aún en construcción, porque en la medida en que la sociedad se reinventa también busca nuevas manera de narrarse, de revelar lo que somos. Hombres ilustrados y conocedores del poder destructivo del sexismo como Miguel Lorente Acosta, Enrique Arrúa, Daniel Cazés y muchos otros, participan de esta creación de nuevas formas lingüísticas dentro del movimiento feminista mundial, al lado de millones de mujeres. Por eso cada vez que alguien me escribe al blog www.lydiacacho.net o al chat del  El Universal burlándose o descalificando las formas lingüísticas incluyentes como algo tedioso e inútil, sonrío, reflexiono sobre el poder del lenguaje y no puedo evitar preguntarme ¿por qué les molesta a esos hombres que las mujeres nos mencionemos? Esa respuesta sólo la pueden tener ellos. Vale decir que contrario al lenguaje “universal masculino” el que nosotras utilizamos jamás excluye, por el contrario, es mucho más integrador de la diversidad y las realidades de unos y otras y de toda la gente. Por lo anterior para seguir discutiendo, lo mínimo que pido es que se informen, que no ignoren la realidad histórica. Ahora bien, si lo que quieren es simplemente descalificar, no es debate sino una pérdida de tiempo en la que yo elijo no participar. Prefiero ocuparme en trabajar por un mundo diferente en el cuál todas y todos tengamos un lugar, en vez de escuchar diatribas en defensa del machismo lingüístico… y esa es mi prerrogativa como mujer periodista, feminista, ciudadana, cocinera,escritora, activista, bloguera, twitera,pachanguera y dueña de mi voz, mi palabra y mi tiempo.

12 Respuestas a “LA VERDAD SOBRE EL LENGUAJE NO SEXISTA”

  1. Leonel Alberto Guitian Berniser dice:

    Gracias!!!

  2. PACO dice:

    Bien, muy bien Lydia, leo tus notas y son realmente esclarecedoras, Felicidades y esperemos que alivien nuestra carga.

  3. Eloy Pérez dice:

    mira lydia, es cierto todo lo que expones y defiendes. Estoy completamente de acuerdo, contigo y con tuda la corriente feminista de hoy, ayer y siempre… pero a poco no te harta escuchar un discurso en el que cada 15 segundos estan diciendo “las y los”? la verdad es que a mi sí…..

  4. David Aguilar dice:

    No estoy de acuerdo. El masculino que abarca los dos géneros se usa porque el idioma español en su mayoría solo tiene palabras masculinas o femeninas, muy pocas neutras, tal vez siglos atrás cuando evolucionó el idioma se usó el masculino como universal por sexismo, pero eso ahora ya cambió, el significado de usar masculinos como neutros en mi opinión no tiene ningún sexismo, eso de que hablar así es “hablar contra nosotras mismas” y que silencia y desprecia a las mujeres me parece totalmente falso. Además acusar a “los hombres” de promoverlo, eso sí es sexista y promueve una “lucha contra los hombres” que solo alienta el odio entre géneros. La verdadera lucha es para cambiar a la sociedad (hombres y mujeres) no contra los hombres, porque tanto mujeres como hombres al educar a sus hijos, son culpables de conductas machistas. Para que no se usaran en el español los “masculinos universales” tendríamos que tener una forma neutra de decir las cosas como en el idioma inglés (the citizens), por ejemplo algo como “les ciudadanes”, o “les niñes”, pero no lo tenemos. Si nuestro español evoluciona para tenerlo, o para que en adelante siempre digamos “las y los” para todo, yo no estoy en contra, al contrario, estoy totalmente a favor. De lo que estoy en contra es de acusar falsamente de desprecio hacia las mujeres al hablar, cuando no lo hay.

  5. salome dice:

    Simplemente, me encanta leerte y encontrarme con más “mexicanas y mexicanos”, luchando por conseguir la equidad en nuestro país.
    Ojalá que podamos trascender el lenguaje y lleguemos a los concretos en la búsqueda de esta igualdad
    Te bendigo siempre

  6. Jacobo dice:

    Reconozco y admiro su trabajo, sin embargo, me parece que en esta ocasion estare en desacuerdo con usted.
    Que se entienda, no soy machista, las causas femeninas siempre las he defendido, mas considero que cuestiones linguisticas como las que haces mencion, son una simple costumbre, costumbre que porsupuesto se basan en años y años de exlcusion y discriminacion hacia la mujer, en eso concuerdo, mas exigir que hoy se tenga que decir “niños y niñas” y cosas asi, me parece mas bien exagerado.
    Considero que se trata mas bien de una guerra simbolica esta del lenguaje, y como lei por ahi:
    ” Las cosas simbólicas son bien bonitas, pero son un poco mejor las efectivas ”
    De que servirian politicos que hablaran de mexicanos y mexicanas, arquitectos y arquitectas que de palabra mostraran ser fervientes seguidores del feminismo, pero que en la practica condenaran el derecho de las mujeres a decidir sobre cuerpo, por ejemplo.
    Creo firmemente que esta lucha puede simplemente arrojar mas y mas doble discurso, pues se enfoca al final en palabras, mejor seria enfocarse en acciones.
    Que importa si solo se dice niños, ingenieros, abogados? que importaria si quien lo dice buscara dia con dia igualdad entre hombres y mujeres, en la industria, en los juzgados, en las escuelas; igualdad en las oportunidades, en los salarios, que luchara por los derechos de las mujeres, derechos practicos y no simbolicos (como considero a la idea que se defiende en este articulo).
    Se trata tan solo de ahorrar tiempo, ahorrar palabras; mas entiendo un tanto su inignacion: ¿porque decir niños y no niñas? Quiza si su pelea fuera el que fuera gramaticalmente correcto y cotidianamente aceptado el que un hombre pudiera decir “nosotras las madres de familia”, refiriendose a padres y madres como conjunto; o quiza como cierra el texto, si existiera un articulo que envolviera a los dos, seria ideal, mientras tanto, creo seguire empleando “los hombres”, “el sindicato de maestros”, “los doctores del hospital”; pero tambien, seguire peleando por que todos lEs personas (hombres y mjujeres) tengamos las mismas oportunidades

  7. Rayna dice:

    ¡Excelente información Lidia! Enriquecedor para los cambios sociales a favor del reconocimiento y respeto del ejercicio pleno de los derechos de las mujeres en la sociedad!
    ¡¡Gracias por tu valiosa aportación!!!

  8. anlyn fossi dice:

    El uso de un lenguaje no sexista, no es un capricho de las mujeres que luchamos por las reivindicaciones de los derechos de las mujeres, no se trata de “feminizar” todas las palabras, se trata de “VISIBILIZAR” por igual a hombres y mujeres y que el género gramatical masculino deje de ser globalizador y que el significado de las palabras seán por igual, solo por dar un ejemoplo les invito buscar la palabra juez y jueza en la DRAE
    Juez: Persona que tiene autoridad y potestad para juzgar y sentenciar.
    Jueza: Mujer que desempeña el cargo de juez. / MUJER DEL JUEZ..

    ¿Esto es igualdad?… reflexionemos un poco y revisemos en la historia, como hemos venido siendo discriminada en todos los ámbitos del espacio público….

    Anlyn… Venezuela!.

  9. veronica dice:

    Creo que varias personas de aqui no entendieron el punto, no se trata de estar mencionando cada 20 segundas “las y los” o “niños y niñas” sino de pensarle un poquito y usar otras palabras, y claro, como todo al principio cuesta trabajo, pero la práctica hace al maestro jeje.

    No se trata de decir el “dia de los niños y las niñas” sino de decir:
    “el día de la niñez”

    No se trata de decir “la declaración universal de los derechos del hombre y las mujeres” sino de decir:
    “la declaración universal de los derechos humanos”. De hecho antes se usaba ” la dec. univ. de los derechos del hombre”, si se fijan que ya se cambió la palabra por “humanos”.

    Ah pero como nos cuesta salir de la zona de comfort…. no es lucha de géneros sino de adecuar el lenguaje a nuestros tiempos

    🙂

  10. Miguel Aguilar dice:

    Querida Lidia:

    No pretendo contradecirte, estoy completamente de acuerdo con tu artículo y con tu posición.

    Sin embargo, no deja de parecerme chocante tratar de ser incluyente simplemente con agregar dobles articulos y sustantivos. Se que no es tu caso, pero pongo un ejemplo.

    “Los perros y las perras son los y las mejores amigos y amigas del hombre y de la mujer; aunque una perra puede ser buena amiga de un hombre, y un perro puede ser buen amigo de una mujer”.

    Todo esto vericueto infumable, se entiende bien con la frase ya conocida.

    La verdad del lenguaje inclusivo, es que nunca será lo suficientemente inclusivo como para dejar de discriminar. Y no es posible -por una razón meramente pragmática- articular un discurso tanto escrito, como hablado intentando incluir todo lo que socialmente y en su reflejo lingüístico se margina.

    Saludos.

  11. piyup dice:

    Bueno, cada quien es libre de hablar de la forma que le de la gana, lo malo es querer hacer que los otros hablen como ellos quieren. Si se dan cuenta yo lo uso al estilo tradicional porque asi es mi gusto y mi derecho.

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